Con un aire muy "campiña". Todo hace juego en este lugar. Es un espacio muy adecuado para relajarse, y disfrutar del entorno. Es cómodo, sin ningún exceso, pero tampoco carencia. La decoración, con un aire tremendamente clásico francés. Mobiliario muy cuidado. Eso si... no se puede fumar en ningún lado. Tiene piscina cubierta, pero no la utilizamos porque anduvimos de bodega en bodega, éso me lo reservo para otra ocasión más relajada. La temperatura dentro del hotel es excelente, teniendo en cuenta el frío demoledor que hace en la calle en Febrero.
Cómodo, tranquilo, bien ubicado, el personal un pelín borde...
P.D. (si tienes pelo, llévate el secador , ....)