Lleva Pablo Calatayud mucho tiempo experimentando con la variedad Mandó y pienso sinceramente que en este vino consigue extraer lo mejor de esta escasa y complicada variedad autóctona. Es un vino Mediterráneo, en todo el sentido de la palabra, franco, frutal y muy vivo. Destacan tanto en nariz como en el postgusto las notas de fruta roja fresca y negra en cierto punto de licor, las notas balsámicas, a sotobosque, ligeros especiados y sobre todo, mucha viveza debido a su buena acidez que aporta frescura a un vino de zona cálida. En boca es carnoso, se mastica la fruta y el final invita a seguir bebiendo. Me ha gustado mucho.
Es un vino sincero, se muestra franco, natural, revela su identidad, lo cual me gusta. No se tapa dentro de bellos trajes de frescura, es tal y como es, mediterráneo.
Surge la fruta madura, sabrosa, nada pesada, equilibrio de valores entre las frutas rojas y negras. Sale la ciruela negra, sobre un suave fondo balsámico y de fruta pasa. Con chispa, con profundidad. Hay aromas de tierra mojada, monte bajo, flores secas y licor de guindas.
En la boca se muestra vivo, largo, llena, es potente, sale la fruta roja carnosa, se muestra muy fresco, elegante toque ceruelo, buena acidez, muy grato, textura y peso de la fruta, ahora un tanto especiada y con leves notas licorosas. Le seguiré la pista.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.