De color rojo picota muy cubierto, este vino tiene una intensidad aromática muy alta, con presencia de la fruta negra, un punto de fruta madura exótica, especias y un punto balsámico muy fresco, con unas notas de regaliz de palo y pan tostado. En boca tiene una excelente acidez y se percibe la fruta casi masticable, la madera ahora se hace algo más evidente y el punto cremoso del tanino redondea el vino.
En cata a ciegas, fue el que más nos gustó.
En palabras de Sergio Ávila, enólogo de Cruz de Alba, "Finca los Hoyales nace de los viñedos más antiguos de la finca, con cepas plantadas hace más de 50 años en una tierra que nos ha demostrado su singularidad desde que comenzamos a elaborar vino en esta finca. Estas cepas nos dan muy pocas uvas, lo que hace que tengamos pequeñas producciones muy cuidadas". Y realizado a través de la viticultura biodinámica, una corriente casi filosófica, una manera de entender la vida que desde Bodegas Cruz de Alba se identifica con el respeto por la naturaleza, por los fundamentos ecológicos y por la calidad del vino.
El color es de un picota intenso y capa muy alta.
En nariz tiene una fruta muy potente, con unas notas medicamentosas, notas tostadas, con recuerdos a monte bajo y pino, con un punto balsámico, resinoso. Poco a poco la fruta se hace más presente, pasa a ser una fruta madura, por lo que los 22 meses de barrica no se perciben en exceso, hay equilibrio.
En boca tiene una acidez excelente, con una fruta muy marcada y unas notas tostadas leves, ahumados, incluso un punto de café en verde.
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