Casi cuatro años después volvemos a encontrarnos con este vino y su evolución está siendo como nos gusta, con elegancia pero sin perder potencia. Ha perdido algo de fruta, ha ganado algo en carácter especiado y mineral y sobre todo está más redondo en boca, manteniendo acidez y dejando su impronta en el final, de fruta y sensaciones minerales. Tanino firme y noble. Persistente.
Este es uno de nuestros Douros tintos preferidos y en la añada 2004 está realmente bueno, comenzando una a fase de consumo ideal. Era nuestra última botella y la hemos disfrutado mucho. Unos 45 euros, buena RCP.
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