Botella borgoñona de buen vidrio. No tiene cápsula. Cierre sintético con recubrimiento por la parte interior de plástico de alta calidad con certificado de uso alimentario. Según Juan Cascant (el bodeguero), no es necesario tener las botellas en horizontal, es decir, podrían estar en vertical y no pasaría absolutamente nada.
Vino bebido el día de Navidad con 15 meses desde su embotellado.
Visual: rojo picota claro de buena capa, ribete granate-transparente con destellos sutilmente violáceos, muy buena lágrima, limpio y brillante.
Nariz: aromas de buena intensidad a fruta roja fresca con ligerísimo toque de madurez, especias sutiles, herbáceos de monte bajo, balsámicos y mentolados, algo de tierra húmeda.
Boca: entrada fresca pero de volumen medio y bastante corpulencia para su corta crianza, con un toquecillo como residualmente burbujeante en lengua (como si hubiera algo de carbónico residual que desaparece al poco tiempo). Muy buena acidez que lo hace un vino fresco y ligero de beber (a pesar de sus 15º de alcohol). Paso agradable con buen tanino, presente pero bien dulcificado y trabajado (aunque aún tiene margen de mejora en botella con 6-12 meses más en botella). Final de buena longitud, con retrogusto a fruta roja fresca, herbáceos, ligeras especias y balsámicos.
Muy buen vino joven de ligera crianza y muy limitada producción. Es un vino joven particular y muy bien trabajado. Diferente. Me ha gustado y creo que sí repetiré pues su RCP la veo buena para lo que ofrece.
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