Recomendado por gente que ya lo conocía, disfrutamos de buena mesa, buen vino (8cuerdas bobal), pero sobre todo de la amabilidad y gentileza de personal y dueños. En la sobremesa pudimos disfrutar de una copa excelente. el precio incluyó vino dulce para postre y copas y dos copas.
Fuimos a cenar ayer mi mujer y yo. No es la primera vez y como en tantas otras ocasiones no defraudó.Hay que tener en cuenta que no hay carta tienen un menú degustación que lo varian en función del mercado.
Local bien decorado y agradable con la cocina a la vista que permite ver la elaboración de todos sus platos. El servicio como siempre muy profesional .
La cena expectacular como siempre. De aperitivos, Bombón de foie Falso capuccino con sopa de tomate, crema de queso de cabra y aire de albahaca coronado con 2 chips de sardinas (Este es un clasico de la casa).
PAra después dos entrantes realmente expectaculares. tanto el timbal con sandia y helado de queso de cabra y el otro rollitos de atun y carne, buenísimos.
De principales una lubina con base de salpicón y de carne magret de pato con un risotto expectacular.
De postre, 3 postres. Los tres buenísimos, que los acomañé con una copa de moscatel, Jorge Ordóñez 2.
Vino pedí un par de copas del vino de la casa, Denebola un tinto Ribera del Duero expectacular en su relación calidad precio.
Precio 35 € sin IVA el menu degustación,con bebidas e IVA 45 por persona.
De nuevo una propuesta culinaria a mi gusto, con algún plato innovador y postres muy ricos. La Salita hoy en día sigue siendo un sitio ideal para comer tranquilo, incluso en pareja. Las fotos de los platos son sugerentes por sí solas. Todo hace que salgas con una sensación muy agradable del local. Felicidades de nuevo.
Poco nuevo se puede decir sobre el local, el clima y el ambiente musical muy acertado. Da la sensación que si un local solo tiene el ambiente de los platos y los camareros distrae.
Un pero, porque siempre hay que buscar la mejora, permite fumar dentro.
El menú degustación excelente en la elaboración y en la RCP.
En lugar de entrar en detalles de los platos, señalaré lo que mas sorprendió de la cena:
Voy a destacar el chip de patata con sardina que es su plato fijo y que no hay que perderse. Todos los platos tienen aspectos que denotan la pasión por la cocina, crema de nispero, pesto rojo (con pimientos del piquillo), crema de pimiento verde con tinta de calamar, lámina de tinta de calamar, el ravioli de langostino, la gelatina de Pedro Ximenez y un sinfin de detalles en cada plato que le dan una personalidad propia, no puedo recordarlos todos.
La elección del vino la dejamos en manos del entendido, nos presentó un finca terrerazo excelente. Elección que nos gustó mucho. La carta de vinos es extensa y con variedades curiosas a precios ajustados.
Para acompañar el postre dejaros aconsejar por ellos, excelentes los vinos de postre servidos (uno blanco y otro tinto)
Local coqueto y cómodo, la barra al frente y detrás de ella la cocina, que permite ver la elaboración de todos sus platos.
Primeramente te quedas un poco “mosca” cuando te indican que tienen un menú único con diferentes platos (por desgracia, la experiencia en otros locales, no fue muy buena, unos por lo que nos sirvieron, otros por las cantidades, en fin), y aquí comenzó la fiesta, no solo gastronómica, si no tan bien visual.
Un aperitivo, Bombón de foie y conejo con brioche aromatizado a la naranja, envuelto en PX, últimamente estamos un poco artos del foie, pero reconozco que es un plato perfecto.
Una primera entrada, Falso capuccino con sopa de tomate, crema de queso de cabra y aire de albahaca coronado con 2 chips de sardinas, excelente.
Una segunda entrada, Deconstrucción de Tsasiki con cubo de pollo a la menta, una gozada de plato, que incluso quitando el cubo de pollo, quedaría espectacular.
Una tercera entrada, Chipirón relleno de setas con fideua frita y un gresini con frutos secos. Estupendo.
Para limpiar sabores un Granizado de gin tonic.
Un pescado, Arroz de berberechos en caldo rojo, con corvina, ravioli de gambas y salteado de habitas baby, me quedo sin adjetivos.
Una carne, Carrillera de ternera con puré de boniato y salsa de melocotones, pura mantequilla.
Una buena idea es en los panes, te ponen tres pequeñas piezas realizadas por ellos, cada uno de un tipo, que están buenísimos pero que en este caso son accesorios, por que las raciones son muy generosas y con más pan, costaría llegar al final de la cena.
Tres postres. Couland de chocolate con corazón de plátano, este postre es el que menos te sorprende no por su realización que es perfecta, versión de fresas con nata Bombón de coco y jengibre, riquísimo, envuelto en fruta de la pasión con salsa de naranja, el que más me gusto.
Un Gin (o tal vez dos, ya no recuerdo, esa memoria de pez) de la ginebra Brecon, que no había probado.
Lo acompañe con un Riesling Spatlese seco, Künstler 2004 y la carne con una copa de vino tinto de Zamora Venta Mazarrón, pero no me quede con el año, para los postres una copa de moscatel, Jorge Ordóñez 2.
El servicio perfecto, tanto Sergio, Jonre o cualquiera de las personas que ayudaban en la sala, siempre pendientes y todo a punto, y eso que tenían bastante follon esa noche.
En la cocina Begoña ayudada por su madre, todo a punto, y después de poder charlar con ella, una entusiasta, de su cocina y de la vida igual que Jonre, todo un placer, es un buen equipo y la suerte que el menú cambia cada semana y eso permite disfrutar de nuevas cosas cada vez.
El precio es solo del menú, sin vino, ni Gin, ni puros.
Habíamos comido muy, muy tarde...y llegamos al restaurante casi sin hambre y con la amenaza de algunos comensales de dejarse a medias el menú degustación. Sin embargo, al final, casi mojamos pan en las salsas; osea que misión cumplida. Separar el placer de la gastronomía de la mera alimentación es un avance similar al de la distinción entre sexo y reproducción.
Era mi segunda visita a este “must” de la gastronomía valenciana y –de nuevo- cascada de sabores y sensaciones en un entorno muy agradable con un servicio y una atención propios de un restaurante de categoría superior. El reto era sorprender a unos amigos que no conocían todavía La Salita, y la prueba quedó superada con éxito.
El amor de esta gente por los vinos se nota no sólo en la carta, sino también en como tratan al que debería ser -en mi opinión- el verdadero “líquido elemento”. Tomamos con los entrantes un cava Gramona Imperial servido con mimo y después un muy bien decantado Finca Terrerazo 2006 que seleccionamos gracias a la recomendación del sumiller. En una escapada al baño vi junto al lavamanos un revistero del que sobresalía el “Wine Spectator”. No es mala idea si -a pesar de todo- se siguen teniendo dudas (je¡).
A mi me encantó el regusto de la anguila ahumada y también el risotto de setas y trufa negra. Mis acompañantes celebraron el pulpo con la patata confitada, con una especie de helado de aceitunas. De la anterior visita recordaba los chips de sardina, así como el sorbete de gin tonic granizado, que vino muy bien para hacer “parada y fonda”. El salmón en caldo corto estaba jugoso y fresco, acompañado de un ravioli de langostino delicioso.
Extenuados y vencidos, llegó la carrillera con salsa de albaricoques. Probarla y terminarla fue todo una misma acción. En unos tubos de ensayo añadían más salsa para acompañar.
A los postres, animados también por unas copitas de Casta Diva, el vencedor absoluto fue el couland con corazón de plátano. Ofició de dama de honor su versión de fresas con nata y recibió la mención especial el bombón de coco y jengibre con bizcocho de fruta de la pasión.
La anterior visita fue a mediodía y en esta ocasión el restaurante estaba como los bancos americanos, en plena “prueba de stress”: lleno de sábado por la noche y -además- con varios “veremeros” en sala, que es algo que seguro sube un grado la temperatura. Al final todos contentos: el que oficiaba de cicerone -yo mismo- y los invitados que ya se apuntan a La Salita como referencia inexcusable en próximas visitas a la ciudad de Sorolla.
PD: La puntuación expresa también las opiniones del resto del grupo.
pos-tres
Fuimos por recomendación de almolo y kurtko (por curiosidad, mis hermanos) y la verdad es que valió la pena. Buena decoración en el local y trato muy amable y personalizado.
Hablemos de la cena: los entrantes estaban buenisimos. Los platos de carne y pescado, aún mejores (lástima los crujientes, único fallo, ya que no estaban en su punto). Y para acabar, unos excelentes postres, destacando el helado.
Buena RCP, incluyendo los vinos.
Volveré, eso seguro.
Celebrecion de aniversario y me informe por esta web de este restaurante y la verdad fue todo un acierto, desde el menu de degustacion que era impresionante con una materia prima de primera calidad hasta la recomendacion del vino que tomamos, ya que no somos expertos en vinos nos dejamos aconsejar y nos premio con un espumoso que estaba muy rico y un precio competitivo. El trato es muy especil conunas explicaciones de los platos en la que sabes que estas degustando asi como aclaraciones a culaquier dudad que nos surgia, en definitiva fue una sorperesa para mi mujer y le gusto mucho al igual que a mi. Recomendable 100% y una relacion calidad precio buenisima, repetiremos seguro y gracias por esta velada hasta la proxima...
Comida a mediodía. Como somos de fuera, encontramos el local con la ayuda del navegador. Está en un barrio, y no lo digo con ánimo de nada porque yo soy de barrio...y me encantaría tener un sitio así en el mío. Está en el barrio de la Amistad, que ya dice mucho sobre el trato en el interior. La Salita tiene una decoración agradable y unas mesas cómodas. Nos situamos en una junto a un ventanal. Después de tomar unos aperitivos empezó la fiesta con un chupito de crema de foie y mermelada que estaba de gritar. Luego llegaron unas sardinillas entreveradas en patatitas chips que -además de originales- estaban suaves y ricas. La vieira marcada a la plancha espectacular con ese fondo de caldo de verduras y sabores mediterráneos que hacía tan buen contraste. La hamburguesa de sepia con la mayonesa de wasabi, jugosa y sugerente. Lo que más nos sorprendió fue el arroz a la cubana deconstruido...un plato muy rico y divertido. El sabor del arroz provenía de una crema. Al fondo mermelada de tomate....el huevo cocinado a baja temperatura.....un 10 para este plato. El final llegó con unos solomillitos ahumados con una presentación espléndida....ocultos en unos vasos invertidos llenos de humo. El vino fue El Sequé 2006....decantado como Dios manda. A los postres una copita de Casta Diva y un poco de Pedro Ximenez invitación de la casa....sin contar el sorbete de Gin Tonic, que estaba espectacular. De los postres (tres) destacar tal vez el de cítricos con peta zetas...que recuerdos infantiles¡¡¡¡¡. Comimos de vicio y además a un precio sorprendente, 60 euros por cabeza todo incluido. Al terminar charlamos un momento con los propietarios (holandés y valenciana...de ahí el título¡¡)...que nos dijeron que no aspiraban a competir con la primera división de la gastronomía. Pues yo los veo en posición de Champions¡¡¡¡¡¡.
Arroz a la cubana "La Salita" style
Nueva visita a este restaurante y constatación de la evolución geométrica del mismo. Tomamos menú degustación de platos a mediodía y el resultado fue, como siempre, de muy alto nivel.
Empezamos con crema de alcachofa y foie, donde la unión de la cremosidad del foie y su sabor se unían al ligero amargor de la alcachofa produciendo una sensación en la boca muy agradable tanto en la textura como en el sabor.
Seguimos Blineyss con anguila ahumada y mayonesa de anguila. Sorprendente e imaginativo. Al cortar y fundir los tres componentes el bliney sustenta el bocado, la anguila le da consistencia y la mayonesa la fluidez. Al ser producto de sabor se conjuga con la pasta y el resultado es una potencia justa.
Mas tarde deconstrucción de arroz a la cubana. No existe el arroz, consistiendo en un huevo perfectamente cocido a baja temperatura, mezclado con caldo de arroz y tomate. La unión de los tres productos, además de dar una presentación imaginativa, vuelve a otra vez a jugar con las diferentes tramas de los alimentos dando una ligazón sobre materias que, en principio no tienen nada en común.
Posteriormente vieira (muy buena materia prima y perfecto punto) con crema de azafrán. Plato con presentación colorista y con una unión de sabor muy bien lograda ya que la crema es la base y la carnosidad la aporta la vieira.
El siguiente plato fue arroz con “all i pebre”. En esta ocasión si existía arroz, con punto de cocción perfecto, estando totalmente al dente, con un all i pebre, picante, pero al tener componentes ahumados, la sensación del picante aparecía como posthurto. En eso se diferencia de un típico all i pebre. Lo picante no domina en el inicio, sino posteriormente.
Hamburguesa de sepia con mucho sabor y muy buena realización ya que, sin existir pan, la capa costrosa de la misma era la encargada de suplirlo, de forma que debajo de la costra, se apreciaba la estructura dura y carnosa de la sepia.
Tarrina de foie con conejo. Este plato ya lo conocía por haberlo tomado anteriormente y la originalidad consiste en que el foie esta mezclado con el conejo deshuesado, lo que da lugar a que se infiltre con la carne dando una sensación simultanea de de potencia y melosidad. Ningún sabor predomina sobre el otro, ya que, aunque en primera instancia predomina la carne, al final aparece el foie, aumentando la prolongación del sabor.
Por ultimo, antes de los postres Solomillo de cerdo ahumado. Este plato se sirve con un vaso tapando la carne lleno de ahumado. Es decir, es prácticamente un ahumado en directo. Si bien es cierto que no es una técnica absolutamente novedosa (tuve ocasión de probarlo en un postre de chocolate ara un año en el templo culinario de Ca L´Enric, no es menos cierto que no hay muchos restaurantes que se atrevan a realizarlo, ya que es una función podíamos decir “en directo” con los riesgos que eso conlleva.
Tres postres: Mas de Daumas Gassac Blanc
Deconstrucción de Strudel, separando los componentes de la típica tarta, debiendo de juntarlos para acercarse ala sabor de la misma
Helado de Bayleis, crema de coco y galleta de zanahoria. Sorprendente, refrescante y original combinación. En momentos predomina el Bayleis, y en otros momentos el coco, aportando la dulzura justa la zanahoria
Coulant de chocolate: Plato estrella de los postres de este restaurante. He tomado muchos coulants y , emho, este courant no esta muy alejado del que he tenido la suerte de tomar en Michel Brass, Helene Darroze o en el mismo Ca L´Enric.
Servicio en sala, como siempre, amable, rápido, profesional y diligente.
Carta de vinos que continua creciendo Copn innovaciones y con clara demostración que hay inquietud.
Tomamos un Mas de Daumas Gassac Blanc 2006, dos copas de Riesling Markus Riesling Trocken 2007 , un Romano Dall Forno 2000 y dos copas de Jorge Ordoñez numero 2. Todo perfectamente servido a temperatura justa.
En resumen, como decía al principio, evolución y progresión. Hay innovación, fantasía y gusto en la elaboración de los platos. Quizás lo que mas llame lna. Atención sea el giro que se ha tomado con respecto a hace unos meses. Emho se juega mucho mas con las texturas, los colores y las materias buscando originalidad sin perder el sabor. En este restaurante se siente que hay ganas de agradar, de mimar y a la vez se nota que esta en una fase donde se divierten con las innovaciones y la evolución de su comida.
Para mi sigue siendo absolutamente recomendable.
El precio es sin vinos
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