Un hotel ya clásico en Madrid, de aquellos grandes, con muchas habitaciones y muy bien situado. La atención en recepción buena: rápida y profesional. Las salas comunes de planta baja muy cómodas y, al ser mujy grandes, a pesar de que haya muchas personas no hay sensación de aglomeración. Ascensores grandes, numerosos y rápidos. La habitación muy espaciosa, con un espacio de trabajo bien pensado, iluminación un poco justa, cama grande y muy cómoda, oferta de 3 ó 4 tipos de almohadas. Distribución un poco extraña del resto, pues el armario está en una especie de vestidor, compartiendo la habitación con el lavabo. Bañera y WC a continuación de este espacio, separado por una puerta. Es la primera vez que veo una distribución así y en la práctica no resulta mal. Fllo grande la escasezde utensilios en el baño: pastilla de jabón, gel y champú. Y se acabó. Impropio de un hotel de esta categoría. El desayuno fenomenal en cuanto a variedad , calidad y cantidad, tanto de dulce como de salado. El comedor donde se sirve es muy acogedor y funcional, aunque queda un poco congestionado en las horas punta. A pesar de eso el personal se desenvuelve con competencia y simpatía. La salida del hotel igual de rápida y sencilla que la entrada. A la llegada no tuvimos ayuda con los equipajes, pero a la marcha sí. En resumen, un buen hotel, con personal muy amable y competente, muy buen desayuno y con el defecto de la poca dotación en los baños.
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