Buscando un lugar para comer de menú,un colega me recomendó la visita a este restaurante, ahora hermano pequeño pero germen del Gadhus, y allá que nos fuimos a probar. El local no es muy amplio, pero está muy bien aprovechado y no se hace pequeño; las paredes están decoradas con fotografías en blanco y negro, y las mesas cubiertas de unos manteles en verde y negro que ponen el contrapunto de color. El comedor lleno, y sobre todo de currelas, buena señal.
Comida de menú para 3: Nos ponen de aperitivo un minihojaldre coronado con una brandada de bacalao. De primero arroz al horno, no lo probé pero su aspecto era fantástico, y dos crépes rellenas de langostinos y setas con salsa de marisco sabrosísimas.
De segundo solomillo de cerdo en salsa de queso, muy bueno, y bacalao con crema de hinojo, un chip de plátano macho y una salsa de setas y pasas, el pescado quizás algo seco, pero la salsa no me pegaba con el conjunto.
De postre pera macerada, con nata y tierra de galleta sobre una lasca de pizarra (este era el recipiente y no se comía, lo demás sí).
Para beber nos pusieron una copa de vino de la casa, un tinto manchego con sabor a tabla, muy de moda últimamente por desgracia. Le pedimos la carta de vinos, un buen tocho en bonito papel reciclado con muchas referencias que no bajaban de 16€ (algo caro para un bar de menús me parece), y finalmente le decimos que nos aconseje un vino portugués: monte de peceguiña con 5 variedades de uva que no estaba mal(18€).
En suma una comida muy elaborada para un menú de 10'50€; sólo abren noches de viernes y sábados.
Comida de numeroso grupo para despedir a una compañera que "felizmente" se puede jubilar. Como ya conocían el local por dos eventos navideños no hubo discusión al buscar restaurante para tan magno acontecimiento y por mayoría nos trasladamos al barrio de Torrefiel.
Menú cerrado a 20e que se compuso de los siguiente platos:
Para empezar
.Profiterol de mousse de aguacate
Entrantes
.Terrina de setas y ajetes tiernos
.Brandada de Bacalao y teja de jamòn ibérico
Primeros a elegir
.Lasaña de pasta Wonton de verduras y langostinos
.Arroz a banda
Principales a elegir
.Atún rojo con salsa de sobrasada ibérica
.Zancarrón de ternera del Valle del Esla estofado con Porto
Postre
.Carpaccio de piña caramelizada, brownie
Vinos
.Vino tinto La Velo. D.O. Valencia
.Vino blanco Drassanes. D.O. Valencia
Buen nivel en todos los platos, destacando los dos entrantes y los principales: Atún con un buen punto de cocción y un zancarrón meloso que deshacía en la boca. Los postres como siempre muy bien. Y el vino notable para un menú de este tipo y su precio.
El servicio como siempre excelente. Tanto Elena como María José y el resto del equipo se desvivieron porque todo saliera perfecto en una mesa de 20 y con el local a tope. El amigo Alfonso estaba en su nuevo local Ghadus. Se me hizo extraño entrar en Malke y no ver su figura aunque al final apareciera a saludarnos (todo un detalle). Puede estar tranquilo el equipo de sala funciona como un reloj.
Por último me gustaría recordar que Ghadus el nuevo local de Rocafort ha sido posible a Malkebien y a todo el equipo que lleva allí currando 8 años día tras día. No nos olvidemos.
Hoy hemos probado por fin el restaurante después de varios intentos, pues siempre que llamas está lleno. Hemos comido un menú de Domingo muy correcto y con un buen precio (17,50 €), los platos muy bien presentados con muy buena calidad. La tranquilidad de tener platos adaptados a los celíacos es un gran lujo, así que les felicito por ello, ya que no es fácil encontrar sitios así en Valencia.
El servicio correcto y sin esperas, ¡ qué más se puede pedir!.
Si tuviera que poner un pero sería la insonorización del local, y la ubicación, ya que queda lejos del centro para luego salir de copas.
En el barrio de Torrefiel, alejado del círculo habitual de restauración en Valencia, en un local modesto decorado funcionalmente. Esta modestia es la que le permite ofrecer una carta tan cuidada a unos precios tan asequibles. Local lleno un viernes noche
Pedimos el menú de 23,50 con 4 entrantes, pescado, carne y postre:
- Ensalada de brotes tiernos,huevas de maruca y queso payoyo
- Salmorejo de tomate raff y ortiga de mar
- Brandada de Salchichón de Tárbena con Huevo Pochado y Patata Panadera
- Daiquiri de naranja y gelatina
- Lomo de Bacalao de Islandia con salteado de remolacha, sésamo y salsa de Soja, cremoso de espárragos blancos, jengibre y parmentier de papada ibérica
- Confit de pato en crujiente con relleno de Brie de Meaux y macadamia y cremoso de fruta de la pasión
El bacalao estupendo, producto de calidad y clavada la cocción. Muy bien también la brandada de salchichón y el confit de pato. Me sobraba el daiquiri, a mitad de menú algo tan dulce.
Con cervezas, postres y un blanco portugués que nos recomendó Alfonso, 30€. RCP difícilmente superable en Valencia.
sabado noche llamo al inclito alfonso para preguntar si el domingo me podia preparar el menu biscuter:si,pues alli me presento y despues de unos cordiales saludos le digo si me lo puede maridar:si,pues empezamos
ensalada de brotes tiernos,huevas de maruca y queso payoyo:buena.
salmorejo de tomate raff y ortiga de mar:bueno.
brandada de salchichon de tarbena,huevo pochado y patatas panaderas servido en un vaso de yogurt:muy bueno.
daikiri de naranja sanguina infusionada con pimienta de sichuan y una gelatina:muy bueno,para tomarse cuatro litros.
lomo de bacalao de islandia con un monton de cosas:muy bueno y en su punto de sal.
un saquito de pasta philo rellena de confit de pato,que brie y algo mas
bueno y potente.postres:cuatro medios postres uno de varios chocolates
y los otros no recuerdo bien:buenos.
bebida:un blanco del bierzo,otro portugues,un tinto de autor riojano
de laguardia y dos dulces portugueses tambienuno era como un jerez
viejo y dulce y el otro un oporto joven muy parecido a los dulces tintos de jumilla.una infusion de naranja y canela.fin.
23'50 el menu,8 el maridaje y 1'50 la infusion.
Para hacer terapia antitristeza, simplemente hay que acudir a este local, donde Alfonso te trata de manera espectacular, enciclopedia del vino, profesional y mejor persona.
Local más que adecuado para el precio final que pagas.
Únicos peros; la ubicación, que no es problema, siempre esta lleno, y la comida, le falta ese punto de mejora.Entrantes muy buenos, pero el arroz le faltabacolor y sabor, postres sublimes.
Hace mucho tiempo en un barrio muy, muy lejano el poder de la fuerza hizo que encontráramos a este Gran Caballero Jedi que es Alfonso, su nivel de midiclorianos es muy elevado y para un jovencísmo padawan como yo, eso se intuye al primer contacto.
Estas últimas semanas me consta que el nivel de trabajo ha sido equiparable a las guerras clones con lo que tras varios intentos de reservar mesa y (por desgracia) no conseguirla y tener que volver a locales del nivel de la Cantina de Mos Eisley. Como dice Yoda… No. No lo intentes. Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes… así que tuvimos que tirar de influencia para que nos dejaran un rinconcito en su Halcón Milenario, me consta que la hipervelocidad la tienen arreglada y desde hace mucho tiempo.
Con un calor propio de los soles de Tatooine, nos acercamos sobre las 15.30, local lleno hasta los topes. Recibimiento mucho más cordial que el de Lando Carlrissian en La Ciudad de las Nubes.
Mesa para dos… tercio de Sagres para mí y uno de los brebajes más infames de todo el Imperio… clarita con limón para mi compañero Obi Wan.
Como entrantes la gran Amidala nos obsequió con…
• Crema de zanahoria y naranja, muy rica.
• Una tremenda Quiche.
Como primero…
• Atadillos de pasta philo rellenos de una estupenda carne de la cuyo nombre no acordarme puedo.
Copa de Bilogía otra Shandy, como si con una no fuese suficiente… para el segundo…
• Matahambre de ternera del Valle del Esla con pastel de curry.
• Carrillera de cerdo ibérico.
Ambos tremendos… Dios como está esto... se escuchó en ambos platos.
En estos momentos ya estábamos como Jabba the Hutt, pero vuelve Amidala con una selección de postres…
• Lionesa de dulce de leche
• Brownie de chocolate
• La **** barbaridad de brazo de mascarpone… los asteriscos los pongo yo, que verema dejaba leer el taco.
Ningún wookie podía resitirse, además media copita de Grifo dulce.
Buenos cafés.
Creo que nos cobraron 20 créditos imperiales, aquí no aceptan dinero de la República. Precio de amigo, precio de risa. 20 para los dos, 10 por persona. Vergüenza me dá.
Como dice Qui-Gon Jinn, siempre hay un pez más grande, pero desde luego que como bien dice Javi, esa facilidad para sentirte como en tu casa no la conozco ni la he vivido en ningún otro local de esta galaxia.
Difícil de ver el futuro es y sobre todo confuso con el nuevo proyecto, no sabemos si llegará a ser un Acorazado Estelar o un Crucero Imperial, pero seguro que será otro grande.
Que la fuerza os acompañe amigos.
Quizás este ya todo dicho cuando hablamos de Alfonso, Elena y de todo el personal que visita tras visita hacen que disfrutemos, riamos, nos emocionemos y un sinfín de bonitas sensaciones que hacen del Malkebien una pequeña gran joya en nuestro corazón. Es un honor poder llevarte de allí una bonita carga emocional para casa, porque son grandes, son luchadores y sobretodo humildes, y esa última virtud me resulta complicada localizarla hoy en día.
Era viernes y sin haber planificado nada improvisamos una visita. Hablo con Alfonso y tenemos la fortuna de que una reserva ha sido anulada. Antes de proseguir quería dejar constancia de mi afecto hacia comensal que no pudo acudir ;-)
Acudimos sobre las 14 h. El local como siempre iba llenándose hasta ofrecer un lleno absoluto, tanto en la primera tanda como en la segunda. Tuvimos la suerte también de poder “enlazar” con el segundo turno de comida y alargar más si cabe nuestra sobremesa, sin prisas pero sin pausa.
Alfonso tiene el don de la buena memoria y ya intuía que íbamos a tomar sendos vermoth Perucci para entrar en “calor”. Acto seguido nos informó del menú del día, sugerente como siempre. Nunca nos cuesta ponernos de acuerdo en los platos, y menos en lo referente al vino. Siempre nos ponemos a la sombra de sus conocimientos y nos acaba sorprendiendo. Para nada es repetitivo y por costumbre nos descubre cosas nuevas.
Los entrantes:
- Ensalada de hueva de maruca y queso Payoyo de oveja curado, con aliño de vermouth artesano del Montsant y naranja escarchada.
Una forma refrescante de empezar al ágape. Las huevas de ese pez de fondos rocosos dan un aire marino al plato y conecta muy bien con el resto de ingredientes.
- Revuelto de trompetilla e hinojo sobre nido de pasta Philo.
Un revuelto que haría las delicias del prestigioso chef australiano Bill Granger. Unos huevos frescos, una seta fresca, una hierba como el hinojo aromatizando el plato y esa pasta que pasaría perfectamente por un hojaldre. Un plato sin mucha complicación pero un verdadero espectáculo para los sentidos.
El primero:
- Lasaña de pasta Wonton con verduras de temporada, queso de cabra y membrillo del Bierzo con cremoso de calabaza y mascarpone.
Cantonés en apariencia pero totalmente nuestro en sabor, con un común denominador que es la calidad del producto y esas verduras de temporada la tienen y a raudales. Un plato sabroso y deliciosamente dulce. Me ha gustado la combinación del membrillo y del cremoso de calabaza.
Los segundos:
- Carrillera de cerdo estofada con Porto y miel, y gajos de patata agria.
Carrillera extremadamente tierna, únicamente con enseñarle el cubierto se cortaba. Un bocado sabrosísimo. Las patatas una perfecta pareja de baile.
- Merluza de pincho Cantábrico con crudite de verduras, salsa de mostaza antigua, pesto de albahaca y parmentier de cebollino.
Una merluza de un blanco impoluto. Frescor, sabor, una carne aterciopelada, una carne que se deshacía con la mirada. Otra obra de arte la combinación del pesto con la mostaza.
Postres:
- Brownie de chocolate
- Carpaccio de piña con caramelo y frutos secos.
Vinos:
-Raka 2011 Sauvignon Blanc
-Quinta do Infantado reserva 2008
-Canari. Malvasia dulce de Bodegas El Grifo
-Anselmann Ortega Beerenauslease 2005
Lo dicho en el titulo... como en casa!!!
Nueva visita de tres comensales que comen como cuatro y que además llegamos tarde con lo que incluso superamos la provocacion de Alfonso de dejarnos la cazuela de arroz guardada y nos la comimos entera.
Vayamos por partes: dos cervezas de inicio para calmar la sed del calor que ya aprieta. Empezamos con un blanco sorprendente (como le gusta hacer al jefe y nos gusta a nosotros) Raka un sauvignon blanc de Sudafrica bastante herbáceo y mineral, con justa acidez y empieza el desfile creativo:
. Brandada de salchichon de Tárbena con huevo pochado y patata panadera servido en tarro de cristal como antigua yogurtera: plato contundente apara calmar al leon que rugía en el estómago; sabroso, bien conjuntado y bien de cantidad sobre todo pensando que acabamos de empezar.
. Cono de verduras confitadas con hinojo: bien resuelto; uno al centro para probar (el amigo invisible tampoco llegó hoy, seguimos siendo 3 pero apuntaremos cuatro)
. Arroz de rape con alcachofas y langostino: ya antes de poner la cuchara sabías que estaba bueno pues el aroma te invadía; caldoso (era la única forma de aguantarlo hasta las 15.30 horas), con bastante rape y alcachofas cortadas muy pequeñitas y un sabroso langostino; lo bueno de llegar tarde es que eramos los últimos y quedaba, no un plato para cada uno, sino casi dos. Hicimos los honores.
. Lomo de bacalao de Islandia con salteado de remolacha y sésamo con salsa de soja y acompañado de cremoso de espárragos blancos de la D.O. Navarra, jengibre y parmentier de papada ibérica: grandioso; un contraste entre el bacalao en su punto de sal (hubo quien le pareció un punto alto, a mí me gusta más que se note que que falte) y el dulzor de la remolacha así como el blanco del bacalao y el morado de la remolacha hace un plato estético a la vista y completo en el gusto.
. Confit de pato dentro de un crujiente de pasta Philo con relleno de brie de Meaux y macadamia, acompañado de cremoso de fruta de la pasión y marsala. Muchas cosas que no hacen perder de vista una carne en su punto de melosa, con gran sabor; una pasta filo en su punto crujiente a pesar de la jugosa carne de su interior.
Evidentemente hace ya rato que le blanco se acabó, pero ya nos tenía atemperando un vino, de nuevo para sorprender, La Gaëtane 2009 de domaine La Fourmente de Visan, Côtes du Rhône, con más shyraz que garnacha, todas de cepas viejas: complejo, de inicio cerrado pero como siempre distinto.
Pasamos a los postres y aquí también Alfonso nos sorprende como su enésima especialidad: los vinos dulces. Nos pone 3 copas a compartir de un fresco y casi transparente malvasía dulce de El Grifo; un color oro de un elegante Sauternes de 2001 Cru Barréjats; y un ambarino Canari de El Grifo de barricas muy viejas casi de brandy. Alguna copa repetimos porque es imposible no disfrutar de estos vinos dulces.
Los vinos casi hacen que no nos demos cuenta de que los postres estaban en la mesa: torrija caramelizada con sopa de chufas: un postre ideal para el verano, refrescante, suave, poco dulce. Piña natural preparada de forma laminada, casi como carpaccio. Chocolate en tarta (3 trozos) bueno, pero menos interesante visual y gustativamente. Cerezas confitadas servidas en copa y acompañadas de 3 trufas, ya conocido y muy sabroso con el complemento del bocado final con la trufa.
Aparte de unos cafes y agua, nos comentó de su nuevo proyecto, muy interesante, y que parece que será para final del verano. Ojalá que vaya bien y que en un nuevo local, con un menú degustación permanente mañana y noche, le permita crecer todo lo que la situación actual de cocina y sus amplios conocimientos de vinos, están demandando a gritos y que parecen estar encorsetados por el local y el menú de diario.
No hay que perder tampoco este menú de diario porque puede que sea el mejor relación precio/calidad de Valencia. La próxima cita del grupo no sabemos si será aquí o en el nuevo local, pero será con Alfonso y su equipo.
Éste es un local de decoración sencilla, funcional. Con ambiente desenfadado e informal, pero armónico en su conjunto. El mobiliario es cómodo, a pesar de ser de plástico. Las mesas bien distribuidas y vestidas con simpáticos manteles. Las servilletas son de papel, aunque de calidad. Mi única objeción al entorno es la insonorización, cuando el lleno es completo (casi siempre) la presión sonora es muy alta.
Alfonso y Elena atienden la sala con la colaboración de Mariajo y Nancy. En la cocina cuentan con la ayuda de Pilar, Gastón, Juan y Mel. Todos ellos demuestran profesionalidad y entusiasmo por aquello que hacen formando un equipo cordinado y eficaz.
La carta de vinos es amplia y bien escogida, organizada por tipos y por D.O. o indicaciones geográficas. Cuenta con una inusual selección de más de 60 referencias de vinos portugueses, lo cual la hace muy singular. Otra de las reminiscencias de sus orígenes paternos.
Buena cristalería de la marca Riedel y el sobrecargo en el precio del vino más que razonable. El vino descansa en armarios climatizadores.
Menú degustación Biscuter
Entrantes
Ensalada de hueva de maruca y queso poyoyo, con aliño de vermouth rojo, albahaca y naranja escarchada. La ensalada fresca, en la que el aderezo dulce se contrapuntaba con el salado de la hueva. Siempre apetece empezar con algo fresco, ¿no?
Salmorejo de tomate Raf y ortiga de mar. El sabor del tomate bueno, pero desvirtuado por el agua de mar. No se le puede negar la originalidad.
Brandada de salchichón de Tárbena con huevo pochado y patata panadera. El triunfador de la noche por decisión unánime. Acertada combinación, textura y sabor.
Daikiri de zanahoria y naranja sanguina infusionada en pimienta de Síchuan. Sorprendente, refrescante y dulce combinación de sabores.
Principales:
Lomo de bacalao de Islandia con salteado de remolacha con sésamo y salsa de soja. Acompañado de cremoso de espárragos blancos de la D.O. Navarra, jengibre y parmentier de papada ibérica. Tremendo producto, buena porción de bacalao, lascas tersas blancas nada oxidadas, se deshacen en la boca, sabrosas, en su justo punto de sal…
Confit de pato en crujiente de pasta Philo con relleno de brie de Meaux y macadamia, acompañado de cremoso de fruta de la pasión y marsala. En su punto la pasta crujiente que albergaba el ánade jugoso.
Postre a elegir entre varias opciones. Torrijas caramelizadas en sopa de chufas, fresas maceradas y queso mascarpone, sopita de caramelo y galleta oreo, piña natural o tiramisú. En la foto la elección de Ana: una original y golosa forma de presentar el níspero y la breva.
Para beber confiamos en el buen criterio de Alfonso y aceptamos la selección de entre su elenco de vinos portugueses.
Empezamos con un vino blanco Quinta de Saes Reserva 2010 coupage en el que predomina la variedad encruzado, con siete meses de barrica, pero ésta muy poco apreciable, muy sutil (muy a mi gusto). Vino que nos trae recuerdos de frutas con hueso, propias del verano, como pueden ser el melocotón y el albaricoque y un fondo mineral, con sabor ligeramente salino y final amargoso. Combinó a la perfección con los entrantes.
Para los principales queríamos un tinto, el bacalao es un pescado que por textura y sabor admite, dentro de un orden, acompañamientos tintos. La propuesta de Alfonso fue un Quinta do Perdigäo 2008. Coupage de Touriga Nacional, Tinta Roriz, Jaen y Alfrocheiro. Un tinto fresco y delicado de taninos pulidos y nariz compleja, que armonizó perfectamente con el bacalao y el pato.
A los postres acompañó un delicioso moscatel rojo de Setúbal: Moscatel Roxo José María Da Fonseca Colheita 2002.
Conclusión: Restaurante sumamente recomendable tanto por su cocina, su servicio, como su inusual selección de vinos portugueses en su carta de vinos.
Post completo con la historia de los origenes de Malkebien y fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/yo-diria-muy-bien.html
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