La copa se llena de un rico y goloso aroma de frutas negras, son maduras y sanas. Hay cerezas picotas y moras, algo de arándano y regaliz, todo bien balanceado con las notas de la crianza, pimientas y clavo. Final que recuerda al licor de cassis y al monte bajo.
En boca entra grande y sabroso, con un tanino noble, se funde y se hace crema. Notas de la crianza equilibradas y agradables, conjunto fresco y con longitud, lo paladeas continuamente. Retumba todo lo sentido en la nariz de forma noble, es sabroso, con fuerza y gusto, ricas sensaciones táctiles y longitud.
Tal y como me pronostico Fernando Villalba, Arrutzi, a partir de la añada 22 vamos a quitar todos los peros a la hora de poder disfrutar nuestros vinos. Así es.
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