Jalisco, tierra de tequilas y raicillas nos ofrece en este artículo un recorrido por la esencia de los espirituosos mexicanos. Desde los campos de agave hasta las destilerías de Tequila y las tabernas de la sierra, un viaje por la tradición, la innovación y la identidad líquida de México.
Por todos es bien sabido que el tequila es la bebida más representativa de México, sin embargo, y a pesar de ser consumido mundialmente, cuenta con peculiares creencias populares que pueden conducir al error y la confusión.
Actualmente el mezcal cuenta con Denominación de Origen, y la producción está limitada a los estados de Durango, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Oaxaca, Tamaulipas y Zacatecas.
El tequila es el destilado más popular y representativo de México y no sólo se toma en forma de chupitos con sal y limón, también se puede tomar combinado en cócteles, sin embargo, la mayoría de personas que lo consumen desconocen todas sus variedades. Vamos a describir las cinco clases de tequila en función de las sustancias agregadas y su tiempo de añejamiento.
Un importante cambio de mentalidad ha llegado al universo del tequila, donde se cuida con esmero el proceso de extracción del corazón de agave, se cuece y moltura con la máxima higiene, cuyas mieles realizan una fermentación controlada, y en la doble destilación en alambiques se separan las distintas fracciones, seleccionando exclusivamente el corazón para su embotellado o añejamiento en barricas.