La regla dice: ”Burdeos se puede empezar a beber a partir de los 10 años”. Y cada vez lo creo más, lo que pasa es que la orilla derecha no es lo mismo que la izquierda; Pomerol o Margaux no tienen nada que ver. El caso de hoy, de hecho, así lo atestigua: Este 2016 aunque se supone que es femenino, tenía mala leche por un tubo: leves verdores que se disipan instantáneamente, pimiento, regaliz, cedro, mina de lápiz… En boca es un vino equilibrado, con una acidez notable, un paso con un carácter sápido y mucha nobleza. Envejecerá de forma elegante aunque todavía le faltan unos cuantos años. Aún así, es uno de los grandes, porque como dice un gran amigo: “los grandes vinos, son grandes en cualquiera de sus etapas”.
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