Color rojo picota, capa media con ribete granatoso y marcada lágrima fina. En nariz aroma a maduras frutas negras con notas balsámicas y ahumadas, con ligeros toques a tostados y a cacao. En boca es un vino de cuerpo medio y de correcta acidez, con pequeños brotes de frutas y con un punto seco y amargo, su final es medio con cierta persistencia.
Botella Nº 2644 de las 8208 de esta añada 2005.
Vino tinto tranquilo de aspecto impecablemente brillante y color rojo guinda de capa media con un bonito menisco de reflejos cereza, su abundante lágrima se deslizó constantemente por las paredes de la copa mientras duró la cata.
Nariz de fina personalidad sobremadura, con notas entre balsámicas y cálidas que obligan a cuidar al máximo la temperatura de servicio. Las notas envolventes y casi etéreas mandan recuerdos frutales y avainillados de una crianza tocada por maderas nuevas. Poco a poco alguna fina nota de cacao y anisados que completan el abanico aromático del vino.
Boca de encuentro seco, ligeramente tánico, de buena acidez que da frescor y longitud al paso de boca, donde al final sobresale el gusto de hollejo maduro y las notas de crianza elegante.
Su postgusto nos indica que un poco más de botella será perfectamente asumible para ir puliendo las aristas del vino, aunque degustado con una dosis generosa de gelatina y/o proteína, léase un ossobuco o un entrecot a la piedra, quedará impecable.
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