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La ignorancia...

9 respuestas
    #1
    BenjaminBerjon

    La ignorancia...

    Yo siempre escribía ";somelier"; pensando que sumiller era francés, pues resulta que no. Estoy en otro foro sobre la lengua castellana, y me acaban de responder esto:

    Hola, Benjamín:
    Sí hay un nombre en nuestro idioma.
    sumiller. Voz procedente del francés sommelier, `persona encargada de
    los vinos y licores en un restaurante de lujo’: «Un buen sumiller
    hace rotar la bodega» (Plasencia/Villalón Vinos [Esp. 1994]). Su
    plural es sumilleres Es común en cuanto al género: «";Es una
    combinación muy buena";, afirma la sumiller estrella Andrea Immer»
    (Mundo [Esp.] 3.1.03). Es voz que existía ya en el español clásico
    para designar el cargo de jefe de un servicio de palacio; por tanto,
    es rechazable, por innecesario, el uso hoy del original francés, así
    como el de su posible adaptación moderna somelier.

    Diccionario panhispánico de dudas ©2005
    Real Academia Española © Todos los derechos reservados

    Saludos

    #2
    PedroCarroquino
    en respuesta a BenjaminBerjon

    Re: La ignorancia...Yo soy más

    Ver mensaje de BenjaminBerjon

    Curioso. Habrá más vocablos en el mismo correcional,pero no te preocupes, es la tendencia a usar esos extranjerismos, lo mismo que en USA dicen ";amigo"; o acá esa palabreja de ";cassis"; y ya puestos no sé si poner las notas en finés, mas chic podria ser, luego pones el link del traductor y a vivir.
    Es que estamos en un mundo muy sensible, muy susceptible, nos molesta casi todo ( aunque creo será porque aprietan mucho desde arriba)

    Pero bueno, muy buen partido de Méjico ayer. Lo ví entero y pensé que ya botarian a Argentina del mundial. Ciro era el de las bandas no?

    Lastima esa fenomenal bolea!!!

    salud

    @Malditovino

    #8
    JuanchoAsenjo
    en respuesta a BenjaminBerjon

    Orígenes 1

    Ver mensaje de BenjaminBerjon

    Benjamín, este es un texto que saldrá publicado en un libro colectivo sobre el trabajo del sumiller en el restaurante patrocinado por Bodegas Pirineos con la Unión Española de Catadores -que espero que vea la luz algún día- porque está terminado hace más de un año y medio.

    Parte I

    1. El sumiller y el vino: funciones
    1.1 Sumiller: historia, orígenes y etimología de una profesión

    Los orígenes de la profesión de Sumiller no los conocemos con certeza. Nos han llegado referencias escritas de que los Faraones del antiguo Egipto, eran grandes aficionados a la ingesta de vino. Su servicio se le encomendaba a los “Maestros Coperos”, primer antecedente de los futuros sumilleres. Los griegos ya disponían de una persona, llamada enóforo, encargada de servir los vinos en los grandes banquetes, habiéndolos probado con anterioridad, con la intención de comprobar que no estaban envenenados y no sólo la calidad de los mismos así como la idoneidad que mostraban con el ágape. También existía, en la Antigua Grecia, una persona llamada “Cerimoniere” que era el responsable de fijar la cantidad de agua y vino que debía mezclar, ya que la graduación alcohólica era muy alta, así como el número de copas de vino que podía beber cada invitado. En la época romana el ";camera"; era la persona que se encargaba de esta labor, y derivó en “camarlengo” o ";gentil hombre de cámara";, que era la persona noble que acompañaba al rey y al que se refiere la tradición francesa o española de sumiller de cava.

    En otras Grandes Civilizaciones eran los esclavos los encargados de escanciar el vino y resultaba un acto rutinario sin resaltar la cultura del vino.

    En Francia se utiliza, desde el siglo XIII, la palabra sommelier, que a su vez procede del vocablo provenzal saumada y, por lo tanto, saumelier, que hacía referencia a la persona encargada de guiar el carruaje con bestias de carga y transportaba las cubas y todos los enseres relacionados con el vino que acompañaban a la corte en sus viajes o a las casas aristocráticas o burguesas. Sin duda, fue el Gran Duque de Borgoña, bien conocido por su defensa de las delicias gastronómicas francesas, quien potenció las grandes veladas o bacanales donde se comía y bebía hasta el amanecer y donde existía una persona encargada de servir el vino.
    En las Casas Reales, castillos y grandes mansiones francesas de los siglos XVI y XVII o en los Palacios españoles del siglo XVIII, existían varios tipos de Sommelier o Sumiller y no todos relacionados con el vino; el de la cava, que se encargaba de custodiar la llave de la bodega o del emplazamiento donde se guardaban los vinos y se preocupaba de las existencias de la bodega, además de hacerlo de las ánforas de oro para el agua y de las copas de plata para el vino en el salón comedor. Entre sus labores, figuraba la de servir el vino, asegurándose de que estuviera en las mejores condiciones de consumo. El Sumiller era la persona de confianza, por sus conocimientos y lealtad, de las casas donde oficiaba. Otro Sommelier era el de panatería, que se ocupaba de distribuir el menaje, toallas, mantelerías, cubiertos y los cuchillos para trinchar las piezas de caza mayor que se servía. También existían las figuras del Sumiller de Corps, encargado del cuidado de la Real Cámara y la del Sumiller de cortina que era el eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla o bendecir la mesa en ausencia del capellán. Así se definen, en el Diccionario de la Academia de 1869, estos términos.

    En España, la palabra sumiller, que procede de la francesa sommelier y, aparece como tal, por vez primera, en el “Tesoro de la Lengua castellana o española” (1611) de Sebastián de Covarrubias. Aunque, en este Tratado, no se cite la labor del sumiller como encargado del vino . El nombre se introduce en Castilla gracias a la casa de Borgoña aunque no se conocen con exactitud las fechas. Es poco probable que fuera durante el reinado de Carlos I cuando una parte de los territorios de la Borgoña pertenecían a su Imperio (1517-1529).
    El Diccionario de Autoridades, de la Real Academia de la Lengua, recoge la voz en su primera edición de 1739. Entre las diferentes acepciones que acepta encontramos una entrada que define la profesión; esta es Sumiller de la cava y el texto dice: “Oficio de boca en Palacio, a cuyo cargo está toda la plata perteneciente al oficio. Lleva la cuenta con los Proveedores del vino, cuida del agua, y de las fuentes, de adonde se trae, sube las garrafas, y la copa, la que recibe de mano del Gentilhombre de Cámara fuera de la puerta”. Otras fuentes reconocen su origen en el latín “sumer-sumere”, que significa absorber un líquido.

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