Staging ::: VER CORREOS
Restaurante DiverXO en Madrid
Restaurante DiverXO
País:
España
Provincia:
Localidad:
Zona:
Cód. Postal:

Añadir vino por copa

Precio desde:
75,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
domingos y lunes
Nota de cata PRECIO MEDIO:
168 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.5
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
7.9
Comida COMIDA
9.7
Precio medio entorno ENTORNO
7.7
RCP CALIDAD-PRECIO
8.5
El restaurante DiverXo es un espacio vanguardista y de diseño propiedad del único chef madrileño con tres estrellas Michelin, David Muñoz. Sus platos son considerados obras de arte que combinan la cocina mediterránea, china y japonesa.

Lienzo 8. Acariciado 10 seg. en Wok a la Sichuan. Bosque cremoso y lácteos tostados. Ajo negro y condimento de salmonete crujiente
Lienzo 3. Untuosidades Máximas. Picante Vegetal
Lienzo 2 (Yodados). Acidulce. Marino y Agua de Mar
Espárrago- DiverXO
Ponze- DiverXO
Kimchee- DiverXO
DiverXO
DiverXO
Decoracion- DiverXO
Cochinillo sobre espardeña- DiverXO
Curry rojo de rabo de toro con socarrat de arroz guisado con coco- DiverXO
Puntilla, morcilla y oreja de cerdo con huevas de codorniz y salsa de jalapeños- DiverXO
Crepes de pato pequines- DiverXO
Opiniones de DiverXO
OPINIONES
118

segunda vez...segundo round de cena. Muy bien
El conjunto desde la entrada hasta la mesa con detalle.
Minimalismo...llegada a restaurante lleno, la ultima mesa la mía.
Decoracion bonita con los sabores que vamos a degustar.
Aperitivo: Palocortado Antique 20º magnifique!
Bebida: Clio 2009 ..buena Monastrell de las bodegas El Nido, pero se suben los 15.5º, es potente. Todavia le falta redondeo en botella. Va a mejorar.
Menu Extenxo de 9 platos exquisitos. Comentare que el bacalo-jabali es unico. El mejillon tigre peco un poco de vinegar. La conjuncion de los sabores fue esplendida, quiza demasiado para una cena, pero el disfrute es especial
cafe, agua y 8% IVA en el precio total. Se han ajustado los precios, el Menu son 100 euros y no esta nada mal.
Se que volveremos a vernos David,...y la siguiente vez será para almorzar y charlar.

  • DiverXO

    DiverXO

  • DiverXO

    DiverXO

  • Decoracion- DiverXO

    Decoracion- DiverXO

No hay dos sin tres, y la tercera experiencia en Diverxo igual de espectacular. Va uno con cierta pena de no poder volver a degustar algunos de los platos de las otras ocasiones pero con curiosidad por ver si los nuevos están a la altura. ¡Y vaya si lo estaban!
Como mi hermana y su pareja no habían estado antes, nos adaptaron (muy amables) el menú "extenso" (7 platos y 2 postres): así disfrutamos con algunos clásicos (mejillón tigre, gamba frita al revés, mollete chino, etc) y con otros que no habíamos probado (ventresca tibia, variantes de dimsum, miniposticker de capón y carabineros, y unos lomos de salmonete cocinados en directo con un chorreón de aceite muy caliente y que no hay palabras, para acabar con el estofado de costilla de buey sin grasa pero con grasa, que parece un sinsentido pero vaya si lo tiene.
El vino, un malvasía seco muy rico y unas copas de un tinto de Navarra para el último plato.
En los postres destacan esas "aceitunas negras" que es de lo más original que he probado en mi vida.
Enhorabuena de nuevo y cambiaré el refrán: "¡No hay tres sin cuatro!"

Como en otros órdenes de la vida,en la gastronomía también parece haber posturas irreconciliables.Lo digo porque mientras para alguno David Muñoz es un tío poco inteligente cuya máxima aspiración debiera ser regentar un asador de pollos,para mí es un chaval con una mente privilegiada y un cocinero que puede marcar una época.
Mi opinión es que esas descalificaciones no se basan en argumentos culinarios sino en fobias personales.Yo en cambio voy a intentar razonar mi afirmación.
Como otros cocineros de primer nivel,David Muñoz posee una técnica depuradísima,sus presentaciones son de una belleza estética incostestable,sus platos son de una creatividad desbordante y utiliza un producto excelso.Pero hay dos hechos diferenciales en la cocina de David con respecto a otros jefes de cocina.
El primero es la combinación inverosímil de productos e ingredientes de todo el mundo(no sólo de Oriente) con un resultado excelente.Logra un equlibrio y un ensamblaje de sabores único,cada bocado es una sucesión de placeres para el paladar.
El segundo es la frecuencia imbatible en crear nuevos y geniales platos.En el último año y medio hemos probado más de veinte diferentes y más del noventa por ciento han sido magníficos.
Acudimos tres amigos,uno venido de Girona para "examinar" a Diverxo.Para mí y el otro comensal era nuestra quinta visita y sugerimos la posibilidad de probar el mayor número posible de novedades con respecto a anteriores menús.Petición aceptada.
Tras la ya clásicas vainas de soja edamame,comenzamos con una excitante sopa agripicante de fideos,que en realidad eran angulas.
A continuación coco verde:cremoso frío de coco verde,ajo y piñones negros.Berberechos con chile chipotle y y vinagre chino tostado.Una combinación tan arriesgada como convincente.
Llega a la mesa uno de los platos de la noche.Jugosísimas Cocochas de Sychuan,lenguas de pato y aguacate.
Sorprendente la ventresca tibia de bonito,asada en brasas de sarmiento,dim sum de huevo frito y alí-oli.El aroma que desprendía la pieza para poner los pelos de punta y el sabor delicadísimo y sutil.
Aparece el miniposticker de capón y carabinero con sopa emulsionada de capón.Un excelente mar y montaña.
Para finalizar los entrantes,el mítico mollete chino para el comensal debutante y para los asiduos una "sorpresita".David domina la caza y nos presenta una deliciosa tórtola acompañada de una salsa con el toque perfecto de picante.Espectacular.
Con los platos principales,llega el espectáculo a la sala. Dos platos a los que aplican la técnica del wok a la vista del comensal.
Primero,un salmonete con manzana verde y jalapeños al wok perú-chino(con las llamas dentro).Un cocinero introduce en las llamas el salmonete que se "contrae".La pieza adquiere un toque ahumado que potencia aún más su sabor.Para llorar.
A continuación,misma escena con diferente producto.Esta vez introducen en el fuego una carne de gamo(qué es muy sabrosa pero normalmente no es muy blanda) y el resultado al aplicarle esta técnica es que se deshace literalmente en la boca.Para el nobel,el innovador estofado express de buey sin grasa con grasa.
Los postres,mousse de violetas con helado de haba tonka y chocolate blanco,apio,manzana y aceituna negra.A buen nivel,especialmente este último.
La elección de los vinos tenía que estar a la altura de semejante festival,y creo que lo logramos:
-Vallegarcía Viognier
-Un champagne mítico en una añada excepcional,Billecart Salmon 98.Uno de los grandes.
-Volvemos a la bodega Vallegarcía,esta vez un tinto de acusadísima personalidad,Hipperia 2005.
-Para los postres,un impresionante vino canadiense con toques a manzana y trufa,Neige.
El servicio de sala ha evidenciado una notable progresión en los dos últimos años.Mérito de la dulce y cada vez más competente,Ángela Montero.En esta ocasión,la sala funcionó como un reloj.
Irreprochable el servicio del vino a cargo de Javier Arroyo.Buena cristalería,temperaturas perfectas y buen asesoramiento para el vino de los postres.
Con los cafés charla divertida e interesante con David Muñoz.
De vuelta a casa,mi amigo a quien le tengo muy en cuenta sus opiniones gastronómicas por sus amplios conocimientos culinarios me dijo:"Sin duda,uno de los mejores cocineros del mundo".Amén.

Si analizo lo comido, el eficaz servicio de sala que explica cada plato en detalle (tanto su origen oriental como el modo de hacerlo en DiverXo). Si pienso en la carta de vinos; muy amplia y con selección de zonas, variedades y añadas. Con un servicio atento a rellenar la copa y que en tres ocasiones introduce una copa extra (manzanilla, pinot gris y garnacha tinta) para "reforzar" la experiencia de un plato concreto. En fin, si pienso en todo ello la nota debería ser 10.
Sin embargo mi expectativa era otra. Yo esperaba cocina de aquí "orientalizada" y realmente creo que se trata de un restaurante oriental con una técnica muy depurada. En alguna ocasión los sabores del menú me recordaron a los probados en Nobu pero la mayoría de veces mi paladar transitaba por Hong-Kong o por la China continental donde me ha llevado algún que otro viaje profesional. Quizás la única concesión a nuestros gustos es moderar la cantidad de picante pues allí resulta casi imposible acabar una comida en un restaurante sin que la boca esté al rojo vivo. Quizás es por culpa de lo que yo esperaba que no puntúo con un 10 ya que desde que te sientas hasta que te levantas los sabores, presentaciones y todo lo que rodea el ágape está a un nivel muy alto.
Elegimos el menú Diverxo (120.-eur) compuesto por 11 platos y como apunta algún comentario anterior es imposible explicarlos. Sólo resaltar el atún (¿melva?) ahumado con sarmientos y los dim sums presentados de varias maneras. También un "dim sum" enorme hecho a base de cerdo y comido como sam coreano acompañado de un vaso de salsa agridulce (¿soja?) para mojar (lechuga + carne) . Ademas disfrutamos de los "clásicos" como la gamba frita al revés o el mejillón tigre. Ambos sobresalientes. También memorable la versión del pato pekines ejecutada con cochinillo.
En los postres resultó espectacular las nubes de violeta con nueces de pecan y el chocolate en polvo con un pastelito de chocolate y tofu.
Otro detalle interesante es que no sirven pan. Al inicio del menú sirven algo parecido a pequeñas habas que se comen como las pipas (dejando la corteza fuera) y mojando en una salsa picante peruana. La verdad es que es imposible recordar los detalles pero sólo puedo decir que las presentaciones y sabores eran muy singulares y elaborados.
En cuanto a bodega optamos por un Selosse Substance que fue capaz de aguantar el tsunami de sabores con los que nos invadió el menú. Servicio atento a rellenar copa en pequeña cantidad para evitar que se calentase el champan en la copa.
La verdad es que tardaré tiempo en volver pues no es mi tipo de comida y sigo dudando si es mi idea inicial la que hace que la nota no sea 10. El precio es sin vino.
Por último añadir que el sistema de reservas vía web funciona a la perfección y es mucho más comodo que el teléfono

Sistema de reservas particular y muy organizado y programado. Teníamos mesa a las 21h. y las mesas fueron llegando cada media hora hasta llenar el local.
Local minimalista, predominando el color negro, pero que no resulta destacable.
Recogida de los comensales en la puerta y acompañamiento a la mesa, mientras consultábamos la carta de vinos optamos por una copa de vino, una garnacha blanca (6,50€). Resulta extensa, con amplia representación de DO's nacionales e internacionales. Destacable el número de referencias de Champagnes. Nos decantamos por un Clio 2008 (39,60€).
Optamos por el menú intermedio, denominado Extenso (100€), compuesto por 9 platos. Sus platos son complejos, elaboradísimos, conjugando las técnicas y productos orientales con alguno autóctono. Destacable vajilla, acompañando y conjugando con cada elaboración. Todo está pensado, mucha meticulosidad, perfección al límite.
El servicio es fantástico, personal muy preparado, elegante en sus maneras, y conocedor al extremo de los productos y técnicas que han sido empleadas en cada plato.
Llevan a rajatabla la negativa a realizar fotografias, de hecho un comensal realizó una, y cuando se vió en flash en la sala se movilizó todo el personal de sala.
Terminamos con café (2,5€)que no acabó por gustarnos y gin-tonic de Martin Miller's Westbourne Strength y Fever Tree (15,50€) fantástico (cubitos perfectos, transparentes).
Es un gran restaurante porque tiene valor añadido, sus platos son diferentes y eso hoy por hoy, vale su peso en oro.

Cuarta visita a Diverxo y primera a su nuevo local de la calle pensamiento, mucho mejor que el anterior. La ley antitabaco también ha ayudado a mejorar la experiencia.

Curiosa la politica de prohibición de sacar fotos una vez iniciado el menú y la ausencia de minuta al final, con lo que todo depende de la memoria.

Y la verdad es que no importa, porque el almuerzo quedará en la memoria para siempre. Menu largo, con un Ekam riesling y albariño del 2008.

Evitaré la enumeración de platos, para empezar porque no los recuerdo todos y para continuar porque no importa. El salto de calidad de David Muñoz en los últimos tres ha años ha sido impresionante. Apartado de las corrientes imperantes de la cocina de autor, juega con los sabores del mundo y los combina con descaro y maestria en cada plato. Sabores distintos, intensos, sorprendentes y divertidos.

Disculpadme la licencia de no ser riguroso en cada uno de los epigrafes de la valoración, pero simplemente se merece un 10.

Como el propio David Muñoz me dijo, su cocina es "Rock and Roll".

Si bien es cierto que no conocemos muchas de las grandes mesas nacionales,también lo es que hemos visitado algunos de los templos culinarios de este país.Entre muchos otros,El Bohío,Casa Marcelo,Kokotxa,el propio Diverxo,La Terraza del Casino,Akelarre,El Celler de Can Roca y como no,el gran Martin Berasategui.Pues bien,en nuestra humilde opinión,únicamente la comida inolvidable que disfrutamos en el restaurante de Lasarte ha sido comparable a la deslumbrante experiencia gastronómica que vivimos el sábado en Diverxo.
Ya en la confirmación telefónica de la reserva,tras preguntarnos todos los platos probados en anteriores ocasiones,sugerimos la posibilidad de no repetir ningún plato de nuestras visitas previas y además probar el ya mítico Sabu-Sabu.Nos dijeron que informarían a cocina pero que no nos podían garantizar nada.
Cena para cuatro comensales.
LLegamos,nos acomodaron en la mesa.Pedimos cuatro copas de cava para el ya clásico aperitivo:edamame con salsa de ají amarillo.
Vino Javier a tomarnos nota.Optamos por el menú Extenso(7 platos salados y dos postres).Nos comentó que nuestra petición de probar todos los platos nuevos dependía de cocina y que lo intentaría.En ese momento apareció en la sala David Muñoz,con un pañuelo en la cabeza,echó un vistazo a la sala y cruzó unas palabras con Angela y Javier.En ese momento tuvimos la sensación de que allí iba a pasar algo grande.Como diría un buen amigo,taurino de pro,allí había el runrun de las grandes tardes...
Comienzan a llegar platos:
-Renovado mejillón tigre "estilo fusión" con escabeche de lima kefir,sofrito de tomate y huevas de pez volador.
-LLega a la mesa una patita de pichón con colmenillas.Plato de gran belleza estética.Perfecto el punto y sabor de la carne que mejora aún más con las colmenillas y una espuma que le aporta el justo toque picante.
-Cocohas de Sichuan y lenguas de pato y toffu de leche de oveja.Plato sublime en concepción y ejecución.
-Sorprende una ventresca de salmonetes acompañada de una salsa ali-oli.El aroma que desprendía la pieza de pescado para poner los pelos de punta así como el sabor de la carne.De nuevo aparece el picante,esta vez lo aporta la salsa.
-Mini posticker de capón con carabinero adobado,acompañado de dos pequeños dim sum.Excelente mar y montaña,que comimos con la mano por recomendación de Angela.
-Para entonces ya estábamos delirando,cuando llega el archiconocido Sabu Sabu de pulpets en una sopa de pescadores agripicante.Divertida la puesta en escena,el acabado en sala y la utilización de pinzas y hornillos de gas.En lo sápido,intenso sabor a mar de los pulpets de Girona al introducirlos en la sopa de pescadores.El caldo sobrante,una vez colado nos retrotrae a las mejores recetas marineras.Original y apoteósico plato.
-Estofado express de costilla de buey,albahaca tailandesa,tamarindo y grasa de buey sin grasa.En este plato David utiliza una novísima técnica en la que el wok es el elemento fundamental.La carne muy melosa y con mucho sabor.
-LLega el primer postre.Papel de chicle moras y yogurt ácido.Deliciosa ¨chuchería".
-Helado cremoso de apio,manzana y aceitunas negras.En este postre,fantástico,aparece el humor gastronómico ya que al morder las aceitunas explosiona en la boca chocolate líquido.
-Tienen el "detallazo" de ofrecernos un tercer postre:nubes de violeta con nueces de pecan y yoghourt de leche de oveja.Nos recomiendan mezclar todos los ingredientes.A estas alturas,extasiados.
En el menú no se repite ningún plato.Incluso nos comenta Angela que algún plato es de nueva creación y uno está todavía en periodo de prueba.En todos ellos combinaciones tan ilógicas como sorprendentes,sucesiones de sabores fascinantes y texturas impactantes.Memorable...
Para beber Riesling Rosenberg 08(34e) y un potente Jumilla Casa de la Ermita 06 (28e) que se comportó perfectamente con el estofado de buey.Ambos servidos a buena temperatura.La vajilla,cubertería y cristalería,nueva,por fin a la altura de la cocina.
El servicio de sala y de mesa muy mejorado con respecto a anteriores visitas.Angela,amabilísima,con recursos, no tuvo inconveniente en hacernos múltiples visitas a la mesa para aclarar dudas además de darnos didácticas explicaciones.Han contratado nuevos camareros con más oficio y eso se nota en sala.
El servicio del vino,muy correcto,sin alardes.Javier más implicado y simpático esta vez.
Cuatro menús extenxo(100e),dos botellas de agua(8e) y un café(2.50e).Total 527 e.
Al salir,animada charla con David Muñoz al que agradecimos la novedad en los platos probados.Se mostró encantado con la trayectoria de Diverxo pero que se quejaba del infernal ritmo de trabajo.Nos adelantó,sin querer darnos detalles, que en breve habrá cambios estructurales en Diverxo que serán beneficiosos para el restaurante.Permaneceremos atentos.
Queremos dar las gracias a todo el equipo de Diverxo y a nuestros incondicionales y admirados compañeros de mesa por hacer de esta cena, algo para recordar.
Para mí,desde el sábado David Muñoz es a la cocina lo que Diego A.Maradona al fútbol,Grande entre los Grandes.

Sin oponerme a su sistema de reservas, si tengo que matizar algún pero, ya que me parecieron excesivas tantas llamadas para confirmar y con tanta antelación y sobre todo lo que me pareció peor fue la imposición de la hora de llegada (acepté porque coincidía con mi elección, pero creo que nunca, nunca, se debe imponer, sino marcar una franja de tiempo en que la cocina esté abierta y dentro de ese margen es el comensal el que debe elegir).
Superado este escollo y entrando en materia, al llegar el restaurante me pareció moderno de estética minimalista de la que empiezo a estar un poco cansado, en tonos blancos y negros, buena separación de mesas y buena vajilla y cubertería.
Quisiera resaltar que las voces y gritos del personal de cocina eran perfectamente oíbles y entendibles desde la sala. Error a corregir, ya que no es muy agradable.
Con respecto a la comida, me parece técnica y conceptualmente una de las más trabajadas, su propuesta recurre a materias primas poco conocidas por estos lares y la técnica más novedosa está al servicio de un concepto moderno. Ahora bien todo este debe ir enfocado en el resultado del plato ya que no nos podemos quedar en una estética sorprendente si el resultado del plato no es el adecuado.
Las vainas de soja y la salsa para mojar (picante) muy divertidas y entretenidas.
El mejillón tigre, creo que un clásico de la casa muy bueno, aunque también picante si bien, éste era ajustado. El dim sum, me pareció el más trabajado (en cuanto a reflexión) ahora bien el pequeño bocado último de carne, excesivamente picante. La gamba al revés bien. El plato de changurro y huevo, quizás el estéticamente más vistoso pero también excesivamente picante y por ultimo antes de los postres, raya, el plato más generoso en cuanto a cantidad pero con una guarnición picante. Ahora viene mi reflexión, si os fijáis en mi comentario veréis cuántas veces he repetido la palabra "picante". Imaginaos que no soy amante del mismo. Hubiese sido un desastre. Los postres acertados, el primero refrescante y el segundo el que más me gustó.
Servicio de mesa y vino impecables. El sumillier se limitó a tomar comanda y nada más. Los camareros con la explicación de los platos ya tienen bastante, jejeje. Tomamos un viñas del vero Gewürztraminer, a un precio relativamente razonable.
Por último GT de Magellan con fever tree a 15’50 euros.
Insisto y reitero, no sé el criterio de elección de los platos en cada menú, porque se vieron diferentes, pero la técnica y el concepto moderno deber buscar el resultado de un plato bueno y sabroso que es el fin último y único. Creo que no se puede en un menú de 5 platos presentar cuatro de ellos picantes o excesivamente picantes y reitero el picante me gusta, pero en su justa medida, aquí me pareció excesivo.
Esto que hace que me vaya de diverxo con una sensación no totalmente satisfactoria, si viviera en Madrid, le daría otra oportunidad, pero siendo de provincias, lo tiene difícil.
No obstante es un restaurante que recomiendo, aunque sea para una sola vez.

Tras conocer las dificultades de reserva en este restaurante, decidimos llamar por probar suerte y con 10 días de anticipación llamamos solicitando mesa. De los tres días posibles de nuestra estancia en Madrid nos dieron mesa para el día 30, nos lo tomamos con un !Vaya chamba! que decian en mi pueblo.
Tres dias antes de la cita nos llamaron para confirmar reserva, como en ese momento no pudimos coger el movil quedó grabado en el buzon de voz. Llamamos para confirmar pero comunicaba todo el rato, al día siguiente idem, mensaje en el buzon y llamada de confirmación siempre comunicando, por fin tras 14 llamadas a lo largo de esa mañana conseguimos que nos cojan el teléfono y confirmamos, con las consabidas preguntas sobre alergias y fobias a algun ingrediente, etc... todo correcto.
Nuestra sorpresa aparece cuando la misma mañana del día que teniamos mesa, nos vuelve a aparecer un mensaje en el buzón de voz advirtiendonos de que tras haber intentado confirmar la mesa con nosotros sin lograrlo, si no llamabamos en una hora cancelarian nuestra reserva. Cabreo...!Pero si confirmamos ayer!. Vuelta a llamar, comunicando...Indignación. Por fin contactamos y explicamos con cierto cabreo que ya habiamos llamado para confirmar (total unos 16 intentos) Le costó un poco reconocer su error y al final se disculpó. Todo esto ya nos predispuso un poco el mal rollo, sobre todo cuando luego en el restaurante observamos que había dos mesas de 2 y 4 comensales vacias ???. Un fallo lo tiene cualquiera.

El local es amplio, moderno, con mesas bién separadas y el personal muy agradable, también David, que pasa por la mesa atendiendo preguntas y explicando dudas. Los coches oficiales con chofer en la puerta ya delataban el estatus.
Elegimos el menú corto (expreso), pues ibamos cargaditos del los huevos estrellados de la noche previa. Para mi se quedó algo corto.
Son cuatro platos salados más dos dulces, aparte te ponen las curiosas judias con salsita picante deliciosas y el entrante de mejillón que nos gustó mucho. Cocina fusión y de sorpresa, todos los platos muy explicados por los camareros y los primeros acompañados por un té verde con pétalos muy fino.
El molllete chino relleno y con cecina nos pareció expectacular, la gamba frita al reves muy bien, pero decepcionó el Calamar al wok y aromas de metal (plato innovación), y El pez raya con toque DiverXo, sin destacar.
Los postres si nos sorprendieron agradablemente, tanto el de lichis como el del chocolate y té verde. Es una cocina de mezcla con sabores y filisofía orientales divertida tipo "moderna" con todo lo que ello implica.
En cuanto al vino, para el nivel del restaurante, el servicio de copas aunque aceptable nos decepcionó un pelin. La carta de vinos potente y a precios muy razonables. Para este tipo de menú difíciles de maridar a priori elegimos un Blanco de Alsacia, Binner G. Kaefferkopf 02.(35 €).
Café y Té.

Volvimos a Diverxo después de algún tiempo sin ir por allí. El nuevo local es amplio y agradable, con mesas separadas y cubertería y vajilla de primera. El servicio de los camareros excelente y muy eficaz. No así el de la maitre que, manteniendo siempre una actitud correcta, parece no escuchar los comentarios que se le hacen, si no son de su agrado. ¿Hay que recordar que el cliente siempre tiene la razón? ¿Hay que recordar el viejo dicho de que la persona que no sabe sonreír no debe abrir una tienda? En fin, todo esto serian detalles sin importancia (todos tenemos días atravesados) si no fuera por un problema más de fondo: lo que sale de la cocina.

Algo ha cambiado ( y no para bien EHMO) en el tipo de platos que sirve Diverxo. Por un lado hay platos sabroso y bien conjuntados (el dim sum con liebre y navaja, la piel de cochinillo confitada, la clásica gamba frita al reves) pero hay otros solo pasables (el mejillón tigre, la hamburguesa de presa), otros donde a la materia prima le falta gracia (el rape sellado, donde el maquillaje se impone al escaso sabor del pez, el dimsum envuelto el tela de leche y relleno de trompetas, de un sabor poco definido) y otros claramente erróneos tanto de concepto como de sazonamiento (el soft-shell crab anegado de pimentón que también afecta a changurro con poca gracia). Cuando se pagaban 50 euros por cabeza, algún desliz era tolerable y hasta tenía gracia (aquel disparatado foie con berberechos…). Pero cuando se esta en un nivel de precios donde, a poco que se deje uno llevar por la tentadora (y cara) carta de vinos, se superan los 150 euros por persona, estos fallos ya no son de recibo.

Cuidado. Es posible que todavía la lista de espera sea de un mes. Pero el boca a oreja funciona. Y a este nivel de precios, los fallos pasan factura mas deprisa de lo que se piensa. Esperemos que se corrija el rumbo.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar