Un buen amigo nos trajo este vino para un arrocito caldoso de langostinos. El nombre podemos leer en su contraetiqueta que está inspirado en quien fuera la hija del fundador, Dolores Navarro Correas. Sacamos la botella de la nevera, la dejamos respirar por espacio de una media hora hasta que alcanzó los 11°C para su valoración.
VISUAL: Su color es amarillo pajizo con reflejos verdosos y muy brillante. Presenta abundante lágrima, muy fina (85).
OLFATIVA: En primer plano encontramos fragancias frutosas, a piña y a manzana verde. Enseguida aparecen otros aromas más herbáceos, como de heno húmedo. Al final también hay un atisbo floral a manzanilla. Su intensidad es media (87).
GUSTATIVA: En boca se presenta con una gran amabilidad. Acidez controlada y tacto bastante cremosito en su paso por boca, muy agradable. Los aromas retronasales nos recuerdan a la fruta blanca y el post-gusto resulta igualmente frutoso con notas claras de piña y algo de plátano acompañadas por apuntes cítricos de pomelo. Sensación de frescura y elegancia en todo momento. Persiste en boca durante un minuto y 40 segundos. Chardonnay argentino de notable alto (88).
La RCP no la puntúo por ser un regalo.
MARIDAJE: Como dije, acompañó un suculento arroz caldoso de langostinos. Sensacional la armonía entre los apuntes salinos y especiados del caldosito con las notas frutales y cítricas de nuestro chardonnay. Excelente velada en excelente compañía.
Salud-os!!
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