Desde luego habrá que hacerlo, por que de momento, el vino no muestra a mi entender nada que lo signifique como un grande, incluso dentro de su propia bodega. Especiado, fino, frutal, maderas bien integradas pero algo anodinas. Pulido en boca , suave , pero sin demasiada emoción. Decepcionante para algunos que lo cataron a ciegas, tampoco encuentro demasiadas razones que me hagan pensar que mejorará. mejorará en qué, no ganara potencia frutal, ya parece integrado, tanicidad pulida, no sé.....alta acidez, durará eso si , pero mejorar..........
Visual: rojo grana de capa alta.
Olfativa: fruta roja y negra madura, compota, especias, notas minerales, tierra mojada, vainillas.
Gustativa: pasó medio, buena acidez, elegante, sedoso, largo retro nasal.
Realmente un bebe, muy rico pero que ganará muchísimo con el tiempo. Su
Color cereza muy oscuro y ribete casi violaceo (a pesar de sus 10 años) con capa media-alta.
En nariz destacan potentes notas de fruta roja madura, algo de cueros, ebanisteria, vainillas, algo de tierra mojada, minerales y volumen sobre un fondo especiado.
En boca tiene un excelente ataque, es elegante, sedoso, muy sabroso y con una excelente acidez. Su desarrollo en boca se muestra dulce, sabroso, fino pero con un gran caracter que seguro se ira mostrando con el transcurrir de los años. Su final es muy largo con ciertos recuerdos a marroquineria.
Me gustaria volver a catarlo de aqui a 6-7 años cuando seguro estara BRUTAL.
Cata vertical 2000, 1995, 1983, 1976 y 1967 en 9º Encuentro Verema
Todavía falto de pulimento tras 10 años de vida, este elegantísimo vino se asoma con un color descaradamente vivaz.
Asistimos a un delicado ejercicio de egoísmo con que el que nos seduce el vino al revelarnos tímidamente su embriagador aroma, pero reservándose para sí el grueso de su portentoso potencial. Esta pose circunspecta y sensual le confiere una distinción sin parangón.
Barre las papilas con cremosidad y aristocracia. Estremece su sedosa amplitud con un paso por boca que apabulla los carrillos.
Se le augura una vida a mesurar por decenios.
El primero de los Vega Sicilia en la cata. Ahora veo la logica de haberlo servido primero, aunque despues de los Pintia, Alion y Valbuena: se trata de un vino enorme, y hay que llegar preparado no solo para intentar apreciarlo en si mismo, sino tambien para darse una idea del cambio en los estilos de los vinos.
Un monolito en nariz, de gran austeridad pero de esa que enamora y no repele. Con el paso de tiempo se aprecia ebanisteria, minerales, y una carga frutal maciza pero sin mucha definicion por el momento. De textura amplisima, enorme ensamble, no detona sino que mas bien se contiene a su mismo en una suerte de implosion.
Uno sabe que esta ante un vino enorme, pero hoy es de lectura dificil. Y creo que para que alcance la suavidad y aristocracia del 95 o 76, va a necesitar una paciencia que ha de medir en decenios.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.