El primer blanco de Mariano García en Rioja, ya disfrutable, pero se le nota que le queda tiempo en botella. Color amarillo pajizo dorado. En nariz aromas a fruta blanca y flores y un cierto toque mineral. En boca entra con bastante cuerpo y buena acidez. Un blanco elegante, pero habrá que esperar a que se desarrolle más.
Primera añada de este interesante vino blanco de la mano de Mariano García en su primera incursión en La Rioja.
De color amarillo pajizo dorado, limpio.
En nariz es expresivo, está en un momento donde la crianza se adueña del vino en la parte olfativa, ligeros hidrocarburos, con aireación aparecen aromas de flores blancas secas, ligeros anisados y la fruta que nos recuerda la manzana y la fruta con hueso, fondo mineral.
En boca tiene cuerpo, el patrón de los vinos de Mariano García (aunque ahora están sus hijos al mando), conjugan la potencia con la elegancia y en este blanco no falla. Buena acidez integrada, en un conjunto que con el tiempo la crianza dejará paso a la fruta, le faltan unos meses en botella para que este vino nos explique todo su potencial, aunque en estos momentos ya es disfrutable.
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