No he tenido demasiada paciencia. La segunda, un año y pico después. Hay que marearlo bastante en copa. Le cuesta. Empieza a dar una nariz mineral y balsámica con fruta roja fresca y notas florales. Va ganando en intensidad y variedad con el aire: recomiendo decantarlo al menos una hora. Elegante pero de intensidad y variedad modestas.
En boca gana. Con un cuerpo relativamente ligero, entra fresco y muy redondo. El tanino presente pero sabroso. Va puliéndose. Persistencia media y final algo amargo pero disfrutable.
Elegante y sabroso. Me gusta la ligereza (relativa) del cuerpo que no resta a lo que entrega en boca. Aunque le falta algo para la “grandeza”. Me queda otra: a ver si esta vez aguanto más y le doy oportunidad de evolucionar.
Inicialmente mucho más cerrado que el Valdeginés 2018 que probé en enero. Tras una hora en la copa abre aromas de fruta roja y negra madura, tostados, cacaos y algo de pimienta negra, aunque le falta un poco de definición e intensidad, sólo media. Otra hora en copa y se suelta un poco más, dando notas minerales y de hojarasca.
En boca entra con buena untuosidad, con el tanino todavía muy astringente y con acidez considerable. La persistencia es media con retrogusto muy frutal.
Este Quintanilla 2018 necesita más botella y/o mucho, mucho aire. Aunque se le nota la buena hechura a fecha de hoy me quedo con el Valdeginés de la misma añada, que me pareció más accesible, sedoso y elegante. El Quintanilla quizá llegue al mismo nivel con el tiempo o incluso lo sobrepase, pero no hoy.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.