La experiencia comenzó prometedora, ascendió rápidamente de nivel y acabó en mosqueo. Una decepción desalentadora. De los menús degustación pedimos el intermedio, maridado con vinos, pero no los generosos VORS, sino el normal. Nos tomó la comanda el propio cocinero, y al momento llegó el sumiller para preguntar gustos. Fue una larga charla que no entendimos muy bien, porque insistimos en dejarnos llevar mientras él se empeñaba en concretar. Más tarde entendimos lo que sucedía. Al final nos puso unas copas de Manzanilla San León Reserva de la Familia, muy interesante, con sabor a maderas.....y después rellenó las copas. Y así hasta el final...Pensábamos que sería una apuesta radical de maridaje, hasta que descubrimos que no era tal. Tomamos todo el menú con el mismo vino. El propietario del restaurante se había equivocado al tomar la comanda o no lo comunicó correctamente, porque cuando llegó la cuenta vimos que nos habían puesto el menú degustación básico sin maridaje, con lo que fue entonces cuando entendimos el tercer grado al que nos sometió el sumiller. Una pena porque la comida es bastante destacable, aunque te quedas con ganas de un final mas redondo. El buñuelo de camarones te hace soñar. Las chacinas de mar sorprenden. La caballa marinada con cominos en suave y deliciosa, lo mismo que las sardinillas braseadas en huesos de aceitunas. El Tomaso que pinta de verde el fondo del plato tiene aires japoneses y es contundente en el sabor...lo mismo que los langostinos en su jugo. Divertidas las empanadillas de calamares de potera que estallan en la boca y -para nuestro gusto- final poco acertado con el arroz de plancton, que más parece un entrante que una guinda para un menú que discurría por un "crescendo" espectacular de sabores. Quizás el Tomado hubiera ido mejor como traca final. El sutil de manzana hace de sorbete para cambiar al postre: el pastel de medina sidonia, que no estaba mal, aunque el sabor del huevo se imponía demasiado. Con el café nos pusieron unos petit fours microscópicos...."super petit"...jeje...el reinado de lo mínimal puede llegar a ser ridículo¡. En fin, las expectativas muy altas, la comida en línea (por lo menos al principio) y final triste, sin el maridaje que habíamos pedido. Lo peor fue preguntarse el "porqué" del error ¿se dio por hecho que queríamos el más barato?....mejor no buscar esta respuesta (que te cabreas mas). Al despedirnos ya no estaba el cocinero y tampoco era plan descargar contra el sumiller, que tal vez no tenía idea de lo sucedido, así que a pasear por el Puerto y a tomarse una leche merengada fresquita ¡¡¡¡. Otra vez será ¡¡¡¡.
Sinceramente ya no sé que añadir a los comentarios precedentes en cuanto a los platos que hemos degustado: la forma de tratar los pescados y luego la presentación, el sabor, los matices de los mismos es tal placer…que crea adicción. Y no lo digo porque fuimos 2 veces (esta vez, porque ya hace unos años que le seguimos la pista, desde el Tambuche) sino porque comer allí se convierte en un vicio, de los buenos, claro, tanto por lo que saboreas como por el entorno el personal y la atención. Empezando por Ángel León que atiende las mesas, te escucha y te orienta. Por ejemplo, el segundo día comenté haberme quedado con las ganas de probar la lisa. Bien. Y de primero, a parte de repetir las novedosas chacinas de mar, pensábamos en los lomos de corvina macerados: enseguida aprobó la opción, con interés, pues efectivamente los 2 platos son bien distintos y así varían y equilibran sabores y textura. Ángel coordina perfectamente la atención en las mesas con su paso por la cocina, donde se “cuece” todo: se mueve entre fogones y mesas como pez en el agua, nunca mejor dicho. Juan, el maître-sumiller, es un fuera de serie en su terreno Y en el trato: reconoce disfrutar de su trabajo, y así lo transmite. Como todo el personal. Comprobé la diversidad de público. Claro que ya está “estrellado” y era Semana Santa. Parejas románticas, pequeñas familias, aficionados a la Buena Mesa, “curiosos”, unos sencillos otros más pijos, unos políticos que hacían bastante ruido (y pocas nueces) Hablando de dinero: “un precio más que justo”. Esta vez fuimos a la carta, pero compartiendo: chacinas de mar (albur), el tomaso (delicia con plancton, toque de wasabi, requesón de mar: textura compacta, densa pero no dura), acedias con fondo marino, róbalo con esencias de algas yodadas. El día siguiente, lo ya comentado. Y de los postres, probamos de todo. De vinos, un Peique 2010 y un Riesling de Alsacia: estupendo selección en manos de Juan. Finos de primero y PX al final. A la hora de los GT, también le hicimos caso, claro. Y re-descubrimos ¡ la Xoriguer! Es decir un producto nacional que teníamos un tanto apartado. Error subsanado. Gracias a todo el equipo.
Lomos de corvina marinados
La acedía
Chacinas de mar (sin la sobrasada)
Visita algo rápida, intensa y llena de sorpresas y nuevos sabores. LLegamos con puntualidad inglesa, nos tocó esperar un poquito porque estaban dando los últimos retoques de limpieza. Local pequeñito con capacidad para 30 comensales y una cocina reducida, pero con un servicio que se las apaña para dar la talla. Nada más llegar nos ofrecieron un aperitivo y optamos por un fino, por aquello de estar en la tierra, posteriormente se acerco Ángel León para empezar a tomar nota de los peces que se nos iban a venir encima. Disponen de carta y de un menú por 65€, el cual puede ser marinado por 100€ o por 150€ si eliges unos vinos más generosos. Optamos por el menú acompañado de vinos generesos VORS porque un día es un día, y ya que nos habíamos desplazado unos cuantos kilómetros, ¡qué menos!. El menú constaba de lo siguiente:
LOS PECES:
- Verduritas encurtidas. (6).
- Buñuelo de camarones. (7).
- Embutidos marinos: Botifarra blanca, chorizo, salchichón y sobrasada. (7,5).
- Caballa marinada con estragón, rúcula y wasabi. (9,5).
- Sardinas cons tostada y tomate, hechas a la brasa con huesos de aceituna. ¡Ummmmmmmmmmmmmmmmmmm! (10).
- Requesón con algas y pez (creo recordar. Sabor fuerte y nuevo al paladar. (8,5).
- Caldo de marisco (intenso), con judías y gambas. ¡Buaaaaaa!! (10).
- Arroz meloso con choco y planctón. (8,5).
- Jureles pasados por la candela con un ligero adobo. (8.5).
LOS POSTRES:
- Sutil de manzana. (7).
- Pastel de Medina Sidonia. (8).
LOS VINOS:
Puntuación media (9,5).
- Manzanilla Pasada Barón.
- Manzanilla Reserva de la familia San León.
- Sacristía Antonio Barbadillo.
- Fino La Panesa.
- Palo Cortado Sacristía Garvey.
- Amontillado VORS Maestro Sierra.
- Oloroso VORS Bolaño.
- Px Gran Orden Garvey.
EL RESTO:
- Café (tengan cuidado con la taza).
- Agua.
- Pan tradicional y marino.
RESUMIENDO: Un buen restaurante a tener en cuenta, con sabores muy buenos, diferentes, y con unos vinos especiales.
Si hay algo que me encanto fue la cercania con la que se nos trato. Y el menu degustacion muy increible. Con razon le dicen el cocinero del mar... Nunca mejor dicho. Fui desde Ubeda. Tan solo para comer en el restaurante y me alegro.
Gracias Angel Leon.
Bueno, mi cuarta visita a APONIENTE, y el resultado cada vez mejor. Todavía no esta la carta cambiada, pero Ángel nos deleito con un avance de la misma.
De entrada un buñuelo de camarones, acompañándolo una magnifica Manzanilla Macarena de Lustau, muy sabrosa.
Un carpacio de pescado, creo que era Tomaso,como dijo Ángel enchorizado, que estaba con una textura y sabor magnifico y que acompañamos con un Fino Maestro Sierra, muy logrado.
Una infusión ibérica con boletus y Trufa de los Alcorcocales y huevo, muy lograda.
Arroz con PATO DE las marismas de Guadalquivir con una reduccion de su salsa, que estaba muy potente, acompañandolo un vino de las islas Balaeares, Tinto 12 Voltios.
Corvinata al ajillo que acompañamos con una Manzanilla amontillada Pipiola, que nos sorprendio.
Para terminar un postre cde Fruta de temporada con una especie de balines echos con harina de garbanzos y helado de azahar , su compañia fue esta vez un Pedro Ximenez de bodegas Gutierrez Colosia.
Como siempre la selección de Juan, Genail, vinos que no habia probado y que me llamaron mucha la atención, me parecio genial el Amontillado Pipiola, un contraste de sabores dificil de olvidar.
Bueno este avance de la carta de otoño de Aponiente Promete, al igual que yo prometo ir lo antes posible a ver como se termina la carta y que nos depara .
De puente por tierras gaditanas nos plantamos mi mujer y yo a comprobar si realmente A Poniente es el máximo exponente de la nueva gastronomía gaditana.
Situado al lado de la llamada ribera del marisco en el Puerto de Santamaria.
Para empezar es un sitio donde se siente uno cómodo, es decir prescinde de ese ambiente "estirado" y muchas veces intimidador que se siente en muchos restaurantes de "postín".
En A poniente el ambiente es relajado y amigable, puede ser que sea la forma de ser de los gaditanos (olé por ellos).
Bueno al grano, para comer tomamos:
De aperitivo unos buñuelos de mojama y unas verduritas levemente hervidas muy buenas.
Primer planto, sardinas asadas sobre tostada salada y extracto de sabor de langostino de sanlúcar. Ambos platos muy conseguidos, plenos de sabor y autenticidad, si acaso a puntar que otra tostada (sirven 2) vendría muy bien (son pequeñas).
De segundos, bonito al estilo aponiente, parecido al atún muy buen producto y excelente elaboración (aunque no es lo mismo) y arroz meloso con placton, perfecto de punto y textura el arroz pero quizás un poco falto de sabor.
De postre pastel de medina-sidonia, una auténtica delicia y melocotones (no recuerdo el nombre completo), un postre muy original y fresco.
Para terminar con el café unos petit fours realmente buenos y un px (petición expresa) delicioso.
El servicio de sala atento y solícito,la decoración un poco fría (mejora cuando juegan con la iluminación)
La carta de vinos extensa y bien surtida, las explicaciones de Juan, el sumiller, muy adecuadas (incluso nos listó varias manzanillas para comprar). El servicio del vino muy bueno.
Tomamos de aperitivo manzanilla San León muy fresca y punzante y para comer manzanilla pasada Barón, un recomendación del sumiller absolutamente espectacular de la que disfrutamos hasta el final. Por cierto, su precio en supermercado en Sanlúcar es de...4,68€ en el restaurante 18 €)...que injusticia que estos vinos no estén en todas las cartas junto a los más grandes.
En resumen una grata experiencia, el precio fue de unos 150 €, 75 € pax.
Segunda visita a Aponiente este año. Sigue evolucionando muy favorablemente
Menu que comimos
De entradas unas verduritas encurtidas.
Luego Angel nos deleito con un producto que esta preparando y que presentara en Madrid fusión que sera una revolución(y hasta aqui puedo leer), luego unas Albondiguitas de pulpo con patatas y pimenton.
Lomo iberico de Aracena sobre un papel de pan magrebi
La esencia de un choco de corral, caldo marinero de menta-poleo con fondo de mojama de barbate(raviolis de choco, infusionados en caldo marinerero de menta)
Extracción del sabor maximo de un langostino de Sanlucar, cuerpo, patas y cabezas, a la plancha y cristalizada, realemte pura concentración de sabor
Arroz melosos de Placton Marino, Tajaitas de volaores secos y alioli ahumado, sin duda alguna un plato espectacular
De postre.
Manzana pura helada, con crujiente de manzana y fondo de hinojo salvaje.
Pastel caliente de medina sidonia con canela y leche
De beber una copa de manzanilla y un verdejo.
El servicio magnifico , muy atentos en todo momento.
Angel espectacular con sus explicaciones.
Sin duda, el año que viene deberia de caer la primera estrella en la provincia de Cadiz
Nueva visita a este restaurante tras la reforma, no cambiando mucho el entorno, pues la misma se ha dirigida mas a la bodega y la cocina que a la sala.
Dos comensales, nos hemos acomodado tras una estupenda recepción , al mediodía encontrándose la sala ocupada en un 80 por ciento.
Menú degustación con maridaje, que tras una croqueta de rabo de toro y unas verduras encurtidas presentadas de forma particular y “graciosa”, el menú consto de :
Ostión de fango, manteca marina, miga pan y limón. Presentación prefecta en unas conchas dobles. Y su sabor perfectamente integrado el ostión con la manteca, que le da un fondo especial.
Caballa curada en sal de esteros pasada por la candela, sésamo empanado en wasabi,
huevas perfumadas en limón encurtido. Como se puede ensalzar un pez de los calificados del montón
Sardinas asadas en brasas de aceitunas..sobre torta de ines rosales y tomate de navazos.
Plato que he degustado en otra ocasión, que me encantó en las dos ocasiones y que ha sido descrito muy acertadamente por otros comentarios.
Extracción máxima del sabor del langostino de Sanlucar, cuerpo, cabeza, patas. Y se logro lo del sabor, tal como se titula el plato.
Esencia de un choco de corral, caldo marinero menta poleo, fondo de mojama de Barbate. El choco prefecto, pero lo que mas me impresiono, fue el caldo ¡que caldo¡
Arroz meloso de plancton marino, tajaitas de voladores secos, ali oli ahumado. El mar en el plato. Este plancton es algo menos bravío que el que deguste en la anterior visita, distinto pero no peor.
Albur de Veta la Palma, pil pil de su biomasa marina, buñuelo de camarones. Otro logro de la cocina ante un pez sencillo.
Chicharrón de atún de Almadraba sobre una fritada de tomates y pellejito. En su punto.
Manzana pura helada fondeé de vainilla e hinojo. Buen cambio de sabor.
Laminas de Chocolate y nata fresca... burbujas de galletas. Quiere recordar en el sabor a la famosa “Contesa”.
Petit tours presentados con gusto y cafés.
En cuanto a los vinos
Fernando de castilla Fino Antique, Palacio de Bornos 09. D.O. Rueda, Portal 08 D.O. Terra Alta., Leirana FB 07. D.O. Rias Baixas, Alanda Quinta da muradella 07.D.O. Monterrei y Luis Pérez Petit Verdot 07 Vino de la tierra de Cádiz.
Todos a gran nivel, pero este último me dejo más que una muy grata sensación.
El final disfrutamos de dos Gin tonics de Whitley Neill-Fentimans, sabiamente preparados por Juan junto a nuestra mesa, explicándonos los detalles.
En cuanto al servicio perfecto con buen ritmo, Juan el Sumiller sigue superándose(lo cual es difícil) perfectamente ayudado por José y junto a ellos en la sala Ángel León, interesándose mesa a mesa por las sensaciones y opiniones que los platos causan a los comensales.
Restaurante con gran personalidad, línea clara y que en mi criterio sigue superándose.
El precio es en total por persona
Fuimos a cenar un viernes noche por segunda vez al restaurante A Poniente después de una primera vez que resultó placentera, pero, debido a que llevaban poco tiempo abierto, faltó un poco de fluidez, la figura del sumiller y algún que otro detalle por parte del servicio que ya se ha solucionado.
Esta vez todo fue mucho más fluido, con más rodaje, con un buen Sumiller (gracias Juan por tus explicaciones) y con Ángel que estuvo atento en todo momento. A pesar de la sobresaliente comida que probamos salimos con una sensación agridulce, no por la calidad de los platos que roza la excelencia (optamos por el menú degustación a 56€), sino por el ritmo algo rápido y con la sensación de quedarnos con hambre.
El menú es básicamente el ya comentado por otros. Yo destacaría la sardina, con una textura y sabor tremendos. Como plato principal nosotros tomamos una versión de lisa (creo que la llamó gur gur o algo así) que la tienen alimentada dentro de una zona delimitada del Coto de Doñana. Increíble lo que transmitía en boca. Nunca pensé que me fuera a comer una lisa, pescado nada bien apreciado, con ese sabor. Postres los comentados: sorbete y láminas, riquísimos ambos pero de ración no muy generosa.
Maridamos el menú a recomendación de Juan (+ 30€) que nos sirvió un fino (no recuerdo el nombre), dos blancos (palacio de bornos verdejo 2009 y Nora de Neve albariño fermentado en barrica), un tinto (Conrad, de la sierra de Ronda) y un PX (un VORS que no recuerdo el nombre que estaba excelente). Ahora que escribo esto tengo la sensación que faltaron por servirnos un segundo tinto y un plato principal (¿?)
Nos pusieron unos bombones antes de pedir los cafés y durante los cafés echamos en falta algún que otro petit four o detalle. Creo que veníamos un poco influenciados con nuestra experiencia la semana anterior en el restaurante Aneth (Brujas) donde degustamos un sinfín de creaciones dulces al final de una excelente cena de 4 horas y media. Espero sacar tiempo y poner la valoración pronto.
Es cierto que parte del ritmo de la cena lo pone el comensal pero me resultó algo rápida (unas 2 horas en total) y al final los camareros algo acelerados y costaba encontrarlos. Todas las mesas estaban ocupadas.
Servicio y el trato bien, aunque en algunas ocasiones tuve la copa vacía demasiado tiempo. En resumen, estupendas y deliciosas creaciones con productos de la zona pero, EMHO, con algunos detalles por pulir. Os lo recomiendo.
En nuestra visita a Aponiente encontramos algunas (muchas) de las características que a nosotros nos gustan en un restaurante: Cocina basada en la calidad del producto; respeto por las raíces de la gastronomía local (lo que otros podrían llamar memoria gustativa), aunque sin miedo a incorporar elementos lejanos o formas novedosas de tratar los productos; técnica excelente puesta al servicio del producto, del sabor y del concepto de cada plato y no como una mera exhibición pirotécnica.
Si a eso le añadimos un local agradable, un sumiller que sabe aconsejar y explicar los vinos (y al que se le nota que le gusta su trabajo), y una atención en sala cercana y tan eficaz como poco estirada, nos encontramos con que Aponiente nos pareció un excelente restaurante.
Como queríamos probar la mayor cantidad de platos posibles, nos decantamos por el menú degustación (56 E. c/u) que acabamos maridando según la selección del sumiller (lo que acabó dejando el precio de cada menú en 86 E. c/u).
APERITIVO
-Buñuelo de patata y jamón, un bocado untuso, perfectamente frito, que se deshacía en la boca.
ENTRANTES
-Sardinas asadas con tostada salada y verduritas de navazos. Sobre la tostada se colocan las verduras y encima de éstas la sardinas . Las sardinas, de una calidad excelente, están ahumadas al carbón de huesos de aceituna (técnica desarrollada por Angel León y Andoni Aduriz) durante unos segundos. Bocado sutil, elegante y sabroso.
-Caballas curadas en sal, pasadas por la candela, sésamo empapado en wasabi, huevas perfumadas con limón encurtido. Una mezcla de sabores que resulta impactante. Muy rico.
-Arroz meloso con Placton marino, tajaítas de voladores secos y ali-oli ahumado: plato original donde los haya, era como meterte un trozo de mar en la boca.
-Pez mantequilla del Estrecho ahumado: plato excelente, de nuevo con un punto de elaboración excelente y el sabor del pez mantequilla contrastado con un escabeche ahumado, muy al estilo de los tatakis orientales. Nos encantó. Para nosotros uno de los mejores platos
- Ravioli de chocos rellenos de su guiso, carbonara marina y babetas. Otro de los mejores platos. Los raviolis no están hechos con pasta sino con cintas del propio choco, y se rellenan de un guiso de sus propios menudillos, que explotan (literalente) al romper el raviolis con la lengua.
PRINCIPALES
-Pargo con placton. Un lomo, perfecto de punto, del pescado, sobre un placton que, según nos contaron, mezclaba distintos elementos para intentar recrear el alimento habitual de los pargos. Muy bueno.
-Atún de almadraba en chicharrón: un pequeño taco de atún de almadraba bien hecho por fuera y crudo (pero no frío) por dentro. Sabor intenso y textura delicada. Otro plato de sabor excelente.
POSTRE
- Sorbete de manzana, perfecto como cortante.
- Láminas de chocolate y nata y burbujas de galleta maría, que es la recreación que Ángel León hace de la famosa tarta Contessa. Una manera agradable de terminar el menú.
Nos pusieron una manzanilla, dos blancos, dos tintos y un Pedro Ximénez con el menú. Como no apuntamos los nombres solo nos acordamos de un estupendo Allende 2007 y de un Prima 2008, bastante bueno, aunque no le llegue para nada a su hermano mayor, San Román. Posiblemente el vino que más nos gustó fue un Borgoña del que no recordamos cómo se llamaba.
Por ultimo acabamos con un estupendo gin tonic de Blue Ribbon con Fentimans, excelentemente elaborado (y bien cobrado, todo hay que decirlo: 15 E.)
En resumen, nos pareció un gran restaurante y, lo que es mejor, con un excelente futuro por delante
Totalmente recomendable.
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