Y vamos con el primer vino ya de vuelta en Ecuador, se acabaron las vacaciones de Navidad. Nos abrimos este gran reserva con buenas críticas, a ver qué tal. En Nov-2015 probamos el GVA 2008 y nos encantó. Comentario que me ha resultado curioso en su etiqueta pues siempre nos gusta aprender: "Nuestros vinos son el legado de los berones, pobladores de la Rioja en el s. III a.c.". Y vamos al grano. Tapón correcto y tintado apenas un mm desde su base. Dejamos respirar por espacio de dos horas y servimos a 17°C.
VISUAL: Presenta un bonito color rojo picota amarronado de capa alta con el ribete amplio en tonos rubí. Lágrima esbelta, abundante y transparente (90).
OLFATIVA: A copa parada tenemos fruta roja en sazón y notas de castañas asadas. Al agitar la copa encontramos notas ahumadas intensas, especiados de pimienta negra, balsámicos de eucalipto, apuntes minerales arcillosos, algo de flor marchita, polvorilla, así como sutiles terciarios de cuero curtido y chocolate negro. Al final la madera presente con notas pronunciadas de roble. Buena complejidad de intensidad media (91).
GUSTATIVA: En boca nos resulta amplio, con mucho cuerpo, carnoso, de acidez alta y con los taninos todavía a medio pulir. Opulento, con un paso por boca muy sedoso, pulidito y señorial. En retronasal aparecen apuntes acompotados así como los recuerdos de su paso por barricas, canela, coco y roble. Post-gusto un tanto mineral pero sin perder sus notas amaderadas perfectamente equilibradas tras sus 28 meses de crianza, no es para menos. Persistencia de un minuto y 50 segundos. Un vino con mucho por decir todavía y en un magnífico momento ahora mismo. Pienso que entre 2020 y 2025 econtrará su clímax. Gran vino (92).
La RCP la considero muy buena. Cuesta unos 18 euros y para los meses de crianza que atesora creo que es un buen precio.
MARIDAJE: Nos lo tomamos en tres ágapes. El primero consistió en unos entrecottes con pimienta negra y papa chaucha. El segundo fue un rico surtido de embutidos y el tercero un solomillo al foie y papas al tomillo. Con la carne y la pimienta total equilibrio de sabores especiados. Con los embutidos como siempre acierto pleno, armonía absoluta de apuntes grasos y cárnicos con la frutosidad del vino. Y con el solomillo al foie tremendo... maridaje delicioso, notas animales jugosas y sanguíneas perfectamente complementadas con los recuerdos minerales y amaderados. Triple disfrute!!
Salud-os!!
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