Es dificil decir que este vino no sea algo bueno, pero le falta por pulir, y no lo ha conseguido. Es joven, mucho en nariz, sus notas silvestres y bosque bajo son rudos, incluso invernales. Notas de toffe o cafe arabica muy fuertes, notas mentoladas suaves, pero arriesgando en toda la boca desde principio a fin.
Intenta llegar , pero se queda en el camino del segre
Tengo que decir que la añada a la que me refiero es 2009, ha sido un error al pinchar 2008.
Última botella, pero con una mejoría notable tras un afinamiento sorpresivo. Los taninos han sido domeñados y muestran un carácter suavizado, sin perder del todo ese estilo un tanto rústico con toques minerales y aromas de cuero y vainilla. Se deja beber sin tanta pelea. Moraleja personal: no es desde luego un vino de guarda, pero sí un vino que requiere de algunos meses para afinar su desmesura.
Decantada sólo con una media hora de antelación, esta botella se mostró con matices menos indomables que los de la botella anterior. Vista y aromas similares a los de la nota de cata anterior, pero con la adición de algunas notas de tabaco. En boca es brioso y mantiene una acidez patente con aristas por domar, sin embargo el final resultó menos díficil. En general, este Algés fue más disfrutable que el de la vez pasada.
La familia Pons es un referente en la elaboración de aceite de oliva en Lérida. Sin embargo a raíz de las heladas que en 2001 destruyeron parte de sus olivos centenarios, los Pons iniciaron de forma paralela un proyecto vitivinícola de envergadura con la reestructuración de una parte importante de sus 300 hectáreas de campos de cultivo. En la actualidad la bodega dispone de 40 hectáreas de viñedos, 31 hectáreas plantadas en las fincas de la localidad de L’Albages (500 metros de altitud) y 9 hectáreas de viejos viñedos adquiridos en La Pobla de Cérvoles (700 metros de altitud).
El Alges 2008 se trata propiamente del primer vino de Clos Pons. Además de la botella catada, ya he probado antes varias botellas del Alges y pienso que no es un vino para cualquiera. En mi experiencia, resulta válido decantarlo una hora o dos antes, aunque quizá hasta con más antelación.
Un vino oscuro que expresa en nariz fruta (cerezas), regaliz y notas de madera. No lo encuentro sexy como lo publicita la bodega. En boca es donde radica la polémica, entre quienes observan una descomunal acidez y quienes lo consideran potencia y potencial. La garnacha es joven y eso se nota. En lo personal el Alges me parece tánico: un caballo desbocado que quizá se dome con algo de botella, aunque por otro lado su estructura me hace dudar de que pueda ir más allá de 2 años. Sólo el tiempo lo dirá.
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