Color marrón oscuro, ribete yodado bien oscuro, capa bien alta y gruesa lágrima bastante lenta y suavemente tintada. Sin agitar la copa el vino ya muestra buena raza y con una serie de registros sin fin: chocolate con leche y chocolate negro, dátiles secos, higos secos, cacao en polvo, maderas viejas,… que se intensifican al agitar la copa y prosigue con chocolate negro fundido, pastel de higos, miel seca, suaves notas lácteas que recuerdan el arroz con leche con abundante canela, vainilla y caramelo líquido (nos recuerda un exquisito flan artesanal); y se va abriendo más mostrando su perfil más fresco con unas suaves notas cítricas bastante intensas en forma de limón escarchado y glaseado, cáscara de naranja seca, dátiles secos, pasas maduras que recuerdan un Pedro Ximénez de Jerez de gran solera (superior a un VORS) pero con mucha más frescura, ligera sensación de salinidad que recuerda la sal bien húmeda que se puede encontrar en las salinas al lado del mar, granos de café arábica, hojas de tabaco de puro tanto frescas como secas y vuelven a surgir las notas iniciales en nariz, todo un carrusel o tiovivo aromático. En boca tiene una excelente entrada con una suave cremosidad que recuerda al chocolate a la taza (difiere en nariz que se mostraba más como chocolate negro o cacao en polvo), intensos tostados de la barrica que aportan su grano de cremosidad, sensaciones dulzonas y amieladas con matices cítricos, espectacular acidez que se configura con un perfil bastante cítrico, higos secos bien carnosos, un recorrido muy refrescante y con una elegancia sin fisuras que discurre lentamente sin prisas y sin pausa alguna, grueso y con un magnífico volumen con una textura suavemente carnosa, notas dulzonas que no resultan nada empalagosas, recuerdos de hoja de tabaco de masticar, miel cítrica, con mucha profundidad e intensidad, redondo, envolvente y sin ninguna fisura, noble persistencia. Final muy largo, postgusto de frutos secos (dátiles y pan de higo) y amielado, y retronasal suavemente cremoso.
¡Impresionante! Apoteósica moscatel malagueña.
Más información en: www.elvi.net/2014/08/12/moscatel-colmenares-trasanejo-legitimo-ano-1868/
Nueva visita a este gigante malagueño un par de meses más tarde. Esta vez no tuvimos que pelearnos con los precintos y el maldito tapón.
Absolutamente grandioso, complejo y contundente. Nada tiene que envidiar a un px viejísimo de Jerez y en su género tan sólo puede ser comparado a un Moscatel Toneles. Hay de todo e incluso mejor que cuando abrimos la botella. Ha dado un paso adelante, más integrado, redondo. Aparecen notas de arrope, higos, algarroba, dátiles, matices de soleras y un enranciado de fondo de gran calidad. Es la elegancia misma con un toque de vainilla, manteca de cacao y azúcar caramelizado que nos trae el flan más ligero que se haya visto.
En boca es tan fresco y ágil como complejo. Sabroso, concentrado, amplio, con una acidez difícil de creer que sostiene capas de maderas finísimas. Está todo tan matizado que casi no se puede desprender un elemento de otro. Con vinos así las escalas de puntos para valorar un vino se quedan cortas, y las palabras sobran...
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/10/moscatel-colmenares-trasanejo-legitimo.html
Jamás hemos tardado más en abrir un botella. Tapón gelatinoso, puro chocolate, impregnado de vino, medio adherido a la botella. Afortunadamente la doble cápsula y triple precinto!!! lo han mantenido sin merma alguna.
De color marrón oscuro de capa alta, reflejos yodados y caoba, tapado, sin mucho brillo, algo turbio con un finísimo granulado. Sensación de gran grosor, lágrimas enormes, permanentes. Parece que estemos ante un px viejo.
Intimida por su pureza y profundidad pero también por su reconocible carácter varietal. Al abrir topamos con una complejísima nota de añejados que nos traen las tablas, palillo, duelas envinadas y matices de solera sobre la que se asientan una amalgama de pasificados y frutos secos (higos turcos, dátiles, pan de higo, crema algarroba), escarchados, vainilla, toffee... Aparece lo que uno quiera imaginar: incienso copto, sándalo, cedro, corteza de naranja, granos de café, pimienta jamaica, crema pastelera. Interminable, imperturbable, con el listón altísimo en todo momento. Sin idas ni venidas.
En boca es grueso, amplio, extremadamente concentrado, con una sensación pasificada de gran calidad, llena de detalles de solera sustentada en una acidez de altura que matiza esa punta abocada. La redondez es absoluta y se acumulan capas de maderas finas, tostados cremosos.
Con esta moscatel la casa Larios embotelló algo más que vino, embotelló el pasado. Un generoso universal que destrozó todos los maridajes planteados y que durante un par de horas nos iluminó a todos. Lo único que lo separa de un Moscatel Toneles es situarse en un escalón inferior de acidez y mantener un desarrollo más serio y menos pirotécnico que el jerezano. Un compañero de cata afirmaba que estábamos ante la "apoteosis de la moscatel malagueña", y razón no le faltaba. Pocas veces hay unanimidad en un grupo tan numeroso y diverso como el nuestro. Esta vez, sí: vino perfecto!!!
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/10/moscatel-colmenares-trasanejo-legitimo.html
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