Nariz de intensidad moderada con aromas minerales, bollería y lácticos (mucha mantequilla, brioche) y fruta blanca como la pera.
En boca entra untuoso y moderadamente amargo, sabroso, con buena acidez y persistencia considerable con posgusto frutal y mineral. Se nota la madera (es muy joven!) pero no estropea el conjunto.
Elegante y equilibrado, pero muy joven. Desarrollará más complejidad en botella. Me ha gustado más incluso que el 2016 que caté hace unos meses así que este 2023 promete...
Por cierto, cero aromas reductivos (por comparación a otros Albillos de moda de la zona), lo cual sé que agradará a alguno de nuestros compañeros del foro.
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