Nueva visita.Vienes 26 de diciembre, menú navideño ESPECTACULAR, siempre que voy disfruto y pienso que no puede ser mejor,pero sin embargo siempre me sorprenden. Turrón de foie,la exquisita sardina con papas,canelón de cocido con su caldo y de carne cochinillo.Os aconsejo que vayais a probar este menú, no os arrepentireis.Pedimos para beber un cremant que nos aconsejo el sumiller Sergio que le iba ideal al menú y entrada muy suavecito.El precio como siempre una excelente relación calidad-precio.
Repito un mes después y la verdad, sigo creyendo que es una apuesta muy buena en Valencia. Si cambiara de sitio, estoy seguro de que estarían en la primera línea -si no lo están ya-(no porque el sitio esté mal, al contrario, es agradable ver la cava y la cocina abierta, tiene una decoración modena y minimalista, pero un mayor espacio y un lugar más emblemático...). El único problema que tuvimos fue el ruido, muchas mesas y sobre todo una de veinte personas (aunque he de agradecer que ya se me informara por teléfono antes de reservar, así que era esperable y como he dicho, de agradecer, porque pese a poder perder una reservar, nos informaron al respecto). El trato del personal muy acogedor y profesional (y Bego estupenda), con buenas recomendaciones (todavía estoy pensando en el Jorge Ordóñez dulce que nos recomendaron) y gran conocimiento del vino, teniendo una amplia carta con referencias internacionales. La ejecución de los platos estupenda, cocina de autor, y no estoy de acuerdo con que haya que mejorar los productos, o hacerlos más nobles, sino que son variados (cerdo, ternera, corvina...) y con una elegante presentación. Ninguna pega a los platos, y con cantidades incluso algo excesiva. Espero que no cambien y se mantenga esta oferta. Cuberbería y copas correctas, y platos curiosos. Por cierto, importante que sólo un mes después el menú degustación (única posibilidad de cena) fuera muy diferente.
Transcurrido bastante tiempo desde la primera vez que fui, se nota un esfuerzo muy positivo tanto en la decoración del local como de la cocina. Al hilo del empleo o no de ciertas materias primas (cerdo, sardina), creo que no sería posible mantener el precio del menú degustación (33 €). Me gustó especialmente como se trabaja con ellas y por supuesto la presentación de los platos, pese a detalles como la omnipresencia de los chips.
A lo que vamos: atención al cliente excelente. Recibimiento cordial y cuidado de los abrigos (la persona que nos atendió al principio me recordaba muchísimo a Phillip Seymour Hoffman, con bastantes menos kilos de peso, eso sí).
Presencia puntual del camarero sin necesidad de llamarle, explicando todos los platos y haciéndose cargo de un muy buen servicio del vino. Copas adecuadas y una carta de vinos amplia, con muchas referencias donde elegir, aunque tal vez estaría bien incluir alguna opción más en el tramo de precios en torno a los 17-20 euros. Por variar probamos un Avery Lane (merlot) que la verdad es que no me gustó mucho.
En cuanto a la comida, desde los aperitivos hasta los postres, para no abundar más, se traducen en un menú degustación equilibrado (con mención especial para la corvina, la ternera y el cerdo ibérico), con una parada en el sorbete de gin tonic para desempalagar. Sin apenas esperas entre los platos, cantidad suficiente incluso para los muy comedores como yo.
En cuanto a los detalles a mejorar, tal vez no rellenar u ofrecer más panecillos (se ofrecen en el cesto 3 o 4 distintos) y no limpiar la mesa antes de los postres. En cuanto a la mantelería, cubertería y aseos, lo que se espera, muy correctos.
En definitiva, un agradable reencuentro con un restaurante que ha ido a más y con una excelente relación calidad-precio.
La primera vez que disfrutamos de este restaurante, y a pesar de que estamos lejos de Valencia, no va a ser la última.
El recibimiento correctísimo, amable y encantador, propio de los mejores sitios.
No voy a abundar en la descripción del menú degustación (33!€), ya que hay mucha literatura en este foro sobre el mismo.
Solamente me gustaría destacar la creatividad y la honestidad de las propuestas, que aunque no están todas al mismo nivel, rayan siempre lo notable. Quizá demandan una nobilización de los ingredientes, eliminando, por ejemplo el cerdo y la sardina.
Puntos de cocción perfectos, muy profesionales.
El tratamiento del vino es magnífico, con copas de nivel y una carta moderna, que denota amor y con interesantes propuestas locales, como debe ser.
El local no es top, pero con la sobreestimulación decorativa que sufrimos últimamente, la sencillez y la limpieza se agradece.
Ejemplar.
Hacía tiempo que no visitaba La Salita y tenía ganas de ver cómo había evolucionado. La primera vez que los visité acababan de empezar y prometían, algunos fallos en el servicio, pero se presagiaba un enorme talento. Tiempo después volví y comprobé que la cosa iba a mejor, pero esta última visita ratifica mis anteriores impresiones.
Cocina elaborada con claras pinceladas de autor, buen uso de las materias primas, de las salsas, la arquitectura del plato y la combinación de todos los elementos que componen cada uno de ellos. Destacaría el huevo cocido a baja temperatura con rabo de toro y la vieira con polenta trufada, y revisaría los puntos de cocción del bacalao.
Me gusta la imaginación con que se crean y trabajan los platos y el toque mediterráneo que destilan.
Carta de vinos con una buena representación de referencias internacionales y nacionales, copas correctas y servicio atento y bien servido en cada momento.
El que la cocina esté abierta al comedor lo encuentro un punto positivo, me encanta ver cómo se cocina, prepara y emplata. Esto, unido al sistema de extracción, que evita que los olores llegan a la cuidada y cómoda sala, con buena separación entre mesas, hacen de este local un lugar donde sentirte cómodo, con cierta intimidad y permite un total disfrute de la velada.
Mi más sincera enhorabuena a todo el equipo de La Salita.
Hacia bastante tiempo que , por unos motivos o por otros no había vuelto a este restaurante. Y la vuelta no ha podido ser mas positiva.
Superación :
Han cambiado una parte de las sillas por otras muy comodas y que , sin duda, ayudan a disfrutar de la comida.
Existe una cava preciosa acristalada que , además de ser bonita y dar prestancia al local, indica claramente que existe un afan de dar prioridad al vino.
Carta de vinos mucho mas amplia (no he contado las referencias), pero se nota que han aumentado tanto sus referencias como la calidad de las mismas. Es una carta que transmite raciocinio y corazon . Equilibrada , variada en su gama de precios y con referencias escogidas y meditadas. No he encontrado ningun vino puesto al azar. Se nota que existe un porque y un para que detras de cada referencia.
Imaginacion :
Platos cambiantes con una muy buena combinacion de sabores. Los puntos de coccion y las texturas de los alimentos perfectos. Platos meditados, pensados, equilibrados y trabajados. Hemos tomado el menu intermedio con un resultado muy satisfactorio:
Vieiras correctas con polenta.
Huevo cocido a baja temperatura con rabo de toro espectacular ( a la altura del que tomé en La escaleta o en el Taller del restaurante Casablanca) con potencia de sabor y una melosidad que era pura mantequilla en la boca.
Bacalao que parecia un pescado de roca por la textura y el sabor: Es sorprendente como trabajando un pescado te da la sensacion que estas comiendo otro que , en principio, no tiene nada que ver.
Solomillo de cerdo con arroz de calabaza muy bien conjuntado, provocando una sensacion muy agradable en boca.
Postres muy buenos , destacando la cereza negra con la galleta y , desde luego, el coulant de chocolate con toques de cafe y pistacho con helado de vainilla que lo hacen diferente al habitual coulant que ya esta un poco desfasado.
Evolucion : Se nota que el restaurante ha ido a mas. Es mas profesional. Los pequeños detalles existen y se agrandan. Es palpable que no quieren permanecer estancados. Hay ideas que se plasman en la presentacion de los platos, en la combinacion de los mismos, en su trato al vino. Ilusion y fé en lo que hacen y como lo hacen. Y lo hacen bien, lo hacen muy bien. Y , espero y deseo no equivocarme, lo haran mejor
Buenos panes, pequeños y variados. Servicio en sala de alto nivel. Sergio es un profesional integro en todo el sentido de la palabra.
En resumen honestidad, profesionalidad, afan de superacion y , quizas lo mas importante, mucha proyección. Es un buen restaurante y si no abandonan su idea , seran un gran restaurante. Desde mi punto de vista, solo les falta tiempo.
El precio es sin vinos
Poco que añadir a los comentarios anteriores,gracias a las opiniones de verema y a las recomendaciones personales, un acierto.
Además del menú degustación, tienes dos opciones de mediodia más económicas y razonables para volver a trabajar.
Todos los platos estaban muy buenos y eran de cocina elaborada y el culmen fueron los tres postres, la tarrina de chocolate espectacular.
Pedimos vino por copas, la carta muy extensa y con grandes referencias, si tenemos que ponerle un pero los precios un poco elevados.
Muy buena rcp y el servicio muy atento y con gran profesionalidad.
Volveremos con más tiempo a probar la opción del menú extenso
Tercera ves que acudimos al restaurante, la verdad una linea ascendente cada vez mejor en conjunto, para mi opinión la carta de vinos queizas muy corta, seria lo unico a decir.
desde aqui animo a Begoña y a su marido a seguir en esa linea.
Por una comida de despacho, y después de leer tanto sobre este restaurante, decido ir, y ninguna decepción, al contrario (de hecho empecé con un Martini servido como en pocos sitios). El local mejorable en algunos lugares, pues aunque estábamos al lado de la cava, la zona tenía demasiado luz (esó sí, se veía toda la cocina, algo raro en los restaurantes pero que da confianza al comensal). El personal agradable y cercano, presentando los platos y sabiendo lo que tienen. Sólo sirven menú degustación, no platos a la carta (aunque era lo que queríamos, siempre viene bien tener la carta) y los vinos, a precios correctos y con muy buena selección. Copas correctas (Spigelau) y el tratamiento y conocimiento del vino como en pocos sitios. Pedimos primero un Finca Sandoval y después, por recomendación, un australiano, el Mad Fish (buena recomendación). De menú degustación, que me acuerde, empezamos por un foie con maiz en tres texturas (incluía unas palomitas al oporto), unas chips con sardinas y puré templado, salmón en varias texturas con queso philadelfia, arriero, puré de espinacas y pan de salmón (increíble la presentación y los sabores), carpaccio de secreto con huevo estofado, merluza con arroz al hinojo y solomillo con puré de patata y chorizo (inmejorable) -se me olvida algo. La presentación y el cuidado de la cocina a un nivel poco esperable en esta zona y a estos precios, y cantidades correctas. Además tres postres, increíbles, "mojados" con el dulce Tintoralba. El menú degustación por 33€, aunque tanto pedimos que salimos a unos 65€. RCP buena.
Segunda visita a este restaurante,con el miedo a no cubrir las expectativas de nuestra primera experiencia que fue sensacional,por suerte,no nos decepcionaron en absoluto.
Al contrario ,degustamos un menu realmente equilibrado,delicado y elegante de donde destacaria las anchoas,que se deshacian en la boca .
El servicio de vino fantastico,ahora tienen una bodega preciosa que no recuerdo existiera en nuestra primera visita,el servicio de sala muy eficiente.
En definitiva ,creo que se puede decir que es una apuestra segura.
Relacion calidad_precio inmejorable
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