Sobre nuestros comentarios en la web
Re: Ondia! vaya disgusto! ):’ ( ... me disculpo ...
Ver mensaje de MaJesusPOr ahí bajo lo explico pero bueno te lo repito
https://www.verema.com/comunidad/foro/mensaje.asp?mensaje=116971
Cuando he opinado no me he tenido en cuenta que tú fueras el problema, y si Álvaro no tenía esta intención yo sí, y lo que he interpretado es que hay múltiples ejemplos, unas veces son borrados y otras no. El último polémico el tuyo, que por otro lado lo haía leído y lo había pasado por alto, no me había llamado la atención.
Yo creo que la esencia del debate no es esta, al menos para mí.
Saludos
Dani
Re: Sobre nuestros comentarios en la web
Ver mensaje de Álvaro CerradaHe estado esperando un poco para participar en el hilo, para recibir más y mejor las sensaciones que existían tras los comentarios que - por su necesaria brevedad- pueden dar (y dan de hecho) lugar a malentendidos.
Y creo que el aroma a madera (";más madera, es la guerra";) que se aprecia en el conjunto no define ni medio bien a los intervinientes; me temo que algunas asperezas son, además de innecesarias, NO-intencionadas; aprovechemos el centenario de El Quijote para pulir nuestros mensajes, amigos. El castellano es lengua asaz capaz de desfacer entuertos, a poco que el autor equilibre el espíritu de las letras, y modere las emociones que en ellas coloca.
En cuanto al fondo de la cuestión, la intervención de Álvaro fue una más; ni tirón de orejas, ni disparo al que se movía, ni censura a nadie. Un mensaje que opinaba sobre pausar el ";pronto"; que causa un vino catado, un restaurante nuevo o repetido, una manera de atendernos excepcionalmente buena...o mala. Da la sensación de que estamos un tanto alterados (como comunidad), y que el mensajero es una diana para practicar la puntería...Y creo que no debe ser así.
Nada, gentes mías; a la espera de más participación sobre el tema, porque ";hablando se entiende la gente"; (filosofía vital en la que comulgo, y que me da más alegrías que sinsabores).
Saludos de corazón,
JACS
Re: Soberbia
Ver mensaje de HerrDirektorEso que comentas es ideal, pero te olvidas del riesgo que se corre de pensar que nuestras opiniones están justificadas y respaldadas por un buen criterio. Sólo tienes que irte a las notas de cata de esta web para ver montones de juicios de valor con los cuales ni su propio autor estaría de acuerdo hoy día (por supuesto me incluyo entre ellos). Y es que en el mundo de los aficionados al vino hay hiperabundancia de estas actitudes como ya hemos hablado alguna vez cara a cara. Muchas veces está deseando uno poner en liza esta o aquella opinión, que en realidad ha leído de otro pero que en ningún momento se basa en la experiencia propia.
Me viene a la mente el tema de los vinos clásicos riojanos, que en dos o tres años pasaron de ser poco más que agua sucia a ser gloria de la enología española. Y de vinos de corte moderno y sofisticados aromas de barrica nueva que pasaron de ser la punta de lanza de los vinos españoles a ser auténticos tablones cauterizantes, chapapote y vinos sin identidad. ¿Y qué hay de los vinos jerezanos? ¿Quien se acordaba de ellos?
Pruebas de todo eso están diseminadas por esta web (lástima de la opción de editar mensajes). Ejemplos de la soberbia y la ansiedad de los aficionados al vino.
Lo más aconsejable es prudencia y humildad, pero por desgracia (o por suerte) se necesita mucha experiencia y sabiduría para llegar a eso. Y cada día se da cuenta uno de ello con cada cosa que dice, como por ejemplo la imprudencia de decir esto ;-). Y es que somos muy bocazas...
Re: Soberbia
Ver mensaje de JA_DianesEso que dices es cierto y más todavía en el mundo de los vinos. Cada vez soy más cauto a la hora de enjuiciarlos, pero en el mundo de la restauración hay detalles en los que no creo que haya que ser un erudito para emitir juicios de valor: mal servicio, copones de vidrio, 1 hora entre plato y plato, platos calientes que llegan fríos o ";deconstrucciones de mar y montaña"; como le llamo yo cuando te traen un plato de carne cocinado en la misma sartén donde antes han hecho unas sardinas. Ahora bien, si te gusta tal o cual cocina es similar a si te gusta beberte vinos donde Gepeto ha ahogado a Pinoccio, esto creo que son más gustos.
A lo que yo me refiero es que es injusto para el resto de restaudores honestos y para el resto de clientes que vayan posteriormente el hecho de visitar un restaurante y obviar aspectos descaradamente negativos, eso es tener muy mala leche.
Re: Soberbia
Ver mensaje de HerrDirektorVuestros dos comentarios me parecen acertados. Sin embargo no creo que los aficoinados al vino seamos tan cambiantes de opinión como dices Dani, al menos yo no me veo así. Lo que es cierto es que nos influyen enormemente los comentarios de ";los entendidos";, y hay pocas opiniones totalmente personales.
Re: Soberbia
Ver mensaje de JA_DianesPues sí, esa es la clave de todo, humildad. Evitaríamos comentarios innecesariamente impertinentes.
Respecto a los cambios, amigo mío, los cambios, las modas, la publicidad, las tendencias... ¿Por qué el mundo del vino va a estar sujeto a otras reglas de funcionamiento que el resto de productos? No se han vuelto a llevar los pantalones de campana varias veces? O las gafas de pasta? U ora fumar, ora no fumar, ora si fumar, otrora no fumar....?
Las modas van y vienen y con ellas la mayor parte de nosotros.
De todos modos no creo que para un ";riojano"; de corte clásico sus vinos hayan llegado a ser agua sucia, o para un ";moderno"; los nuevos hiperconcentrados sean ahora chapapote entablonado... Creo que más bien lo que pasa es que unas veces se oye más a unos y otras veces se oye más a otros, dependiendo de quién de más voces y quien se gaste más en publicidad, marketing, estrategias etc para dar un empujoncillo a las tendencias y crear una ";moda"; que alimente su negocio... Las modas son así, y hay dos cuestiones con peso detrás de las modas: La inquietud de algunos por ser diferentes y la inquietud de otros por embolsarse más dinerillos...
Salud os,
Alberto
Re: Creo que me malinterpretas
Ver mensaje de JilgueroDe lo que yo hablo no es de las tendencias en sí, sino de la ligereza con que sentenciamos los aficionados, no basándonos en nuestra experiencia o gusto sino en una necesidad de opinar que obedece más bien al ego que a otra cosa.
Todos esos ejemplos que he puesto no me los imagino como fruto de un gusto cambiante, sino como fruto de un gusto inexistente y fruto de una vanidad crecida.