Falló el corcho, aunque por poco. Y lo servimos directamente de la botella, sin decante.
No hizo falta. Desde el primer momento dio en nariz la complejidad e intensidad que se esperaba de él. Evolucionó algo en copa, pero sin diferencias significativas. Fruta negra madura, violetas, cuero, minerales, café, especias, sotobosque...tiene de todo.
En boca muy redondo y elegante, aunque con tanino bien presente si bien muy sedoso e integrado. Y largo, bien largo.
Ya no cuesta 120 euros como en 2009, eso sí, sino casi el doble. Pero para este nivel de calidad hay en Burdeos disparates mucho mayores.
Aroma de mucha intensidad y elegancia a frutos rojos y negros con una perfecta extracción, flores, ahumados, torrefactos, chocolate, cacao, regaliz, mentolados, minerales, pastelería, vegetales, toques de cuero y de crema catalana. Mucha complejidad en nariz.
En boca es excelente, el paso de boca esta perfectamente equilibrado y con largo recorrido, muy sedoso con gran estructura, los taninos muy vivos y nobles, el retronasal grande, grande como todo el conjunto del vino y el final largo, largo y con una grandísima persistencia entre frutal y cremosa.
Un verdadero vinazo que aunque cuesta sobre los 120 € tiene una muy buena RCP, me ha gustado mucho más que el 2000. El corcho es excelente un 8,3.
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