Amarillo palido, limpio, brillante, sin reflejos
Siguiendo indicaciones de quien sabe se decantó 30 minutos antes. nariz profunda , intensa , compleja y versatil.Empieza con flores blancas sobre fondo de hidrocarburos, Luego aparecen los citricos sobre fondo de mantequilla. Vuelven las flores blancas pero mezcladas con frutas blancas sobre la bolleria. No descendió en toda la comida. Aguanto , cambio, giro , pero siempre estuvo
Paso por boca con excelenjte acidez, cuerpo marcado , potencia , sabor frutal intenso y postgusto muy largo
Me ha encantado
Catado junto a otros vinos de René Barbier, ayer noche en Celler de Coll Favá.
Debo decir ante todo, que lo que comente ahora mismo puede resultar, más o menos un mix de algunas de las notas que ya he leído de alguno de mis amigos veremeros. Quizás hago inciso en esto pues es mi primera añada que bebo y creo que mi primer blanco de René Barbier.
Algo en lo que estoy también deacuerdo en anteriores comentarios, es en que va a ser un vino de aquellos que no deja indiferente, el cual ahonda en las tripas del Priorat y que en determinadas ocasiones (esta creo que es una) debería beber más y más añadas diferentes para apreciarlo bien y comprenderlo mejor.
Nota de cata elaborada desde que tomo la primera copa, tras una hora y media abierto. Recomiendan incluso su decantación (no sé si tanto, pero lo cierto que las "maneras" que tienen estos vinos de Barbier de necesitar una buena dosis de aire y tiempo, en este blanco también se cumplen).
Visualmente, resulta atractivo, con un color amarillo dorado en la copa y una presencia abundante de lágrimas en la copa, densas.
La nariz (me repito de nuevo), está mucho mejor al cabo de una hora, por lo menos. Buena intensidad con notas almibaradas, algunas sensaciones derivadas de la crianza en la barrica y por supuesto un fondo mineral bastante presente. Se notan pululando ( y agitando, hierbas aromáticas verdes y de infusión) un poco menos.
En boca, mantiene el nivel de la nariz. Goloso y untoso en el desarrollo en el paladar. Muestra una acidez adecuada, para compensar esos 14º del vino. Tiene buena longitud en el paladar y además una persistencia larga al final donde se aprecia un postgusto nuevamente de fruta blanca madura.
Vuelvo a dejar claro que necesito más vino de éste para hacerme con una idea concreta de lo que busco en este tipo de blancos. Por cierto, no es novedad, pero el coupage con el que se elabora este Nelín, desde luego es de manual. Complejo de narices (nunca mejor dicho).
Algo que creo que no me acaba de convencer ( y esto puede ser subjetivo y opinión personal mía) es el precio por el que está caminando actualmente. Entiendo la poca producción (7.000 botellas), las manos de quién lo elabora (por extensión, el nombre de marca) y la delicadeza que resulta este vino, pero acercarse a la barrera de los 30€...las comparaciones resultan odiosas, cierto. Pero es que últimamente algunas Garnachas Blancas (cierto, ésta es más compleja) que últimamente he catado y alguna del Priorat de Porrera que probé tiempo atrás, me convencen más.
En fín...siempre puedo volver a probar.
El concepto de Nelín nace con la idea de contrarrestar los vinos tintos que hace René, con potencia, cuerpo, carnosidad y poder acompañar la cocina de autor actual catalana y mediterránea, él consideró que tenía que hacer un blanco de expresión y no un blanco suave sino un blanco que marque su paso por boca, es un blanco complejo que te aporta de todo. Elaborado con ocho variedades, algunas autóctonas recuperadas por él mismo, cada variedad expresa y aporta su característica sin pisar una con la otra, la Garnacha las especies y el membrillo, la Macabeo fruta y cuerpo, la Pedro Ximenez sensaciones dulces en nariz y sequedad en boca, la Escanyavelles estructura, la Pinot Noir acidez para dotarlo de larga evolución, la Viognier es la responsable de frutas carnosas y sensaciones florales, otras variedades aportan frescura para equilibrar la calidez de la pizarra. El concepto de Nelín al final es la guarda, conclusión que llegamos al disfrutar de estas diferentes añadas.
Vino catado en cata vertical de Nelín 2009, 2008, 2007, 2005 i 2002.
Decantado 1h antes.
Visual: Color amarillo pálido intenso, reflejos dorados, con lágrima.
Olfativa: Buena intensidad, al principio algo cerrado y eso que lleva 1h decantado, algo verde, hermético, van apareciendo apuntes florales, frutales, tostados, cítricos, al agitarlo y darle un rato es una explosión frutal que se agudiza más comparándolo con sus compañeros de cata, manzana, pera, unos fondos dulces, notas de bollería, pastel de frutas, miel, anisados, cierto recuerdo a hinojo…complejo, aparece el mineral como en todos.
Gustativa: Ataque potente, con nervio, elevada acidez, salino, amplio, explosivo, punto amargo, largo recorrido, algo verde, gran longitud. Muy joven.
No puntuamos, por su evolución, porque darán más de sí y porque son vinos para disfrutarlos.
Queremos hacer un apunte que creemos es básico para estos vinos. Son vinos con los que se ha de tener paciencia, entenderlos y que después de haber probado diez vinos de los que René Barbier elabora el Priorat, llegamos a la conclusión de que no tiene mucho sentido hacer una nota de cata convencional, por varios motivos, por la evolución una vez abiertos que tienen, al momento te ofrecen una cosa y al cabo de tres horas todo cambia y te ofrecen nuevas sensaciones y porque seguramente si abrimos los mismos vinos dentro de seis meses o un año no tendrán nada que ver con lo que son ahora y seguramente te trasladarán con nuevas sensaciones y no porque estén más maduros sino por lo vivos que aún están. Vinos emocionantes.
Aunque la variedad mayoritaria es la garnacha blanca alguien con buen criterio comento en la cata que la variedad viognier se le nota mucho y eso que solo lleva un 7%, le da cuerpo, frescor y el toque de albaricoque.
En nariz en principio esta algo cerrado, al airearse le sale la fruta de hueso(albaricoque, melocoton), aromas citricos, es floral y con ligeros aromas herbaceos, especiado, tambien salen aromas de la crianza, pan tostado, vainilla, mantequilla y todo sobre un fondo mineral.
En boca tiene mucho cuerpo, es graso, con gran acidez, fresco,la boca se dice mucho con la nariz, estan presentes la fruta, las notas florales y las notas de crianza, pero todo en muy buena armonia, el final es largo y con un toque amargo y mineral.
Tiene vida.
De color pajizo con destellos de oro nuevo, brillante y muy limpio, de aspecto untuoso y lágrima cremosa y abundante.
Nariz compleja e intensa de frutas maduras blancas y de hueso con ligeros toques cítricos, anís, acacia, flor de jazmín, atisbos de membrillo y humo, con un marcado tapiz mineral.
En boca es rotundo, cremoso y muy complejo, evocando gran variedad de frutas sabrosas, notas especiadas, flores, mantequilla fresca. Tras su paso queda el paladar perfumado por gratas notas de vainilla, hierba fresca y repuntes minerales. Es amplio, fresco y redondo, con excelente acidez y estructura. Final graso, de largo postgusto.
También probado en la cata de Rene. Me sorprendió la variedad de uvas, incluyendo el Pedro Ximenez. Un gran vino, a pesar de su juventud. Color amarillo suave dorado. En nariz aromas intensos a frutas blancas, algo de citrico, bollería y algo mineral. En boca buen volumen, untuoso, fresco, buena acidez y largo. Supongo que le queda tiempo en botella, pero me gustó mucho.
De la mano de René probamos el mosto y ahora el Nelin en botella. De color amarillo oro denso, aromatico, mantequilla, albaricoque, almibar, lichi, toffe, ... en boca se deja querer, envolvente, carnoso, con sabor a bolleria, canela, caramelo pero sin empalagar, largo, persistente, sin permitirnos olvidar la licorella ni a sus gentes. Gracias René
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