Un gran blanc de blancs degorgé en diciembre de 2017 para Alavolé, con lo que hemos podido degustar un champagne en una grandísima evolución, magistral y maduro para saborearlo con mucho placer. Color amarillo dorado con buen carbónico. En nariz aromas a pastelería, cítricos y notas minerales. En boca te llena toda la boca, con mucho volumen, sabroso y una burbuja elegante. Un blanc de blancs muy elegante y largo. Muy rico
Dorado. Limpio y brillante. Carbónico denso.
En nariz comienza algo tímido, hay que darle bastante aire para que nos cuente cosas. Al cabo de un rato, cítricos, dejes anisados y herbáceos, brioche, mantequilla y otros toques lácteos para finalmente terminar con grandes dosis minerales en forma de polvos de talco y tiza.
La boca es un cañón, muestra un esqueleto portentoso sujetado por una gran acidez y arropado por una materia prima de una calidad brutal. No se nota el alcohol ni prácticamente la madera. El paso es vertical pero también nos llena la boca. La fruta está ahí pero tarda en salir. Esta es una fase más dominada por los apuntes pétreos.
Postgusto de gran duración que deja recuerdos a pan y levaduras.
Muy bueno. Como un volcán a punto de estallar.
Dorado verdoso con mucha luz. Limpio y brillante. Carbónico abundante y cremoso.
Ayer lo notamos más primario. Con predominio de toques florales (rosa, jazmín), frutales (lima, piel de manzana, uva), herbáceos (hinojo, laurel) y especiados (pimienta). Hoy nos parece otro vino completamente distinto, amable y femenino, dando matices a natillas, caramelo y canela. La única constante ha sido su importante mineralidad en forma de tiza.
Boca ancha y larga. Ligera gracias a su pronunciada acidez y al mismo tiempo estructurada y con volumen. Paso sabroso y salino, con una materia prima muy joven todavía por implosionar y un magistral uso de la madera y del alcohol. La primera nos acompaña en todas las fases, el segundo prácticamente no se percibe. Burbuja intensa pero muy elegante.
Final largo y complejo.
Un gran Champagne; delineado y también poderoso, muestra raza, clase y distinción. En el escalón más alto de los blanc de blancs.
Degüelle en 2006
Color oro viejo, brillante, con espuma abundante, blanca e intensa; burbuja ordenada, continua, minúscula, que emerge formando rosario y corona.
Aromática típica de champagne blanc de blancs criado en madera y con años en botella: mantequillas, cítricos, galleta, brioche, manzana asada, notas oxidativas de soleras/criaderas, flores secas...
En boca es incisivo, bien perfilado, profundo y largo. Aparecen los matices aromáticos de nuevo. Gran acidez que le aporta frescor junto a una burbuja integrada y suave al tacto. Retrogusto intenso y largo.
Inevitablemente recuerda a su maestro Selosse, y por ese perfil oxidativo, viejo y amaderado, a algunos Krug.
Emoción en estado puro.
De color dorado intenso limpido con burbuja pequeña, agil, formando diferentes rosarios en la copa.
Sorprende por su aplastante personalidad en una maravilla de elegancia voluptuosa, intensa y amplia donde se evidencia la pureza de las levaduras autóctonas y los métodos biodinámicos honestos, con notas de fruta amarilla de hueso madura, flores blancas, mantecados, recuerdos de pastelería, mineralidad marcada y fina , vegetalidad en forma de musgo y hierba fresca.
La boca también se caracteriza por una estructura marcada en un equilibrio muy definido entre la excelente acidez y la textura vinosa que nos da, la burbuja en boca pasa a un segundo plano, bien llevada amargosidad, buen final largo y persistente.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.