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Izquierda, según su puerta de entrada, el IVAM, con Ignacio Pinazo y Julio González yacentes, por la derecha murallas de la antigua Valencia, por frente, zaguán y, ni más ni menos que, MANOLI es decir la somellier mas competente y profesional de Valencia del Cid, y nos “hacemos” con gran complacencia:
- Foie mi-cuit con tosta de brioche y manzana con vainilla
- Arroz cremoso de almejas y navajas con carpaccio de pulpo
- Bogavante con colmenilla y jugo de ibérico
- Carré de cordero “pre-salé” con puré de rúcula y berenjena
- Infusión de remolacha y frutos con helado de queso freso
- Brownie de chocolate con sorbete de fruta de la pasión.
En poco más de 2 meses he tenido la oportunidad de ir 3 ocasiones, incluyendo una presentación en la que nos deleitaron con unas excepcionales "tapas". Como siempre el tandem que forman en sala Javier y Manoli es imbatible. Si a eso le sumamos una cocina excelente, creativa pero con contundencia y buena materia prima, llegamos a que La Sucursal es -sin lugar dudas- uno de los restaurantes de referencia obligatoria de la Comunidad Valenciana. Por cierto la carta de aguas y el servicio de puros también remarcables....
Empecemos hablando de la sumiller, Manoli; nos sumerje en una extensa y variadísima carta de vinos,controlando todos y cada uno de éstos, maridándolos con los platos que previamente se han pedido y asesorando, que no imponiendo, lo más adecuado para cada uno de ellos. Busca la novedad, lo que nunca has probado e intuye los gustos y preferencias de cada uno. Mestizaje 2002 por 18 Euros y Les Sorts 2000 por 28 Euros.Envina las copas, valiéndose de una mesa adicional. Quizá eché en falta más referencias a los excelentes caldos gallegos, tanto blancos Albariño y Ribeiro, como tintos de la Ribeira Sacra.El local, cómodo y amplio, con suficiente espacio entre las mesas, en un entorno moderno y funcional, aunque nada frío. La comida estupenda, excelente materia prima y original presentación de los platos. El trato exquisito, aunque sin agobiar. Sin duda alguna, es uno de los imprescindibles a vuestro paso por Valencia.
Impresionante, tomen buena nota Salteado de verduras con carre y silla de cordero con pure de rucula de postre, casi ná, pastel de chocolate Ocumare horneado, y todo regado con tachin tanchin, otro descubrimiento mas: Jean Leon Cabernet Sauvignon 1988 el no va mas, tanto Manuela Romeralo, la que aqui sabe a tope de esto y un servidor, nos hemos quedao pasmaos con tanto peazo de vino, si señor extraordinario, dejo ficha ipso facto, esta sommellier además de guapa simpatica y saber mucho de lo que lleva entre manos es una delicia como la comida que aqui ofrecen, gracias Manoli, ya sabeis cuando vayais ir de parte del Bosconio, en fin con 40 euros aparte vino, podreis comer en uno de los mejor sitios de Valencia, sin duda, aqui he comido mejor que Zalacain y otros palabrita del niño Jesus, no os lo perdais colegas. Ah¡ la carta de coones¡¡¡
Hacía tiempo que no estaba en este restaurante y quedé gratísimamente impresionado. La ocasión, eso sí, era especial: una cena-maridaje con vinos de Vega Sicilia. Un difícil reto para una cocina donde suelen predominar los productos mediterráneos y los pescados. Pues bien el menú degustación ideado por Javier Andrés junto con su cocinero estuvo simplemente magistral. Es una cocina donde lo que manda es el producto, cocinado y presentado con una esmerada técnica. Producto, producto y producto con los justes toques estilísticos. Nada de buscar platos para epatar a críticos o realizar deslumbramientos rápidos. La etapa de lo "fashion" no pasa por aquí, afortunadamente. Los platos que me parecieron más gloriosos fueron una ventresca de atún con emulsión de anchoas y aceituna kalamata, el bogavante con colmenillas e ibérico y el civet de conejo con salsa de cacao (por cierto ese toque de cacao maridaba de cine con el V.S. Unico 94). Inquietud a raudales: amplia carta de ag
Un local donde hasta el último detalle es de diseño. Muy espacioso, donde los comensales de una y otra mesa no llegan a molestarse, cosa que es de agradecer.
Tiene carta de aguas, ¡muy pocos la tienen!. Y una carta de vinos extensísima, con referencias internacionales, vinos de postre y un largo etc... El servicio en general de Escuela, todo el equipo de sala perfectamente compenetrado en su trabajo haciendo que las esperas entre platos fueran las justas y necesarias. En concreto el del vino impecable, correctísimo en todas sus fases. La Sumiller conocía muy bien su oficio.
Los detalles de la casa, tanto los de aperitivo, entre platos y postre muy buenos. Ahora bien, metidos en materia, sinceramente me decepcionó. No me sorprendió nada. Comimos una merluza con un fondo de verduras y ligeras trazas de esencia de gambas que costaba adivinar. No existían aromas, texturas ni sabores que quedase prendado de ellos. También tomamos unos "lomos" (que resultó ser un lomito) de b
Una vez mas...TODO PERFECTO! Un autentico placer, un lujazo! Otro de los de repetir y repetir!
Dos veces he vuelto desde mi ultimo comentario, en total cuatro y todas he salido ENCANTADO, no he repetido nada y todas me ha sorprendido muy. Muy gratamente!
Manoli es un encanto y autentico lujazo, por quien da gusto dejarse aconsejar y llevar en Vino y Puros Habanos.
El local es precioso, espacioso y luminoso, el entorno (IVAM) inmejorable, la comida moderna, bien estructurada y perfectamente pensada, hecha y presentada.
El servicio rápido, atento y perfecto.
Bodega amplia y surtida. Carta de Habanos, Carta de aguas...
Mesas amplias, bajilla y cubertería moderna y preciosista...Todo perfecto!
Lo único, insisto y me reafirmo en mi primer comentario: El precio! La calidad se paga, pero no estoy seguro de si se paga tanto, de lo que si que estoy seguro, es de que volveré, si esto sirve de algo?
De acuerdo con todos los comentarios anteriores. Menú degustación y vino Les Sorts 2000 (Vinyes Velles) recomendado por la Sumillier. Aprendes de ella, no se puede decir más.
Deben intentar ensalzar un poquito más los sabores. Materia prima suprema. Servicio impecable. Caro?No, pero que no se distraigan.
Poco hay que añadir a todos los comentarios anteriores. Simplemente exelente. Destacar el servicio, impecable, profesional y el magnífico local. Cuidada vajilla y cristalería . Optamos por el Finca Malaveïna del 99 y creo que la elección fue la correcta. Para comer el menú degustación (que ha subido un poquito 51€). La cocina es, sin lugar a dudas, espectacular sobre todo en cuanto a la arquitectura del plato, pero creo que le falta matizar más los sabores, un poco más de atrevimiento. La repostería, a cargo del japonés Koyi, es impresionante. De acuerdo con que todo se paga (el vino, el menú ,un fino para empezar y el café: 75€ por comensal), pero se paga a gusto. Volveré.
Un SUPER-CLASE! Excepcional en todo incluso en precios, pero a diferencia de otros restaurantes de similares características y propuestas, lo pagas, pero aquí por lo menos te lo comes y te lo bebes y esto, hoy por hoy, es de agradecer! Mi opinión: “Chapeau”!
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