Color cereza granate borde atejado.
La nariz con cierta intensidad frutal y con toques minerales y florales, sobresalen el monte bajo, humedad, setas y bosque umbrio, en segundo y tercer plano, aromas terciarios de animales y papel estraza mojado.
En boca es frutal, pero en el recorrido aparece los aromas de la nariz, la mayoría de los cuales no son agradables. No parecia estropeado, pero si como si hubiese tenido una muy mala conservación. La última copa no pude terminarla.
No lo voy a puntuar, ya que al segundo día estaba poco bebible.
Después de más de dos años sin catar esta añada, me ha sorprendido encontrarla en un restaurante además de un muy buen trato del vino, como es La Charolais en Fuengirola.
Una añada que ha evolucionado como los grandes, conservando la fruta y aunando más su crianza con la esencia de todo vino. Continúa la profundidad tan característica de los vinos de barranco oscuro, derroche mineral y ejemplo de terruño.
Nos encontraremos un vino complejo, aromas de frutos secos, fruta madura y toques muy personales de leña y humo, un vino que huele a tierras alpujarreñas en pleno mes de Enero, donde sus chimenéas invitan al trago y la reflexión. Boca sabrosa, muy vinoso, buena acidez y un fantástico y largo final. Sin duda hay que probarlo.
Tras haber catado en dos semanas su blanco de blancas nobles, su brut natural, rubaiyat, 1368 y ahora este Borgoñón Granate, me pregunto el secreto de esta bodega. Porque todos, absolutamente todos sus vinos, son de altura, no solo me pronuncio por la altitud física > 1000 metros, sino por el nivel de sus vinos.
Vinos rebosantes de personalidad, vinos con muy buena evolución y capacidad de guarda, vinos que muestran una labor de vinificación que roza el concepto de sublime, una garantía para emocionar a quienes lo degustan, vinos comprometidos con su enotrno y las viñas, forando parte de un proyecto singular (V.S.P.A - Vinos Singulares de Pagos Andaluces), vinos que bien les valdría el "apellation" de Grand cru, más que una bodega un domaine, más que un domaine un chateau...
Quizás la elaboración de todos los que realiza barranco oscuro, con mayor vida por delante, y la que más botella solicita, bien porque su variedad lleva arraigada una larga vida a través de una adecuada crianza oxidativa y reductiva, además de estar preparados para disfrutar de ella. Un crítico de gran prestigio apuntó "que en España no se valora como debiera la Pinot puesto que hay que tener el paladar acostumbrado a su sutileza, en cambio en España dado las últimas elaboraciones, el consumidor tiene acostumbrado el paladar a la concentración..."
Cerrado en su inicio donde la timidez esconde fruta roja en presencia vegetal y recuerdos ahumados de su crianza, siempre rodeado por notas terrosas más que presentes. En boca nos presenta un manto de seda con bordados de fruta que se impregnan en el paladar, sus hilos huelen a flores y todos se dibujan en perfecta armonía, un vino de guarda y evolución, lástima su escasa producción...
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