A esta segunda botella le he encontrado la acidez un poco mas alta que a la anterior, sin duda destaca por la mineralidad y por la acidez, cuando esta se integre un poco mas, sera un vinazo, en su segunda añada ya destaca en el Priorat.
Queda una botella que la dejaremos reposar y que esa acidez se integre.
Otra recomendacion de Toni Bru, del Celler de L'Aspic.
No se si es la variedad PX, pero tiene un toque dulce final que junto con lo amargo invitan a otro trago.
En nariz la mineralidad es lo que mas destaca, junto a la fruta blanca ( pera, manzana), citricos y anisados, ligeros tostados muy finos.
En boca la primera impresion es que tiene mucho cuerpo, buena acidez, es fresco, mineral, la fruta tiene protagonismo, tiene un final medio con mucho equilibrio entre dulce y amargo y un fondo mineral
Ya van algunos años que parece que el blanco gusta en el Priorat. El trio de variedades autóctonas (PX en menor medida) ofrecen, en este caso, una imagen fiel de lo que uno espera de un blanco del Priorat. El vino es luminoso, vivo, con aromas suaves, no muy intenso, con recuerdos de cereal tostado, limón y piedra caliente. En boca es corpulento, graso, complejo y con una acidez que mantiene muy vivo al conjunto. Vino impecable y sabroso al que quizás "acusaría" de ser excesivamente diplomático, se mantiene en una cómoda pero aburrida posición central: le falta la garra indomable de un Trio Infernal, la lujosa elegancia de un Coma Blanca o la irresistible rusticidad de un Clos Dominic. En todo caso el trabajo es ejemplar y, ya querrian muchas bodegas de nueva estampa llegar a estos niveles de calidad en tan poco tiempo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.