Vino color picota madura con ribete granate, capa media-alta, limpio, brillante y lágrima fina.
En nariz con buena intensidad, notas de frutas rojas, cerezas con fondo achocolatado, evolución a notas florales, violetas, acompañadas de tostados, frutas negras, ciruelas y especias dulces.
El paso por boca, suave, afrutado, tostados, caramelo, cuerpo medio, buena acidez, equilibrado, sabroso, bien hecho y un tanino aterciopelado y maduro.
Retronasal, fruta roja un pelín ácida.
Postgusto, largo y bueno.
Vino con polemica, en su día cuando salió a la venta, por parte de algunas tiendas y webs se intentó devolver gran número de botellas a la bodega en las que se alegaba que el vino no estaba en condiciones, yo lo probé y estaba muy ácido, la verdad es que era un verdadero problema. Por lo que tengo entendido la bodega analizó las botellas y dijo que estaban en perfectas condiciones, que ese era el vino que habían puesto en la calle y no las admitió.
Yo me guardé algunas botellas, más que nada porque me las regalaron y tras unos años de espera, el vino empieza a estar en condiciones, como me queda una botella, veremos dentro de un añito si por fin le damos el visto bueno o lo echamos a los leones de una vez.
Visual_ Rojo picota de capa media alta y ribete granate. El vino está ligeramente turbio, en el fondo de la botella aparecen una serie de posos que parecen de materia colorante, sin brillo. Lageima abundante, fina y de caída lenta.
Nariz_ Poca intensidad. Algo de fruta roja y un fondo aroma animal, de establo, desagradable.
Boca_ Acuoso, acídulo, sólo acidez en boca, muy elevada, desagradable, desequilibrado. Un desastre.
No pensaba colgar ninguna nota de este vino ya que lo consideré defectuoso. Tras comentar el tema y recibir un aviso del sitio en el que lo compramos, nos dicen que ha habido más botellas con estas características nos comentan que desde la bodega consideran el vino correcto. Así que en estas circunstancias y suponiendo el vino correcto esta es la cata.
Miguel Angel de Gregorio firma un vino sobresaliente, personal en sus aromas y con buena profundidad.
Visual cereza picota de media intensidad. Aromas de especias dulces que dominan sobre un fondo de fruta madura. Es profundo con taninos medios, equilibrados y maduros y dulces, con buen volumen y peso en boca.
Es el segundo vino que pruebo de esta bodega y hasta ahora, me han fidelizado con su gusto. Tras probar La Pasada, este Cecias, todo Garnacha, me sigue pareciendo en una linea elegante, madera exquisitamente equilibradas, fruta presente, combina cremosidad con potencia, ahumados, anchoas, cenizas y cierta mineralidad inesperada, toda bajo el abrazo de la fruta
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