Después de unos buenos exponentes del viejo mundo tomar este vino es ver que si es posible hacer un vino que sin ser "grosero" por su agresividad y expresión explosiva de fruta y tanicidad tenga lo mejor del nuevo y viejo mundo. Estando más en cintura que sus compañeros del nuevo mundo pero lo suficientemente preciso como para cargar la historia de sus ancestros del viejo mundo.
Este vino es una mezcla de sutileza y agresividad, una mezcla del nuevo y viejo mundo. De color violeta oscuro con matices azulados. Aunque en nariz es un poco corto en boca es una verdadera maravilla, redondo, mucha fruta con buena acidez, retrogusto largo, afrutado y especiado. Fantástico.
Francamente, el maestro Bosos dio directamente en el clavo con este tinto impecablemente elaborado, de nariz excesivamente madura, licorosa y algo impersonal, y boca más convincente gracias a su buena acidez y frescura. Lejos, pero que muy lejos, de la añada 2000 que tengo como única referencia de este vino. Aquél se las arreglaba para dar lo mejor de su aire bordelés y lo aún mejor de su terruño chileno. Aquí, al menos por el momento, no hay ni de lo uno ni de lo otro. Quien le acuse con ese manido y faciloide adjetivo de vino "internacional", por una vez tendrá razon, y el bueno de Almaviva, en esta añada, se lo tendrá merecido. Yo que tú, evitaría este año, los otros sólo pueden ser mejores.
Nariz con aromas de bayas negras y notas de hollejo tostado. Sensaciones del paso por madera : especiados, tostados, cacao y ligeramente torrefactos – alicorados. En final de nariz se unen la madurez frutal, la graduación alcohólica y la barrica, dejando un aroma de caramelo de frambuesa quemado, levemente bañado en pinceladas aldehídicas y de ciprés. En boca es rico, con cuerpo y taninos bien fundidos. La fruta está bien compensada por una buena acidez que le da vigor y frescura en el paso, uniéndose a sensaciones de los taninos nobles y los matices varietales. Algo de pimiento y hojarasca verde por retronasal, especiados aldehídicos. Posgusto frutal y persistente, donde hay notas de confitura de frambuesas, mermeladas, especiados y cierta astringencia noble de hollejo maduro, en unión con el cacao. Mejor boca que nariz, que quizás peca de demasiada madurez de la uva en el viñedo y extracción en la maceración. Vino moderno en las formas, personalmente busco ese guiño de complicidad sensorial que con la sugerencia los buenos vinos te deben de dar, no siendo el caso.
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