Localizado entre la tercera Avenida y Lexington en Park Avenue en la parte este del Midtown de Manhattan. A unos veinte minutos andando de Times Square , a unos diez minutos de la Quinta Avenida y a unos treinta de Central Park. Tiene dos entradas , una por Park Avenue (la principal) y otra por Lexington.
Inmensos salones comunes con decoración clásica . Atmósfera confortable con múltiples sillones y sillas cómodas y amplias tanto en su vestíbulo como en el lobby de recepción (impresionante ,tanto por sus dimensiones, ocho mostradores de recepción, como por su decoración con abundante madera).
Excelente servicio hotelero. Registro de entrada muy rápido y ágil. La salida todavía lo es más, la última noche ,te deslizan la cuenta por debajo de la puerta de tu habitación y si es conforme no es necesario ni tan siquiera pasar por recepción para firmar nada. Esa cuenta vale como factura.
Conserjes extraordinariamente eficientes. Siempre dispuestos a aconsejarte , a ayudarte o realizar reservas de cualquier tipo.
Habitaciones amplias , confortables , con decoración clásica con camas menos amplias que en otros hoteles de cadenas americanas. El baño necesita una puesta al dia en su decoración como en su amplitud.
Buffet de desayuno medio tanto en cantidad como en calidad
Mas allá de una descripción de este hotel, lo que enamora de él, lo que hace sentir que estas en un lugar y en un hotel diferente , es la capacidad que tiene ese edificio para fundirse con la historia que ha vivido. En ambos pasillos laterales hay recuerdos de múltiples acontecimientos que allí han tenido lugar. recuerdos de cantantes, políticos, artistas, cenas o mitines. En la parte superior del vestíbulo de entrada , esta el piano donde Cole Porter compuso algunas de sus canciones y la verdad es que , sentarse a media tarde oyendo el piano que suena por toda la planta baja del hotel con música americana de los años 30, 40 y 50, junto a piezas de jazz y observar el continuo trasiego de gente que entra y sale, que corre, que admira el hotel o que simplemente regresa después de un día de recorrer la ciudad, es todo un espectáculo.
Y mas tarde , cuando no hay tanto bullicio, pero la música sigue acompañándote , es cuando notas que cada década desde que se inauguro en 1931 ha dejado su marca en el edificio. Aqui no hay glamour ni elementos fashion, aqui hay porte, elegancia, clase y una tremenda personalidad. Y si en un momento cierras los ojos y te dejas llevar por la música de piano , (siempre el piano.....), sientes que estas en un lugar que ha logrado que la historia se haga hotel. Y entonces , todavía te das mas cuenta de lo bonita que es Nueva York..... Y entonces notas como si formaras durante unos segundos parte de una historia que has vivido en el cine, en las revistas . En ese momento puede ser desde una película de Bogart o de Edward G. Robinson, desde los años treinta hasta la postguerra de la segunda guerra mundial o el jazz de los cincuenta o el Vietnam de los sesenta o........ hasta lo que se quiera. Porque si te dejas llevar por el ambiente , te habrás dejado llevar por su magia y en ese momento es cuando formaras parte de su historia.
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