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Berberana Gran Reserva 1950
Berberana Gran Reserva 1950
FICHA TÉCNICA
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Tinto
Crianza:
Con crianza
Varietales:
60% tempranillo, 20% mazuelo, 20% garnacha y otras
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 50 a 99,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
9.54
/
98
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
10,0
ELABORACIÓN
Permanece inicialmente entre 12 y 18 meses en grandes tinos de madera vieja de la época fundacional de la bodega en los que finaliza la fermentación maloláctica y se estabiliza antes de ser trasegado. Sometido a crianza durante un mínimo de 7 años en barricas usadas de roble americano de 225 litros y en antiguos foudres de diversa capacidad. Filtrado suave y embotellado a partir de 1960 según demanda de compra. Un mínimo de 3 años de guarda en botellero en los calados de la antigua bodega de Ollauri antes de ser comercializado.
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Opiniones de Berberana Gran Reserva
OPINIONES
3

Cinco años después volvemos con esta joyita viejuna riojana. Con la anterior botella celebramos la valoración n° 400 y con esta vamos a por la 1.318, 918 valoraciones después y 9.000 Kms más lejos ):... Nivel de líquido bajo, unos 4 cms por debajo del corcho tras tenerla tres días en posición vertical. La abrimos y dejamos que respirase por espacio de 4 hrs. El tapón salió enterito con el abridor de lamas, tintado al 100% de su longitud. 

VISUAL: Tiene una capa media-alta, increíble, de color rojo cereza amarronado y con un amplio ribete en tonalidades teja, ocres y anaranjados, mostrando sus 72 años, ahí es nada. Bastante brillante y con una lágrima escasa, dos, tres lágrimas gruesas, lentas y transparentes. Brutal como se mantiene visualmente (96)

OLFATIVA: Tras cuatro horas abierto y con siete décadas a cuestas, se muestra frutoso (nunca dejará de sorprendernos), con notas acompotadas de mermelada de fresa, de grosella madura y con atisbos de fruta con hueso, melocotón y albaricoque. Tras la agitación se nos antoja licoroso, parece mentira pero sí, con apuntes de guindas en licor y con ciertas notas especiadas de canela, vainilla y pimienta. Al rato la pátina terciaria hace acto de presencia, desván, madera vieja, humedad, armario cerrado, polvorilla, mina de lápiz y cuero viejo, interminable... acompañada por recuerdos de hojarasca seca y de caja de puros. De la madera asoma el roble y la duela envinada, una barbaridad en complejidad y de intensidad alta, increíble, sin síntomas de cansancio u oxidación, espectacular (96).

GUSTATIVA: Tocando el cielo en boca, ataque de menos a más, paso por boca de lo más sedoso, aterciopelado y cremosito, pero de inmediato nos viene un pelotazo de acidez que te sube brutal, mostrando tanicidad incluso, con ese tanino ave fénix, espectacular en su ataque y en su paso por boca. Es pura seda, perfectamente redondeado, con una amabilidad tremenda, desprendiendo aromas retronasales a duela envinada y guindas en licor junto con un toquecito de flor marchita. Post-gusto frutoso una vez más, con recuerdos de fruta negra, mermelada de ciruela negra y ciruelas pasas, junto con un recuerdo de avellanas tostadas. Te hace entornar los ojos, se disfruta profundamente, es tan dulcecito... está tan bien terminado... qué barbaridad!, el resultado de las largas crianzas de antaño, un tesoro!. Que más decir, con el roble marcado a fuego, para quedarse atónito y alucinando tras cada sorbo. Botella incluso mejor que la de hace 5 años pese al nivel de líquido que asustaba un poco. Algo fantástico e inolvidable, una gozada!! (97).

La RCP fue excelente. Esta botella nos costó 36 euros y visto lo visto es un regalo.

MARIDAJE: El primer día acompañó un colosal Porterhouse steak de 1.100 grs, y nos la terminamos con nuestro surtido de embutidos ibéricos. Glorioso en ambos maridajes, notas cárnicas, sanguíneas y especiadas armonizando fabulosamente con el carácter acompotado de nuestro maravilloso viejuno. Pequeños grandes placeres que nos sacan siempre una sonrisa. ¡¡Dios salve a los viejunos!!.

VIDEOCATA:  https://youtu.be/sEAFG_gbHHE

Vamos con el segundo vino que nos tomamos en una paellita en casa con la familia. Se trata de uno de esos viejunos que provocan expectación y que deja asombrados a algunos de los comensales. Botella con el nivel más que aceptable. Intentamos abrirla con el abridor de lamas pero se nos partió en dos el tapón. Por no hacerlo muy largo diré que decantamos parcialmente la botella, eliminamos el corcho que había caido al interior y volvimos el líquido a la botella para sacarla a la mesa. La abrimos cuatro horas antes de su cata para que se oxidase con tiempo y lo catamos a 18°C:

VISUAL: Impresionante y cristalino color cereza de capa media-baja sin apenas ribete apreciable (92)

OLFATIVA: A copa parada es un vino eminentemente frutal con apuntes de mermelada de frambuesa. Increible que tras 67 años mantenga aromas frutales, qué barbaro!. En movimiento aparecen notas viejunas, fungicos a boletus frescos, hojarasca húmeda, polvorilla y unos finos especiados a pimienta blanca y fenogreco. Cada vez que nos acercamos la copa se muestran un sinfin de matices: herbáceos de sotobosque, regaliz, higos secos, ciruelas pasas, duelas envinadas y algo de cacao en polvo. Al final encontramos un fondo fresco balsámico a eucalipto y unos sutiles recuerdos amaderados de sus 7 años de crianza. Prescriptores perfectamente definidos, esculpidos en el alma de este gran bouquet y de una intensidad media. Exquisitez!! (94).

GUSTATIVA: En boca se muestra titánico e impetuoso, con un gran ataque, alta acidez y de enorme amplitud. Los taninos dulcecitos y el paso por boca untuoso y muy goloso. Pura seda, aterciopelado en primer término, pero hecho un coloso. Se va viniendo arriba en el post-gusto con unos taninos que se agrandan a cada sorbo, se mantienen arriba un buen rato y de nuevo se desvanecen sutilmente. Vino con mucho cuerpo y muy bien estructurado, con una presencia de la madera muy marcada y con un retronasal afrutado que nos resulta increible. Elegante y a la vez poderoso ha llegado a un estado de equilibrio sublime, no le veo final, creo que nos entierra a todos sin despeinarse con toda seguridad. Su persistencia es de casi tres minutos, una bestialidad dada su edad. Obra de arte riojana para la posteridad (otra), VINAZO CON MAYUSCULAS!!! (97)

La RCP fue excelente pues pudimos conseguir esta joya por 30 euritos. Un regalo.

El maridaje consistió en unas canaillas en aceite de eneldo de primero y una paella de bogavante a la leña de plato fuerte. La combinación con el marisco fue una delicia, pero con la paella de bogavante dimos en el clavo. Los potentes aromas y sabores del arroz requerían de un vino como éste, impetuoso y con carácter pero permitiendo que mantengan su protagonismo. Una de esas comidas que recordaré por mucho tiempo, enorme el arrocito con un vino que no se quedó atrás. Ambos protagonistas del suculento ágape. Excelente velada en compañía de la familia, qué maravilla!!.

Por último comentar que con ésta alcanzo la valoración de mi vino número 400. Me hace mucha ilusión la verdad. Parece ayer cuando empezaba en este foro con mucha verguenza y con más ilusión. En fin, de eso hace casi cuatro años de viaje en excelente compañía aprendiendo cada día de la sabiduría de los foreros. ¡Gracias Verema por existir!

Salud-os!!

De color rubí marronoso de capa media-baja, muy claro, limpio, translúcido. Reflejos vivos, brillantes, ambarinos y cobrizos. Borde amplio, atejado, abarcando toda la superficie del menisco.

Al abrir desconcierta por lo plano que se muestra, casi mudo, sin el más mínimo registro. Hay dudas de que se haya venido abajo de forma prematura ya que el resto de botellas de Berberana del mismo periodo se habían mostrado todas con gran regularidad. No hay tufos así que la botella reposó un extra de 3 horas antes de volver a servirla. Magnífico, suave, limpio, reposado, sacando un bosquejo de maderas extremadamente elegantes y un discreto apunte de vainilla de fondo en el que reconocemos sin dudas la "marca de la casa". Clásico a más no poder, austero, reposado. Sigue necesitando mucho tiempo y especio para seguir creciendo. Emerge un resto de fruta roja en licor acompañada de flores ajadas, con una sensación vegetal a hoja de habano y un resto apimentonado, casi ahumado. Buena factura, atractivo, sin artificios ni pirotecnia, puro. De esos vinos que se la juegan a la sutilidad dejando al margen todo lo sobrante. Bien!!

En boca es un deja-vu: equilirado, ligero, redondo, fundido en su paso gracias a taninos sedosos que acarician. Recuerda a algunos Viña Albina antiguos, con esa presencia distante, indiferente, pero llena de belleza. Mantiene una acidez interesante, de gran vino, integrada, que los años no ha logrado lastrar. Este Gran Reserva no se parece en nada al de 1952 pero participa de esa misma idea de vino pensado para traspasar una década tras otra.

Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2014/12/berberana-1950-gran-reserva.html

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