Original coupage de variedades donde se combinan las variedades blancas con alguna que la garnacha roja que en esta zona utilizan mas para los dulces.
Como comenta Javier (All I Oli) en su cata, la fruta tropical esta presente en forma de piña, pero la mineralidad es mas atractiva,con el fondo de citricos (membrillo) y especias dulces, aromas de hierbas aromaticas, la crianza se nota en unos elegantes ahumados y frutos secos tostados.
Pero me gusta mas en boca, tiene cuerpo, es graso, con excelente acidez, muy fresco, la madera bien puesta no molesta, mineralidad y fruta y un final larguisimo.
Buena calidad precio.
...Por varias razones.
Suscribo mi nota de cata, acerca de este vino por primera vez y he leído muchas bondades acerca de él. Además añado que de esta bodega, me quedaba este blanco para catar todos sus vinos, cosa que por otra parte hago reseña de la magnificencia de Martí Fabra, pues todos sus tintos han sido en su momento y cada cual a su nivel, dignos de loarlos por mi parte.
En el caso de este blanco crianza, el cual me ha resultado placentero, debo decir que no me ha acabado de emocionar.
No ayudó, por otro lado, el que sirviera de maridaje a una comida festiva a base de arroz de pescado y esto ( no soy precisamente el más indicado para dar consejos de maridaje), pero creo que éste no es su mejor plato como compañero de mesa. Y a mí me descolocó.
Sirviendo esto de nota añadida a mis impresiones generales, no de excusa, procedo a lo mío:
Visualmente, se presenta con un vivo amarillo limón, algo dorado, buen brillo. Abundante lágrima transparente. Por cierto: nunca hago mención de ello, pero gran tapón para este blanco (casi taponazo, por tamaño...)
En nariz, resulta más expresivo que intenso; incluso que complejo.
Hay una cosa que me hace mucha gracia. Si en el caso de los tintos, reconozco ser un garnachero decidido, debo decir que en blancos si no es por fan, sí es porque son los vinos que generalmente llegan a mi casa, bebo más Chardonnays que otros blancos (quizás Verdejos, también...). Pero hago referencia a la Chardonnay porque este Masía Carreras me hace creer que no hay más piña mejor definida (sobretodo en nariz) que un servidor haya catado en un vino. Y no hay Chardonnay por ningún lado!!!
Se "mastica"; se siente; notas como la piña se muerde y deja los hilos de esta fruta tropical entre los dientes (perdón por ser tan "explícito").
Claro, todo esto resulta impactante, pero es que quizás "tapa" muchas bondades que seguro tiene este blanco. Y a veces no podía percibir (algo de notas herbáceas, suaves notas de la crianza...). Esto último, me parece casi "invisible" (por lo menos en nariz); no parece que haya "dormido" 12 meses en la barrica...
En boca, tiene un volumen adecuado. No es que presente un gran cuerpo, pero resulta placentero y con bastante longitud. Al final sí que se aprecia (por cierto, bastante más que en nariz), la crianza de este blanco.
Me repito que no me ha resultado ni mucho menos decepcionante, pero creo que debería valorarlo de nuevo, en buena medida...en su justa medida. El vino creo que lo merece.
Pagados 12€ por él en vinacoteca.
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