Como cuenta Javier Álvarez, copropietario de la bodega, el nombre del vino es un juego de palabras entre el idioma inglés y el castellano. Supongo que lo pillareis. Y con la etiqueta muy llamativa.
Es un vino de copeo, humilde, la bodega no busca otra cosa y lo consigue. Incluso puede parecerse a una maceración carbónica con esos aromas de fruta roja en unión con lácteos y florales.
Fácil de disfrutar, con entrada en boca ligero, con la fruta roja como protagonista, fresco y fácil, sin otras pretensiones, aunque honesto, es un vino que no engaña, muy limpio.
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