Sigo con mi exploración del mundo de los blancos. El de los vinos, claro.
Este Hengst, pasado ya su décimo aniversario, presenta un color dorado bastante saturado que a priori atribuyo a su edad.
En nariz, media, mucho cítrico y miel, minerales y un cierto "olor a quemado" que no desagrada; añade potencia y amplitud a los aromas en su conjunto.
En boca entra untuoso y sorprende por su acidez y salinidad. El retrogusto repite el curioso matiz de hidrocarburos, aunque no tan intenso como había esperado por otros comentarios. Persistencia media, muy sutil.
Engañado por el color pensé que estaría más decadente en boca, pero presenta una acidez y frescura que me sorprende para sus once años de edad.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.