Me gusta el vino ¿y a ti?
Me gusta el vino ¿y a ti?
No me gustan sus efectos “secundarios”, aunque debo decir y todos sabemos, que con vino es muy difícil “emborracharse” (antes de “perder los papeles” te saldría ya por el esófago hacia arriba). No me gusta el “alcohol” como tal (un GT, máximo dos, en ocasiones…poco más).
Me gusta probar, descubrir, discutir, contradecirme a mí mismo, evolucionar, cambiar de parecer, volver a reencontrarme, darme la razón, dársela al de enfrente, quitársela con vehemencia (si hay confianza para ello), relativizar, volver a contradecirme a mí mismo (especialmente si nadie me discute, no me dejan otro remedio:--)…revolcarme de gusto con un vino económico que no conocía, emocionarme en silencio con otro (independientemente de su precio) de igual manera que, sin saber cómo ni por qué ni cuando sucederá, te pasa con cualquier otra muestra artística. Me gusta leer, instruirme, razonar lo leído, sugestionarme hasta donde yo permita (según la fuente a veces), viajar, comprender, conocer…
Me gusta “contagiar”, cuando la “víctima” así me lo pide (a veces a gritos en silencio), me gusta hacer la contra y sacarte un blanco cuando estás aún en la fase “tintocrática”, o un espumoso si aún no te dejaste embaucar por ellos, o un “tradicional” si estás inmerso en el “placer fácil”, o un “moderno” si te veo negarte a disfrutar de tal placer, camuflado en no se bien qué “pose de sofisticación”, invitarte a un vino “impuro y defectuoso” si te veo instalado en la “pureza”, cálido y mediterráneo si me pareces embrujado por una fase “nórdica y atlántica”, voluptuoso y sensual si solo te veo disfrutar de lo que crees “austero e intelectual”…o todo lo contrario, o, si me apuras, dejar de hacerte la contra y disfrutar “contigo” de los vinos que en ese momento te gustan, aunque me martillees con “tu verdad” (que no es otra cosa que una fase puntual del camino que recorres) y yo me vea a mí mismo hace un tiempo, reflejado en ti.
Me gusta que “me contagien” otros que ya probaron diez veces más vinos que yo, viajaron quince veces más y leyeron doscientas veces más. Me gusta (me encanta rabiosamente, casi tanto como el sexo) discutir con esos maestros, “pelearme” con ellos sin cuartel, vencer y ser vencido, tener razón “en una”, aunque me fostien en las otras nueve, o tablas, o lo mejor de todo, siempre lo mejor de todo…que sea EL VINO el que GANE, uniéndonos después de largas “discusiones” en una amistad aún, si cabe, mayor que dos horas antes (que ya era inmensa) y esa maravillosa sensación de que “encima” de llevar disfrutando como un cosaco dos o tres horas de magníficos vinos y aún mejores amigos…he APRENDIDO ALGO MÁS, he COMPRENDIDO algo más, algo así como que he CRECIDO un poquito más.
Me gusta compartir mis emociones con mis amigos y quienes se me acercan (aquello de: si yo he disfrutado esto, TENGO que compartirlo con ell@s) aunque me costó un tiempo aprender que “compartir” no es “imponer”. Y cada día me gusta menos la cara B, que es cuando en torno a una mesa, aparece un “fantasma” que no solo no tiene ni idea de lo que habla (algo en absoluto grave, la ignorancia es “neutra”…inocente) sino que ataca, ofende a vinos, bodegas, bodegueros, defendiendo a su vez lo infumable (la ignorancia atrevida sí es jodida). Antes me encantaban estos lances: A POR ÉL!!! Me decía a mí mismo mientras relamía mis colmillos….ahora no, eso ya no me gusta, me aburre, me cansa y eso NO ES EL VINO.
Me gusta “calentarme la cabeza” pensando un maridaje de varios vinos, donde deba mezclar tipologías (espumosos, jereces, blancos, tintos, dulces…) sin tener ni idea de los gustos de las personas a quienes van dirigidos, ni su poder adquisitivo, ni su bagaje ni nada de nada. Porque ello me fuerza a la prueba del algodón…un maridaje que valga tanto para “entendidos” como neófitos, modernos y tradicionales, amantes de la finura, acidez y elegancia o de la calidez, opulencia y sensualidad grasa…y todo ello dentro de un presupuesto “al alcance de (casi) todos”. Es la prueba del algodón porque me obliga a elegir los vinos huyendo de todo tipo de dogmas, escuelas y teorías, pero a su vez, teniéndolas a todas en cuenta y sin por ello caer jamás en vinos, digamos “de amplio espectro”, NO, sin renunciar a la originalidad ni, por qué no decirlo, al riesgo.
Me gusta el vino, beber vino, leer vino, viajar vino, hacer grandes amigos en torno al vino, discutir sobre vino, escuchar sobre vino, enamorar o que me enamoren con un vino, abrazarme a un buen amig@ en torno a un vino, evolucionar en mis gustos y preferencias en torno al vino, irme “muy lejos de casa” buscando “la verdad”, para después encontrarla enfrente de mi casa, la misma que a tres mil kilómetros.
Me gusta intentar “escuchar” a un vino, por encima incluso de sus “defectos”, observar su evolución y si le sentó mejor o peor una “elaboración” determinada, o si, a pesar de tal botella haber pasado su “mejor momento”, aún hay detrás un mensaje de un Gran Viñedo (o no) y elucubrar sobre hasta dónde en tal o cual vino fue “el hombre” y hasta donde “el viñedo”, o por supuesto, la “magia” cuando ambos van a la par. Me gusta disfrutar las fases “jóvenes” e incipientes de un buen vino de guarda (cada día más escasos quizá?) o la evolución que tuvo un vino que no fue hecho para tomar unos años después (pero hay viñedo detrás para “soportarlos”) así como tomarlos lo más ortodoxamente posible, claro (en su supuesto “momento optimo”).
Me gustan solos y sin pensar para nada en el dichoso “maridaje” y también jugar con ellos en combinación con tal o cual plato. Me gustan jóvenes, desenfadados y frescos y también elegantes, maduros y reflexivos. Me gustan originales, que me remonten irremediablemente a su origen (si he viajado a tal lugar) y me cuenten su historia. No me gustan impersonales y ricos, si “solo” es ese su dialogo conmigo (aunque los acepto).
Me gustan las metáforas más “poéticas” para describirlos y también otras más “técnicas”, siempre que intenten “dibujar” algo de ese vino. Me gusta acercarme al vino según mi estado de ánimo, pero irremediablemente me gusta más cuando ese estado de ánimo no es “frío, distante y supuestamente objetivo” (esto para mí es un poquito de soberbia), aunque tampoco me gusta (ahora, hace unos años no podía evitarlo) dejarme llevar por completo por las emociones y confundir lo “entrañable” con la “calidad”.
Me gusta el vino, mucho más que el “ego”…y a ti?
Me encanta el vino
Ver mensaje de in vino veritaspor eso sé que esto va bien, porque aunque la audiencia pida carnaza, sigue habiendo una programación de calidad, aunque no sea en prime time.
Salva, yo lo tengo claro, me gusta el vino y voy a seguir disfrutando, compartiendo y bebiéndolo.
Saludos
Dani
Re: Me encanta el vino
Ver mensaje de Dani C.definitivamente me he perdido, no "algo", sino mucho.
abrí un hilo sin más. Hacía tiempo, por razones diversas, que no entraba a Verema y me apeteció.
quizá no es muy "concreto", más bien una de mis típicas divagaciones, pero que no tiene NADA que ver con nada ni nadie.
lo digo por tu respuesta (que no entiendo) y la "serie" de intervenciones, "abandonos" e hilos que estoy leyendo por ahí.
por cierto, ya lo sospechaba yo que a tí SÍ te gusta el vino :-)
Re: Me gusta el vino ¿y a ti?
Enhorabuena por esta declaración de principios que podríamos suscribir un montón de enamorados del vino como tú (no sólo del vino). Pero tuyo es el mérito y el acierto de expresarlo con palabras y además tan bien.
Estupenda faena amigo.
Re: Me gusta el vino ¿y a ti?
Ver mensaje de in vino veritasA mi también me gusta el vino. A ver si probamos alguno juntos algún día...donde, cuál y cuando es un misterio.....
Nada nada
Ver mensaje de in vino veritasque me ha gustado tu entrada y te felicito.
Un abrazo
Dani
Re: Me gusta el vino ¿y a ti?
Ver mensaje de Nacho_G.F.gracias Nacho...por hablar de algo:-)
parte de lo que intento decir es exactamente lo que acaba de HACER Antoliano.
sus dos últimas catas:
Aurus 99
Pesus 03
exactamente eso...DOS VINOS ULTRA-DISTINTOS (casi antagónicos quizá), e igualmente ULTRA-EXCEPCIONALES.
pero es que resulta que a Antoliano "le gusta el vino...de verdad de la buena".
un abrazo
Pd: si es que no puede ser Antoliano...sabes más que las ratas colorás!! :-)
Re: Me gusta el vino ¿y a ti?
Ver mensaje de AlternativaCual: nos va a dar igual.
Donde: hay que poner el cascabel al gato...difícil asunto a corto plazo.
Cuando: más de lo mismo...si pudieramos "teletransportarnos"...por mí sería...AHORA!
un abrazo.