Producto del viñedo Adriana, a una altura de 1.500 sobre el nivel del mar, al Pie de los Andes. El suelo pedregoso y el clima frío. Según la bodega, el Chardonnay de este microclima ofrece una gran pureza de sabores y una intensa mineralidad, que son características de este viñedo y no se encuentran en ninguna otra parte de Mendoza.
Las uvas del Catena Alta Chardonnay provienen de un lote especial del Viñedo Adrianna, que comprende las hileras 5 a 38. Para la elaboración de este vino se realiza un estricto proceso de selección tanto en el viñedo como en la Bodega.
Ya en el mano a mano, a la vista, nos topamos con un vino de color amarillo verdoso, brillante, intenso, donde su mineralizad casi puede intuirse. En nariz muestra carácter y elegancia: frutos trópicales, notas dulces y sensaciones florales. En boca es intenso, poderoso, concentrado, mineral, con sabores a pera, manzana, duraznos, vainilla y nuez moscada. Excelente acidez remarcada con un final persistente. Muy redondo. Este blanco no le pide nada a los tintos de esta misma bodega. Un vino un tanto Parker quizá, pero con una clase propia que le exime de toda culpa y que si probásemos a ciegas nos evocaría acaso a un buen borgoña.
Aunque es imposible compararlo con un buen chablis creo que este vino es muy elegante y es de los buenos chardonnays del nuevo mundo. De color amarillo verdoso y con aromas a piña, manzana seca, frutas citricas y toques nueces moscadas.En boca es un vino de buen cuerpo con sabores a pera, y duraznos maduros, algo de especias también se perciben. El final es largo, una acidez media. Muy rico.
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