Manteniendo el tipo después de doce años, este vino de hielo es todo delicadeza y sutileza. Mantiene aun esos aromas afrutados pero en un segundo plano. Aparecen ahora aromas como la miel sobre pan tostado, azúcar caramelizado, algo de dulce de leche, de natillas con vainilla, de melocotón maduro...
En boca tiene una acidez soberbia que mantiene el conjunto más almibarado, es largo y denso en su desarrollo.
Golosinas para adultos... aunque con esta graduación tan baja, no sé si esto puede hacerle daño a cualquier edad.
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