Color oro viejo, casi ambarino, límpido, brillante y con sensación visual de peso. Nariz de intensidad alta con toda la gama de cítricos muy maduros (pomelo, mandarina, piel de naranja) que adquiren equilibrio y complejidad con el fondo de botrytis que posee. En boca es una delicia, untuoso, elegante, con peso pero sin ser pastoso, fresco por la acidez y muy goloso. Estos maravillosos vinos austríacos me hacen pensar en la sabiduría del ser humano para conseguir un néctar tan delicioso en una zona en principio poco propicia para el cultivo de la vid. Una gozada que cuesta en españa alrededor de 30€
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