Mi primera visita a este restaurante fue un sábado a mediodía. Sólo tres mesas y un ambiente tranquilo. Con tiempo para explicar los platos y los vinos del maridaje. Una comida agradable y un grato recuerdo.
La visita que valoro hoy fue un sábado por la noche; local a tope; ruido y unas ciertas prisas por parte del servicio que fue siempre muy amable pero se les notaba algo desbordados.
Tomamos el menú de mercado con tres entrantes, y dos platos principales (a elegir el segundo). Como detalle de la casa unas aceitunas y un chupito de caldo. Los entrantes eran trufa de foie (excesivo cacao), steak tartar y un tercero que no recuerdo. Raciones muy pequeñas, literalmente un bocado.
Como primer plato principal pollo con verduras y yogur que da un agradable toque agrio. De segundo todos pedimos atún que estaba bien cocinado, jugoso.
De postre una crema-mousse de tres chocolates bien conseguida pero igualmente escasa.
Para beber optamos por un Verdejo José Pariente (muy aromático) y un mágnum de Luis Cañas (que estaba caliente). Sorprende que los vinos no estén en cava y tampoco se dejó el vino blanco en una cubitera.
Terminamos con cafés y unos excelentes GT con lima natural pelada y sumergida entera en la copa.
Lamentablemente no me llevé en esta ocasión un buen recuerdo. El menú estaba bien elaborado pero muy escaso; como comentó otro comensal, si tomas 3 ó 4 panes en un menú algo falla. Igualmente el tema del vino tampoco estuvo a la altura. Descorchar y dar probar con poca o ninguna explicación y fuera de temperatura. Por último el servicio (que insisto es muy amable) estaba al límite, acelerado. Quizás falta un camarero o sobra una mesa para ganar tranquilidad, aunque esto es una decisión complicada en los tiempos que corren.
Elejimos el menú de mercado 26€, que consta de 3 aperitivos:
1º Rape en escabeche, sabor y cocción correcta.
2º Taco de foie con fresa y cacao, muy bueno y te lo sirven ya cortado.
3º Steak tartar, muy bueno. Debo decir que las raciones de los aperitivos, son solo para degustar el producto.
Pasamos al entrante principal:
Tataki de atún, muy bueno, hecho por fuera y crudo por dentro, servido ya cortado.
Huevo baja temperatura trufado, puré de guisantes y jamón cruciente,
bueno.
Plato Principal:
Merluza con alubias verdinas y almejas, la merluza sabrosa, las alubias verdinas (no sabia como eran) muy buenas.
Paletilla de cordero al horno, muy bueno.
Postre:
Pera al vino con crema suave de canela y helado de vainilla, bueno
Chocolate en texturas con aceite y sal, muy bueno.
Para beber Aranleón solo (Utiel-Requena)19€.
Agua 3€.
Pan 1'50.
Café 2€.
Precio total 2 personas 79€.
Local casi lleno, trato y sevicio de los camareros, muy bueno.
Curioso el tamaño de los vasos de gin-tonic que sirvieron a varias mesas.
Acogedor restaurante, con mantelerías, vajillas y cuberterías correctas.
La comida de una calidad excelente, menú un poco corto, que por los comentarios creo que es algo superior fuera del menú de cuina oberta.
Dos cervezas, con un platito de olivas negras, cortesía de la casa.
Los entrantes,
Chupito caliente de caldo de jamón. Bueno.
Snack de pelota de cocido. Ellos lo llaman Punto Pelota. Una cortada de pelota de cocido, entre dos tostones de pan frito, con reducción de Pedro Ximenez. Escaso, pero muy bueno.
Croqueta de puchero trufada. Excelente. Con trufa del Maestrazgo, muy suave y melosa y agradable textura y rebozado.
El plato principal:
Arroz Meloso de verduras de invierno, gallina y manetas de cerdo. Excelente arroz en su punto, combinación de sabores y texturas muy agradable. La ración estaba muy bien.
Postre:
Bizcocho de avellana, con calabaza en textura. El bizcocho, demasiada avellana, y la textura de calabaza, junto con una bola de helado de vainilla, y todo cubierto de una espuma. La combinación no nos convenció.
Dos cafés, y un Gyn perfectamente preparado.
Pedimos que nos maridaran la comida, y nos sirvieron tres copas de vino:
Un blanco:
Bercial selección 2006, fermentado en Barrica (D.O. Utiel Requena). Seco, pero bastante bueno.
Rayuelo (D.O. Manchuela, de Landete). Una sorpresa. Nos sorprendió gratamente.
Martín Berdugo barrica (Ribera del Duero). Correcto.
Tenían una buena carta de vinos, a precios normales. Trato correcto y profesional. Presentación individual de los platos, y de los vinos que nos iban sirviendo. Servicio rápido y eficiente. Creo que fue buena idea maridar la comida, y dejarse aconsejar.
Repetiremos para comparar.
Nuestra última visita la hicimos con mis padres, exigentes paladares a los que es díficil sorprender y acertamos. No recuerdo con exactitud el menú pues mi memoria anda un poco pez, pero si puedo decir que todo estaba absolutamente delicioso. Lo único que no olvido el postre, un chocolate en texturas que me encandiló.
Respecto al vino, dejamos que Guillaume nos sorprendiera y por un módico precio así lo hizo, un crack!
En cuanto al servicio y al trato muy atento.
De nuevo, será un placer volver...
Una nueva visita, esta vez al menú degustación. Los platos aparecieron a un ritmo adecuado y el servicio fue amable y eficiente. Ninguna queja.
La comida estuvo a muy buen nivel. Rico crujiente de aceite de oliva con presa ibérica, la yuca con cococha de bacalao estaba de nota. Foie con cebolla caramelizada, una vieira con pil-pil, interesantes sabores en las alubias con pulpo y oreja. Me gustan las referencias de temporada y por eso disfruté de unos ricos revollones con ibérico. El plato de pescado fue una rica corvina con berberechos y judías, en su punto y con mucho sabor en la espuma que acompañaba. La carne, también en su punto, sabrosa vaca con alcachofa y una acertada vinagreta de avellanas. Acabamos con un plato de chocolate en texturas y un bizcocho de calabaza, muy ricos ambos, especialmente el de calabaza.
En el apartado vinos, comenzamos con dos copas de Champagne de Roger Coulon, muy agradable, tentados estuvimos de quedarnos con las burbujas. Pero pasamos a un rico As Sortes 2009, que necesitó algo de aire para expresarse completamente, pero se comportó muy bien con todo el menu. Rico vino, con algo de botella para afinarse, sigue por el buen camino de añadas anteriores. Y con los postres tomamos una garnacha dulce de Maury, pura cerecita, fresco y muy agradable, perfecto compañero del chocolate en texturas.
Guillaume muy amable y atento como siempre, pasamos una muy buena velada. Volveré.
Anoche estuvimos cenado en ENTREVINS y, como pasa siempre, salimos completamente satisfechos.
Elegimos la formula de "Menu de mercado", que estuvo compuesta por una variedad de platos y sabores excelentes.
La verdad es que en este restaurante se cuidan y estudian muchos los detalles y componentes de los menus y platos que ofrecen, escogiendo siempre productos de calidad y elaborandolos de forma muy profesional. Nos gusta mucho la presentación que lleva cada plato, esta muy elaborada y pensada.
Todos los platos del la cena estaban fantastico, pero los callos de bacalao con garbanzos estaban espectaculares, muy sabrosos.
En cuanto al vino, no dejamos aconsejar como siempre por Guillaume y, acerto completamente, consiguiendo que fuera un complemento perfecto con el menu.
En cuanto al servicio, las chicas son encantadoras, siempre muy atentas con los platos y procurando que no te falte nunca nada. Hay que destacar que nunca hay tiempos muertos entre platos.
En cuanto al local os dire que se respira un ambiente de tranquilidad que invita aun mas a disfrutar de una buena comida y bebida.
En definitiva, como dice el titulo, es uno de nuestros restaurantes favoritos y os lo recomendamos sinceramente. Eso si , reservar con tiempo para asegura la mesa.
Saludos a todos.
Tomamos el menú de degustación (35€). En Entrevins hacen una excelente cocina de mercado, cuidando la materia prima y con los justos toques de modernidad. Buen servicio tanto en los platos como en los vinos. Local con decoración sencilla pero agradable y con una razonable separación de las mesas. Guillaume nos guió perfectamente con los vinos, desde el Champagne Selosse V.O. con el que comenzamos, pasando por el Chateau Poupille, y en el postre un excelente dulce de Castaño. Para cerrar yo tomé un excelente Armagnac y mi acompañante un Gin Tonic muy bien preparado. Un recital, en el que la comida salió de la cocina de forma fluida y la atención fue excelente.
1ª visita.Probamos el menu 25 euros+maridaje de 3 vinos.El local,pequeño,pero luminoso,bien
vestido,buena separacion de mesas.Buenas copas y cuberteria.El menu esta bien,bien elaborado y presentado, en general, aunque servidos en algunos casos en platos un tanto incomodos.Ritmo de servicio acompasado y bien coordinado.Cuando vamos a por el postre,Guillaume(creo que se llama asi), nos ofrece, como extra aparte,un queso casero de Roquefort frances,acompañado de un blanco muy dulce de las Alpujarras.Ambos muy buenos, aunque dada su contundencia, nos nos permite disfrutar plenamente de los postres,bastante abundantes.El fallo es nuestro,ya que es la primera visita al local.No pasa nada.Ahora vienen los detalles "incomprensibles".
Cuando entramos pedimos unas cañas.Nos sirven un platito con aceitunas negras.Cuando empiezan a servirnos el menu,la camarera nos retira sin mayor explicacion el platito de aceitunas.Es la primera vez que me pasa algo asi.
Segundo, y esto es algo mas grave.Al servirnos el segundo vino, y despues del servicio y explicacion del mismo,observamos que la copa de mi mujer presente restos de corcho ,con la copa ya servida.Yo me doy cuenta,mi mujer tambien, y el maitre tambien.El mismo lo comenta en voz alta,asi que esperamos y damos por hecho que la cambiara.Pues no amigos, no la cambia.Tenemos que ser nosotros los que solicitemos, despues de dar un tiempo de margen para ver si lo hacia el mismo.A nuestra solicitud, la cambia y sirve de nuevo,pero sin pedir disculpas ni explicaciones.¿no es un tanto increible que un restaurante donde cuidan el vino tenga esos fallos tan imperdonables, y sobre todo,el no pedir disculpas?No se si en Francia sera una costumbre, no lo creo, pero me parece fatal e imperdonable.
Otro asunto es el de las camareras.Faltas de gracia y amabilidad por los cuatro costados.
Quizas les paguen poco, o tendrian un mal dia,pero un restaurante con mal servicio baja muchos enteros.
En resumen, buena comida en general(aunque algun plato flojea un tanto),buen precio, pero el servicio muy flojo.No se si repetire.
Estos dias de Fallas decidimos un grupo de amigos volver a Entrevins, pedimos el clasico menú corto(tres entrantes y dos platos con postre) con maridaje de vinos y tengo que decir que plato a plato todo son sensaciones positivas. Bien servidos, con sabores nuevos y diferentes ,donde el somelier y jefe de sala Guillaume te va comentando y dando las caracteristicas de cada uno de los vinos,buenisimos,que te va sirviendo.En fin una muy buena cena a la vez que entretenida. No olvideis pedir su Gin Tonic que con esmero y cuidado prepara Guillaume.La RCP creo que es inmejorable.
Recomendado por el amigo Salva , nos dirigimos el pasado jueves 7 de enero a cenar a Entrevins . Dia lluvioso , post reyes . Nos ubicamos en el Restaurante , solo dos mesas ocupadas . Sala agradable , buena música ambiente , se respira mucha tranquilidad . La zona de bodega , también prácticamente vacia . Elegimos en carta el menú de 25 euros ( 3 entrantes para compartir + 1 entrante individual + plato principal + postre ) A destacar el caldo de ave con tempura de hierba buena , las croquetas de hongos ( muy buenas ) y la empanada de pisto . Como plato principal , elegimos un sabroso salmón . De postre compartimos el hojaldre de crema con helado y un coulant . Carta muy dinámica ( cambian cada quince días ) .
En todo momento , fantásticamente servidos por Guillermo , sumiller y jefe de sala .
Muy buen servicio de vino , buen coperio y variada carta de vinos . Incorporamos por 9 euros pax maridaje con 3 vinos ( un blanco y dos tintos de pequeños productores perfectamente introducidos con todo tipo de detalles por el sumiller ) .
Nos pareció una propuesta muy interesante . Volveremos pronto . RCP muy buena .
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