Una manzanilla con un bonito color amarillo pálido con reflejos dorados, en nariz toques salinos, ligeros tostados de frutos secos de cáscara. En boca sabor intenso donde la mineralidad del terreno y la historia de las Soleras se unen con la brisa del mar para refrescar nuestro paladar aportando un final algo amargo y posgusto largo.
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