Conociendo el alto porcentaje de tannat que tiene este vino he considerado adecuado jarrearlo al menos una hora antes de probarlo. Durante el jarreo el vino muestra aromas de lo más amable a fresas maduras, aceitunas, algo de tocino. Esperaba encontrarlo así de amable en boca... ¡zas! Tremenda tanicidad que me deja totalmente noqueado. Algo tremendo. Me ha ganado. Fin del primer round. ¡Pa'bernos matao!
Veamos qué me encuentro al día siguiente. Toda esa tanicidad se ha ensamblado con el resto del vino y ahora le da un giro rústico de lo más atractivo, estando ligado a otros elementos de este vino, como son su firmeza y dureza. Es un vino realmente potente y lo digo en el buen sentido. Los que me conoceis sabeis de lo poco que me gustan los vinos que sacan pecho y son pura potencia a golpe de extracción y grado alcoholico, sin embargo este es... ¿cómo decirlo? Potencia esencial. Es como si este vino fuera así sin pretenderlo, como decía el escorpión: Está en su naturaleza. Esa rusticidad y potencia hace que pasen desapercibidas otras características, porque ahí de fondo tiene una acidez que también es reseñable.
¿Con qué tomarlo? He optado por un choque trenes. A la potencia, más potencia. Se ha terminado de hacer buen amigo de un plato de manitas de ministro y a la cena unos níscalos cocinados en esa misma salsa.
Recomendable si buscas un vino sin sutilidades. Vistas las credenciales con las que se presenta este vino me pregunto como evolucionará. Me puedo equivocar, y es lo más probable, pero creo que tiene lo suficiente para crecer con el tiempo.
(PVP: 10.9 EUR)
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