Probé este vino después de "brujulear" por la red y encontrar algún comentario favorecedor. Traté de buscarlo por las tiendas de Madrid en las que compro habitualmente con escaso éxito, por lo que me decidí a llamar a la bodega, ¡absoluto acierto! he descubierto un buen vino, y una gente encantadora que me proporcionó una caja de este manjar.
A la vsita es brillante, vivo, amarillo muy pálido. le cuesta crear lágrimas en la copa.
Desde lejos se percibe su aroma frutal a ciruela amarilla, con un cierto tono dulzón. Se perciben también destellos de frutas exóticas (piña) y aromas de flores blancas. Con el tiempo se va transformando y va dejando paso a un leve recuerdo al olor característico de la Sauvignon Blanc. Todo apunta a que la experiencia en boca va a ser placentera.
En boca ataca con un leve dulzor que va dejando paso a recuerdos citricos (limón), su posgusto es ligeramente amargo, quedando en boca perezosamente.
Pronto pediré una segunda caja, que durante el veraneo en Cádiz me vendrá de lujo.
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