Botella nº 4360
De color amarillo ligeramente dorado, con destellos también dorados y lagrima de gran densidad.
En nariz predomina la fruta blanca bastante madura, también aparecen tímidamente notas florales y herbáceas, mieles, trazas minerales y un ligero fondo cítrico.
En boca tiene una entrada glicérica, madura, pero con una acidez muy justa, postgusto de medio recorrido, con recuerdos minerales y un final ligeramente amargoso.
Creo que es un vino al final de su ciclo de disfrute, pero de vez en cuando te gusta encontrarte estas cosas y ver la evolución de los blancos españoles.
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