De color ambarino oscuro, reflejos azafranados y dorados, limpio, brillante, con sensación de grosor.
Problemas al abrir la botella. Se ha producido una ligera merma en las últimas semanas. El corcho sale con problemas y se rompe por falta de elasticidad. Las primeras sensaciones son de un exceso de duelas, humedad del calado, ceniza, mondadura de patata, cuadra, trufa, pero sin problemas de sobreoxidación. Falsa alarma!! Lo hemos dejado unas horas abierto para que se ordene. Al servir se muestra potente expresivo. Hay una paleta interminable de fruta madura (orejones, sultana turca), naranjas secas, escarchados, a la que se suma un envoltorio de miel, panal, cirio, y un curioso acento animal a lanolina. Amplio, expresivo, con notas de barrica avainillada, cremosos muy finos, que se funden con aromas especiados y un toque ahumado y mineral. Cada vez más puro y profundo, más especiado, mineral. Muchísima personalidad y una capacidad de expresión alucinante. Una viura en esencia necesitada de respirar, que toma aire a bocanadas y nos lo devuelve en tributo de gloriosos aromas.
El impacto en boca es absoluto. Grueso, amplio, redondo, de sensaciones extremas y una vivacidad que satura nuestra percepción. Hay una cantidad de fruta asombrosa, con un matiz de dulzor y de acidez cítrica, casi acidula, que nos hacen fosfatina las papilas. Maduro, tenso, serio, nervioso, aristocrático. En la misma escala de calidad que el gran reserva de 1964 pero con un perfil totalmente diferenciado. Un blanco para infartar y resucitar con cada trago. Inolvidable!!!!
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/05/vina-tondonia-1973-blanco-gran-reserva.html
Tuve el honor de probar este vino con María José López de Heredia, Vicente Elías y mi amigo " Disfraz" y debo suscribir una por una, las palabras de Alain, y es que estos vinos, bebidos en la bodega y en tan ilustre compañía alcanzan un nivel casi celestial.
Ya el color es admirable por su vivacidad e intensidad. Huele, como dice María José a trufa blanca y patata, aunque la mejor descripción es la de Vicente Elías que indica que huele al calado húmedo que conduce casi directamente, por pocos metros, al río Ebro, ello implica humedad, tiempo, sacristía, humo, madera centenaria e historia.
La boca es un milagro prodigioso, crece en boca como una bola que explota al contactar con el paladar y libera un sinfín de esencias de la casa de una riqueza cromática es casi irreal. Tiene una profundidad trascendente que deja una marca permanente.
Casi diría que está al altura del mítico 57.
Instant solennel : nous regardons María José López de Heredia qui débouche cette bouteille pour nous offrir le blanc le plus célèbre d'Espagne. A en juger par sa couleur - entre le jaune safran & le jaune tournesol - il ne fait pas son âge. María José dit qu'il sent la truffe blanche, j'ajoute qu'il sent les pommes de terre cuites sous la cendre, les abricots secs, la mangue verte & Luis Vicente Elías - qui ne manque pas d'humour - a le dernier mot : - Il sent la cave, la cave López de Heredia. C'est parfaitement exact, mais les galeries de la cave, leurs enfilades de barriques & de bouteilles poudreuses, sentent le vin qui mature : l'histoire de l'oeuf & de la poule ? En bouche, c'est un blanc splendide, encore vif mais très dense & onctueux, très long, extrêmement complexe &, pour tout dire, c'est un très grand vin, singulier, d'une exceptionnelle longévité & profondément émouvant. Instant solennel : à force de savourer ce Tondonia 73 & sans souffler mot, je songe à Monsieur Pedro López de Heredia, le père de María José & son éternel modèle.
Momento solemne : miramos a María José López de Heredia descorchando esta botella para obsequiarnos con el blanco más famoso de España. A juzgar por su color - entre amarillo azafrán y amarillo girasol - no aparenta su edad. María José dice que huele a trufa blanca, añado que huele a patatas bajo la ceniza, a orejones, a mango verde, y Luis Vicente Elías - que no carece de humor - tiene la última palabra : - huele a bodega, a bodega López de Heredia. Es perfectamente exacto, pero los calados de la bodega, sus hileras de barricas viejas y de botellas polvorientas huelen a vino madurando : ¿ el huevo o la gallina ? En boca, es un blanco esplendoroso, aún vivo pero muy denso y untuoso, larguísimo, sumamente complejo y, para decirlo todo, es un muy gran vino, singular, excepcionalmente longevo y profundamente conmovedor. Momento solemne : saboreando, saboreando este Tondonia 73 y callandito, pienso en Don Pedro López de Heredia, el padre de María José y su eternal referente. ( PVP : 60 € )
Dorado intenso limpio y brillante. Imposible adivinar sus 36 años por su color.
Nariz muy intensa y compleja, con un carácter eminentemente especiado. Muy cambiante con el aire y el tiempo, sin decaer en ningún momento. Toques de flores secas, mieles, frutas muy maduras, orejones, mango, piel de cítricos, maderas nobles, vainillas, frutos secos, nueces, avellanas. Muy complejo y enormemente personal.
En boca es un vino joven y pletórico, potente, intenso y graso, pero afortunadamente compensado por una buena acidez. El paso es muy firme y estructurado, con un final de gran amplitud y persistencia quedando notas de frutas maduras, cítricas y de frutos secos en el paladar, junto con las sensaciones de la madera vieja. Con todavía un largo recorrido en botella por delante.
Este 73 de Tondonia es quizá la añada más personal del su blanco, al menos de las que he probado. Muy intenso, muy incisivo, muy joven, con un importante recorrido por delante. No es un vino para todos los públicos pero desde luego que responde a su mito: es uno de los más grandes vinos blancos que se han elaborado en España. Y que se elaborarán.
Amarillo oro claro.
Aromas iniciales a mostaza dulce, a curry. Aparece la fruta amarilla más tarde y algo de miel. Tiene un carácter distinto a otros Tondonias y como dice Ignacio probablemente sea más complejo e interesante que el 64.
En boca es de cuerpo medio, con esos toques especiados y acidez muy buena. Un ejemplo de lo que se puede hacer en rioja en blanco sin necesidad de varietales 'mejorantes'.
Me encuentro ante una nariz muy especiada desde los inicios. Mostaza, hongos, compleja, boca muy agradable, larga, con el placer típico de esta casa. No es un vino para 10 horas, pero el ratito que se muestra se convierte en puro placer. Para mi, superior al 64.
Esta sí, esta demuestra la verdad de un vino, lo que lleva dentro. Color dorado intenso, luminoso. Nariz intensísima, mucha fruta muy madura, cítricos, orejones, sutiles notas de trufa(Por dios!), notitas amieladas. En boca es enhiesto, vivo, serio, se percibe como no la madera de su crianza, notas de reducción, amielados y fruta de nuevo madura, rodeado de un amargor y una acidez que le dan estructura y longevidad. Retro a frutos secos. De los que no se olvidan.
AKA Mi gozo en un pozo.
Un vino de esos que consigues con mucho esfuerzo. Lo mantienes en tu casa con mimo, tan solo 3 o 4 meses y justo decido darme un pequeño gran capricho, con mi mujer, con una buena comida.
Primer paso deslacrarlo, segundo limpiar bien la botella, tercero el corcho: se me rompe al estirar, consigo que solo una pequeña porcion, muy pequeña caiga dentro. Me sirvo una copa para airearlo, para saber como esta...
oh dios miioooo, no huele, o casi. Y en boca? Un atisbo de acidez cítrica pero nada, parece agua con dos gotas de jugo de mandarina...
No me puede estar pasando a mi!!!!!!!!!! Atisbos a orejones, a fruta pasada en nariz, nada en boca, tal vez algún regusto a frutos secos. Veremos si resucita con los minutos, lo dudo.
Dorado intenso ligeramente evolucionado.
En nariz se muestra intenso, muy vivo, con algunas notas de fruta blanca madura, frutos secos, cítricos, miel, trufa blanca y algunos minerales. Incluso da alguna nota de café y caramelo. Es muy personal, más intenso y frutal que otras añadas, con una viveza que sorprende.
En boca muestra una frescura y suavidad sorprendentes, con un paso sedoso apoyado en una buena acidez y un final de fruta amarga y con algún recuerdo de frutos secos. Largo y persistente.
Esta añada es probablemente la más personal de los Tondonias Gran Reserva por su sorprendente carácter frutal en nariz y por su gran viveza en boca. Y ese especial carácter le hará durar muchos más años. Fabuloso.
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