aunque aún le falta tiempo en botella.
Color cereza muy oscuro, casi picota, con borde granate.
Aromas de muy buena intensidad a frutos rojos maduros, frutos negros y silvestres con menos madurez, flores, especias dulces (vainilla), leves torrefactos, finos tostados y toques de tabaco de pipa, la nariz muy bien.
En boca es una maravilla, suave y al mismo tiempo con buen cuerpo y elegancia, el paso con mucho equilibrio, aunque aún le falta tiempo en botella, bastante redondeado, los taninos vivos pero ya se vislumbra la nobleza, el retronasal magnifico con muchos de los aromas de la sobresaliente nariz, el final es muy largo y con una enorme persistencia.
Todavia le qudan, bajo mi punto de vista, un par de añitos para acabarse de pulir, seguro que gana en botella.
Magnifico de verdad y a un precio bastante competitivo, me ha costado sobre los 38-40 €.
Habíamos comprado un par de botellas de este vino para guardar, pero tuvimos la suerte de poderlo probar en una comida de trabajo a la que fuimos invitados. Nos abren la botella 20 minutos antes de servirnos, sacada de la vinoteca a 16°C.
VISUAL: Viste de color rojo picota de capa alta, intenso, con el ribete rubí deslumbrante, precioso. Lágrima abundante, esbelta y transparente (96).
OLFATIVA: A copa parada nos embelesa con sus potentes aromas frutales acompotados. Al agitar surgen especiados de canela y pimienta negra acompañados por frescos herbáceos de montebajo (tomillo), regaliz y zarzaparrilla. También encontramos apuntes balsámicos que nos recuerdan al after-eight. En la pátina terciaria notas de cacao, cuero curtido, tabaco inglés, duelas envinadas y notas del roble. Evidentemente sus 48 meses de crianza tienen que asomar. Bárbaro en intensidad y complejidad (94).
GUSTATIVA: Nos lo llevamos a la boca y quedamos alucinados. Tremenda acidez con unos taninos bastante dulcificados. Vino sedoso, redondito, lácteo, corpulento y carnoso a la vez, elegante y equilibrado mostrando virtuosamente cómo se debe ensamblar fruta y barrica. En retronasal predomina la fruta madura y las especias, con notas terciarias de cacao y recuerdos amaderados. Pese a su larga crianza entre barricas y botella (7 años) está en plena fase ascendente. Le calculo unos 5 años más para llegar a su clímax y otros 15 o 20 en todo lo alto. Lo tiene todo para lograrlo. Tremendos estos "nuevos" Prado Enea, increíble la añada 2.009 e incluso mejor ésta 2.010. Vino para degustar con calma y si lo guardamos unos añitos, mucho mejor (95).
La RCP la dejaremos en buena. Últimamente ha subido su costo desafortunadamente y cuesta sobre los 45 euros. Se trata de un vino sensacional pero antaño se podía encontrar a precios mucho más razonables.
MARIDAJE: Lo maridamos con un plato de jamón de bellota "5 J´s" de entrante y con un suculento entrecotte a la brasa de segundo. Con el ibérico para qué contar... Tremenda combinación la del grasosito jamón con el frutoso y lácteo vinazo. Y con la carne más de lo mismo. Las notas animales y sanguíneas pedían a gritos este caldo con apuntes amaderados y tostados. Armonía absoluta y tremendo goce. Gracias Joaquín por este detallazo.
Salud-os!!
Como siempre, Muga Prado Enea es un Gran Reserva clásico, con potencia, pero de forma delicada, sutil y agradable. Tiene un color precioso color rojo cereza y capa intensa. En nariz aromas nítidos a fruta bien madura con especias. En boca, aparte de su potencia es fresco, sedoso, muy elegante. Es un vino muy delicado e intenso. Tiene un final contundente muy persistente y con recuerdos tostados. Un gran vino, excepcional, a pesar de su juventud y sabiendo que mejorará con el tiempo.
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