Para mi gusto los vinos de Artadi necesitan algunos años en la botella para equilibrarse,eso no quiere decir que no se puedan disfrutar en su juventud.
Este Pagos Viejos tiene un color cubierto.La nariz es una maravilla,muy cambiante,con frutas rojas,regaliz,tinta china,licores.La boca con gran potencia,taninos presentes no agresivos,pero falta pulirse.Muy largo.Gran vino.Esperare un tiempo para probar las otras botellas del 2006.
Por segunda vez cato este vino pero un año despues y ademas en compañia de personas que saben apreciar el vino. Vuelvo a pensar que es un vinazo tanto en nariz como en boca.
En nariz lo primero en asomar son unos aromas balsamicos elegantisimos (mentolados), fruta roja madura,floral (violetas), lacteos, aromas de crianza, regaliz negro, mineralidad, todo el conjunto es armonico.
En boca esta mejor que hace un año, que ya es decir, tiene una gran acidez que lo hace ser fresco, tiene cuerpo, tiene profundidad, es elegante y gran equilibrio madera-fruta, final largo y con recuerdos frutales,minerales y especiados.
Tenía ganas de descorchar este vino, y que mejor ocasión que en una cena familiar en la víspera de Navidad. Decidí decantarlo con antelación (4 horas) y "devolverlo" a la botella para su servicio.
Color cereza oscuro, opaco. Comienza con una nariz un poco cerrada, en la que predomina la fruta roja junto con la madera, eso sí sin molestar, y fruta madura. El paso por boca es sencillamente fantástico, de medio cuerpo, super equilibrado, redondo, elegantísimo, mineral, muy frutal, como decía Pedro, casi se puede masticar la uva. Con tiempo en copa la fruta se muestra más madura y en licor, balsámico y hasta ligeras notas especiadas. Final largo. Perfecto para acompañar un Chateaubriand de buey de Irlanda. La verdad es que busqué y busqué... y no le pude encontrar ningún "pero" a este vinazo, que aún siendo joven promete ir a más.
La RCP es relativa y muy subjetiva en esta gama de vinos, en mi caso buena, ya que me costó €40.
Como siempre estos vinos de Artadi son extraordinarios. Combinó con unas butifarras divinamente. Lo dejé airear unas cuatro horas y llegó fantástico a la mesa. Color rojo picota, muy bonito y brillante y con ribete violaceo. En nariz aromas intensos, muy expresivos, al principio un poco dulces a bollería, luego se perciben aromas a frutos negros, maduros, torrefactos, especias y toques de regaliz. En boca es potente, amplio, con cuerpo y equilibrio, expresivo, con golosidad y frutosidad. Tanino graso y maduro. Es extraordinario.
Dos días después de abrirlo, el vino canta su mejor canción. Al principio algo tímido, muy cerrado, con predominantes notas de roble caro. No decepcionó,pero quedó muy atrás del 2005 o el prometedor 2008. Dos días después la remontada es un hecho. Vibrante, goloso, con notas afrutadas, minerales y, como no, de madera. Forma un excelente conjunto, sin apenas fisuras y con una acidez que promete años de guerra. Sabe fresco, elegante, con esa finura "tan Rioja". Muy largo. Bravo amigos.
Estos vinos tengo por costumbre decantarlos con bastante antelación a su consumo, y normalmente no suelo equivocarme, claro que aquí como en todo cada uno tiene su opinión y criterio, pero no me gusta perder la oportunidad de poder disfrutar lo que muchos vinos esconden, por falta de aireación.
Este fantástico vino con sus 94 puntos otorgados por R. Parker (indicado para los Parkerizados), presenta un bonito color picota intenso, brillanye y ribete violáceo, con escelente aportación de aromas, muy intensos y expresivos, con frutos negros muy maduros como ciruelas, moras y cerezas, con notas de bolleria recien horneada, lácticos, torrefactos, espécias como clavo y nuez, y un ligero fondo balsámico.
En boca sencillamente es una maravilla, con cuerpo y potencia que no le resta ni un ápice de elegancia, de excelente paso, sabroso, buena percepción frutal, equilibrado, carnoso y goloso, con buena estructura y un final casi infinito, con una persistencia con sabor a cacao muy agradable.
Fantástico vinazo con muchos años de vida por delante pero que se puede disfrutar plenamente ya.
Vino encerrado en una botella bordelesa de fondo hundido con etiqueta de aire moderno. Color rojo picota muy cubierto con toques cardenalicios, menisco idem y mucha lágrima. En nariz muchísima fruta del bosque un poco madura, toques de regaliz, madera muy elegante y muy bién integrada, pues apenas se percibe, mineral. En boca opulencia, suavidad y elegancia y es muy, muy largo. Vivirá muchos años. Compraré unas botellas para guardar. Su permanencia en boca es de más 2,30 minutos
A pesar de ser un infanticidio (este vino puede aguantar un monton de años) en este momento ya da mucho disfrute, de principio en nariz es algo cerrado, pero coforme se va aireando van saliendo aromas elegantes y muy limpios, fruta roja, cuero, cacao, balsamicos, mineral, tabaco rubio.
En boca es fresco, con gran acidez, con potencia pero muy equilibrado, la fruta vuelve a estar presente, pero lo que mas destaco en boca de este vino es su largo final con unas ligeras notas de regaliz. Sin duda mejorara en botella.
Espectacular su color, denso (comparado con el Viñas de Gain) por esas cepas viejas que dan caracter y tono al vino. Nariz potente y barroca, sabroso y amplio, muy buena armonía, elegante y largo. Buena acidez, buen juego en boca, redondo, pulido, dejando mucho detalle. Es bastante concentrado pero el grado de alcóhol justo baña muy bien una fruta madura preciosa. Fenomenal vino. Puedes decir que masticas la tempranillo, crujen algunas especias y humea un gusto de pipa con picadura de miel...
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